Gloria al padre

"Es para vos, viejo". La dedicatoria de Sappa tiene un por qué. Hace cinco años, justo afuera del Unico, el estadio donde el sábado tuvo una atajada consagratoria, su papá falleció en un accidente automovilístico. Conocé la historia de este pibe de 21 años que tapó el penal con su ángel de la guarda.

20/11/2016 16:35 Noticias
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"Todo esto es para vos, viejo".

La dedicatoria en Instagram lo muestra a él, con los brazos al cielo, casi tan estirados que parece tocarlo. No es casual. Cosas del destino, fue justo afuera de ese estadio que acaba de glorificarlo con un penal consagratorio que la vida le había dado un golpe durísimo, irreparable: en 25 y 531, justo en la previa a la Nochebuena de 2011, un accidente automovilístico se llevó la vida de su papá. Por eso Daniel Sappa, Pepi Sappa, no tapó solo ese disparo a quemarropa de Ledesma. De ninguna manera. Con sus guantes también voló él, Diego Roberto. Lo atajaron juntos.

Hace unos partidos, parecía que este sueño de gloria se le escapaba. Ante la lesión de Andújar, la expulsión en el clásico de Reserva y la decisión de Vivas de inclinarse por Nahuel Losada parecían postergarlo una vez más. Pero a lo largo de su corta carrera, la máxima virtud de Sappa fue la paciencia y la perseverancia. Y saber aprovechar las segundas oportunidades. Por eso, ante River no falló. Como tampoco lo hizo cuando tuvo la chance de volver a las Inferiores del Club, después de haber rebotado en la primera ocasión.




Nada temo, por que mis fuerzas vienen del cielo

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Porque Pepi se probó en la Novena y no quedó. Por entonces, este pibe que en febrero cumplirá 22 años ya tenía decidido que su puesto sería el de arquero. Había hecho las Infantiles en Curuzú Cuatiá, el club de la Liga al que le tiene un afecto especial y al que suele frecuentar para no olvidarse de sus raíces. Por entonces, para ganarse el mango, también trabajaba en el corralón que su viejo tenía antes de ese accidente fatal. 

Esa prueba fallida en City Bell no lo derrumbó. Se fue a Independiente, donde lo llevó Pepe Santoro, el histórico ex arquero del Rojo, que era su vecino en Villa Elisa, donde vivió de pibe. De ahí pasó a las Inferiores de Defensa y Justicia, donde edificó la ilusión de llegar a Primera. El esfuerzo del viaje diario a Florencio Varela le dio su primera retribución: llegó a realizar una pretemporada con el plantel profesional, aunque no llegó a debutar.


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Feliz cumple a la que está en todos los momentos apoyándome, sean buenos o malos. Gracias vieja 😘

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Hasta que intuyó que el destino le iba a dar esa segunda posibilidad que tanto había esperado. Apoyado siempre por su mamá Dora y sus tres hermanos varones, se propuso que esta vez iba a cumplir la promesa que le había hecho a su viejo de llegar a ser jugador profesional. Y una prueba en el CEFARQ, la escuela que tiene Leandro Cortizo, el actual entrenador de arqueros del plantel, le volvió a abrir las puertas de City Bell. En septiembre de 2014 fichó para la Cuarta y todo fue vertiginoso. De ser el séptimo arquero, pasó a debutar en la Primera el 17 de febrero de este año, ante Tigre. 

Hoy, su espíritu lucha, su constancia, el hambre de gloria y esa ayuda celestial lo convirtieron en héroe. Seguramente, la próxima fecha le dejará su lugar a Andújar, a quien considera el mejor arquero del país. Pero ni él ni nadie olvidará esta tarde del 19 de noviembre de 2016. La tarde en la que atajó un penal con su papá.