Enzo, otro alumno ejemplar

Arde la Selección y la Escuela sigue aportando soluciones. Pérez vuelve al equipo argentino en el trascendental partido de esta noche ante Brasil luego de un par de años de ausencia. Su última participación fue en la final ante Alemania. Bauza lo convocó por su nivel en Valencia pero lo hará jugar de volante externo, como lo hacía cuando se consagró Campeón de América en el Mineirao.

10/11/2016 09:47 Noticias
img

Su presencia en el Mundial fue discutida más por desconocimiento que por rendimiento. Su cercanía con Sabella no le permitía a un sector del público discernir entre prestación positiva para el equipo y afecto con el entrenador por épocas pasadas. No es extravagante, le huye a las entrevistas y no se hace tatuajes en el cuerpo que llamen la atención. Casi que parece de otra generación. Pero juega bien. Y da soluciones. Tuvo un crecimiento extraordinario y logró algo que varios no han podido: ser valorado jugando para la Selección. 

Cuando Enzo Pérez  apareció en la lista definitiva de los que iban a la Copa del Mundo de Brasil fue uno de los nombres más atacados por el futbolero medio y un sector de la prensa. Pocos sabían de su injerencia en Benfica, de los títulos conseguidos y, principalmente, de su cambio de posición. Muchos menos que fue elegido como mejor jugador extranjero de la liga portuguesa. Ya no era el volante externo que desequilibraba por las bandas o el enlace que sorprendía empezando las jugadas desde los costados. Era un jugador más completo que le daba al plantel la variante de jugar de todo eso y también de volante central.

Atrás quedó el pibe flaquito y tímido que llegó en 2007 al Club de la mano de Simeone. Cuando todos  imaginaban que el jugador a incorporar sería Villar, el ojo clínico del Cholo pidió “al otro, al flaquito” y a Enzo le cambió la vida. Al principio le costó meterse entre los once, pero cuando completó su adaptación no salió más y fue dos veces campeón con el Club: de la Copa en 2009 y del Apertura 2010. 

Tras algunas lesiones y un regreso, en Portugal su carrera tuvo un segundo quiebre. Ganó 5 títulos con Benfica (4 en la temporada 2014), fue capitán y referente y su forma de jugar cambió. Se recostó al centro del campo debido a su manejo y dinámica y resultó el eje de un equipo que increíblemente no pudo coronarse en la Europa League. Su facilidad de entendimiento con un plantel con varios argentinos lo transformó en líder dentro y fuera de la cancha.

El Mundial lo tenía expectante. Entró casi por la ventana (Sabella cortó a Sosa y Banega y lo dejó a él) y pudo jugar tres partidos, entre ellos la Final del Mundial. La lesión de Di María y sus buenos rendimientos lo llevaron a ser titular en el partido que todos querían jugar. La derrota no es una anécdota ni mucho menos, pero con el correr del tiempo se dio cuenta que hizo un gran Mundial. El interés del Manchester United no logró concretarse en una transferencia aunque sí el de Valencia, que pagó 25 millones de euros por su ficha.

Los días de Pérez allí son difíciles. El equipo no da pie con bola debido a constantes cambios de entrenadores y mesa directiva. Los hinchas, muy parecidos a los argentinos por cómo viven el fútbol, reclaman mejores resultados a pesar de las bajas del equipo Che. Sin embargo, valoran al capitán y le tributan un reconocimiento antes de cada partido. Valencia es uno de los equipos más poderosos de España, pero su dueño poco entiende de fútbol y sus manejos han puesto al equipo en una posición desconcertante.

“Hace 4 o 5 años que no juego en esa posición. Desde que me fui a Europa juego más por el centro. Jugué con Alejandro algún que otro partido por izquierda, pero nada más. Igualmente es una posición que conozco y no voy a tener problemas. El partido con Brasil es especial y todos queremos jugarlo”, afirmó Pérez en conferencia dejando en claro que respeta la idiosincrasia del jugador formado en el Club: la utilidad hacia el equipo más que el lucimiento personal. La Escuela, una vez más, está bien representada.