Ruso corazón

Ascacibar recibió su primera gran ovación en un grito que significa mucho para el Club. El pibe la rompió otra vez ahora ante los ojos de Bauza. Si no te convenciste, Patón...

30/10/2016 12:50 Opinión
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Decime si no te emocionaste. Decime si no lagrimeaste. Decime si no lo sentiste. Decime si ahí, en ese minuto 30 del segundo tiempo, no miraste al cielo. El “olé, olé, olé, Rusooo, Rusooo”, fue para el enorme Ruso Ascacibar. Pero la última vez que se gritó así, con el corazón, fue para recordar al gigante Ruso Prátola. Sólo un pibe del club podía despertar eso mismo, una especie de homenaje, porque vaya si este Ruso tiene cosas de aquél: es corajudo, es valiente, es un león, es un crack, es pincha pincha. No es el Mascherano del futuro, como dijo el Vasco Olarticoechea, es el Mascherano de hoy. Si ayer lo viste, Patón, encima en vivo y en directo, en el 2017 no puede faltar en tu lista.

Este Ruso y el otro Ruso, desde donde quiera que esté, fueron claves para que el equipo de Vivas consiguiera esta victoria, para lograr alcanzar otra victoria de equipo grande. Una victoria a lo Estudiantes de La Plata. Y sí, es así, porque no me vengan a decir que ese grito a los 30 del segundo tiempo no se escuchó allá arriba. Porque no podía ser, hermano. No podía ser que Estudiantes no ganara este partido. Con el segundo tiempo que jugó, con las chances que le creó a Racing, con el ataque sistemático y permanente (¿Habrá alguno que se anime a hablar de antifútbol ahora?), con esa presión alta, con ese hambre de gloria, no podía ser posible que no ganara. 

Gran mérito de Vivas, también. Como en el Nuevo Gasómetro, el DT volvió a jugar un partidazo desde el banco, su partidazo. Porque Estudiantes no sólo pudo revertir un resultado adverso, lo que más le costaba, sino que salió a jugar el complemento como un verdadero líder. Y ahí, con esa actitud, con ese cambio táctico en cuanto a dónde debía jugarse el partido, el equipo le dobló la muñeca a Racing y construyó una victoria de esas para festejar. Y brindar. Salud, señores.

Opinión publicada en el diario Olé del 30/10/16.