Velasco, el 10 que no llegó a debutar

El DT del Seleccionado Masculino de Vóley contó que de no haber sido entrenador le hubiese gustado “ser el 10 de Estudiantes”. Revolucionario como pocos, admirado por Bielsa y Guardiola, es fanático del Club y una de las debilidades del presidente Verón. Conocé como piensa otro genuino producto de la Escuela que es una eminencia en el deporte mundial.

06/12/2016 09:18 Noticias
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“Yo soy muy hincha de Estudiantes. Llegué a jugar en la Novena y después me dediqué al vóley. Siempre me quedó el sueño de ser el 10 de Estudiantes”. La frase es propiedad de Julio, el entrenador de la selección de vóley masculino que desnudó su pasión por el Club como pocas veces lo ha hecho. En una entrevista concedida al programa “No Somos Nadie”, que conduce Juan Pablo Varsky, recordó sus inicios como entrenador en Estudiantes y el momento en el que debió elegir entre el futbol y el vóley: “Yo jugué hasta la Novena, pero después me dediqué al vóley. Empecé a entrenar en Estudiantes y después me fui a Ferro para dedicarme más profesionalmente”.

Esa decisión le cambió la vida. El apellido Velasco en el vóley es sinónimo de éxito. Tetracampeón con Ferro, desarrolló casi toda su carrera en Italia y se instaló en Módena donde es poco menos que un prócer. El saltó a dirigir al seleccionado italiano fue inevitable y el reconocimiento mundial por sus éxitos, su estilo de conducción y su liderazgo, también. 14 veces se colgó una medalla dorada en su cuello y los hizo con distintos equipos: 11 veces con Italia, 2 con Irán y 1 con Argentina, en el Panamericano de Toronto en 2015.

 

Su regreso al país fue todo un acontecimiento. En una entrevista al diario La Nación en el año 2002, había dicho que “Argentina es un país bellísimo para vivir, aunque es dificilísimo para trabajar. Sufriría muchísimo en el aspecto organizativo”. 13 años después aceptó el desafío y pegó la vuelta para potenciar a una de las mejores generaciones que tuvo el vóley argentino. Los resultados fueron inmediatos con el título de Toronto incluido y una competitividad impensada años atrás ante las potencias mundiales.

“Como todo hincha de Estudiantes lo que quiero es que Gimnasia nunca salga campeón. No sólo porque nadie quiere que salga campeón el rival, sino porque es un complejo que tienen ellos, porque Estudiantes lo hizo y Gimnasia no. Es un pequeño orgullo que tenemos los Pinchas”. Velasco, en el Diario La Nación en 2002.

Su jerarquía y su pasión por el fútbol lo llevaron a vivir situaciones extraordinarias. Una de ellas fue la que vivió cuando se instaló el rumor de que Silvio Berlusconi lo quería llevar al Milan para ser el DT del equipo de fútbol. “En una conferencia de prensa durante la campaña electoral le preguntaron si aspiraba a que Velasco fuese al Milan, y él dijo que sí, que quería que yo estuviera ahí junto con dos ex futbolistas que me acompañaran en el banco. Pero no acepté porque tengo otro concepto de las cosas. Él piensa que alguien capaz y con carisma, puesto en determinadas condiciones, funciona. Yo creo en la especialización: si no sabés del asunto, el carisma se diluye”.

"Hay un entrenador, un argentino llamado Julio Velasco que revolucionó el voleibol en Italia porque ganó absolutamente todo. Yo quise conocerlo., y aprendí de él". El autor de la frase es Pep Guardiola. Lo conoció cuando aún era jugador pero ya pensaba como entrenador. Velasco le contó sus experiencias sobre manejos grupales y el entrenador catalán absorbió cada concepto con enorme voracidad por aprender. La charla siguió varios años después, cuando Guardiola había ganado todo con Barcelona: "Tuvimos una buena charla, le dije lo que opinaba y a los pocos días se fue Thierry Henry”.

Nació cuando la calle 12 todavía era de tierra. Estudió filosofía, fue limpiavidrios en un banco y preceptor en el colegio Nacional. Militó en el Partido Comunista Revolucinario y hasta trabajó en el club Universitario, donde el año pasado fue a dar una charla a modo de agradecimiento por la formación que allí recibió.

Su ligazón con el Club se mantiene intacta a pesar de la distancia y se potenció con la presidencia de Verón, que en algún momento lo soñó como el director deportivo del Club. Hace poco tiempo coincidieron en una charla sobre liderazgo deportivo en Holanda y le regaló una camiseta. "Les recomiendo a los técnicos que lean novelas porque trabajamos con personas: jugadores, staff, dirigentes. Y la novela, en particular, nos explica más cómo es una persona que un libro de psicología. El personaje en la novela es de carne y hueso. También las películas. Bielsa ve dos películas por día”, dijo sobre su forma de conducir sus equipos y recalcó que le gusta hablar con los entrenadores de fútbol porque “tienen una dificultad enorme: manejar jugadores en medio de veintemil variantes. ¿Con cuáles? Con Pekerman y con los de Estudiantes, con los que hablo seguido porque además soy hincha...”