La estrella 11

Se cumplen 6 años de la obtención del último campeonato. Un título construido, trabajado y moldeado a imagen y semejanza de su entrenador, Alejandro Sabella. Tras un año con varias frustraciones llegó la ansiada coronación y otra vez Arsenal fue partícipe necesario. El mano a mano con Vélez y la reinvención del equipo son recuerdos imborrables.

11/12/2016 12:45 Noticias
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La mano venía torcida. Esa es la verdad. La derrota ante Barcelona a pesar de haber hecho un gran partido, la derrota en el clásico a principio de año, el subcampeonato del Clausura, la eliminación en la Copa con Inter y la final perdida ante Liga presagiaban que el 2010 no sería el año del equipo. Por las ventas, la culminación de la etapa de varios jugadores, las lesiones y, principalmente, por los equipos con los que peleaba el torneo. Pero la mano de Sabella pudo con todo eso. Supo sobreponerse a situaciones adversas y consiguió sacar adelante un equipo que terminó el año gritando campeón.

Lo primero que hizo El Profesor fue rearmar el equipo, que venía de sufrir golpes muy duros. Instaló la idea de los tres marcadores centrales con dos laterales volantes y asó logró fortalecer la defensa para tener la valla menos vencida y, a partir de allí, edificar victoria tras victoria. Claro que la falta de delanteros (López estuvo más afuera que adentro, Auzqui y Pereyra no eran delanteros centros y Leandro González tampoco) hizo que el DT busque variantes. Así fue como la injerencia de Pérez y La Gata fue fundamental. Entre los dos le dieron al equipo un funcionamiento impensado: uno con desnivel y el otro con manejo y gol.

Apenas perdió dos partidos en todo el torneo: ante All Boys en la fecha 7 y ante Tigre en la 14. Esta última derrota fue muy incómoda por las dudas aparecieron en distintos sectores de la prensa ¿podría ese remendado equipo de Sabella bancarse la presión y el buen juego de Vélez? La respuesta llegó en la fecha siguiente, cuando Estudiantes venció a Huracán 2 a 0 y Vélez no pudo con Gimnasia. Allí se abrió una brecha que el equipo pudo manejar hasta consagrarse.

El equipo tuvo victorias muy importantes. La primera de ellas fue ante Boca, con un golazo de marcos Rojo no bien comenzado el partido que le permitió manejar el juego y mantenerse en la cima del torneo.

 

También quedará en el recuerdo el triunfo ante San Lorenzo en el Gasómetro, con un golazo de La Gata Fernández que fue uno de los más lindos del torneo. 

El clásico siempre es el clásico. Con goles de Verón y Fede Fernández, el equipo de Sabella se quedó con el de aquel torneo con una particularidad: se jugó un miércoles a la tarde con más de 20 mil hinchas en Quilmes.

La victoria en la cancha de Independiente también fue muy festejada. El equipo llegó diezmado y no jugó nada bien. Pero a pocos minutos del final un cabezazo de La Gata definió el partido para seguir en lo más alto de la tabla.

 

Otro partido consagratorio fue en el Monumental ante River. 4 a 0 sin Verón y con un baile pocas veces visto. A los cinco minutos Estudiantes ya ganaba 1 a 0 y había generado tres situaciones con gol de Desábato y tiro en el palo de Fernández incluido. Allí el equipo empezó a sentirse campeón.

 

La consagración fue trabajada e incómoda, como casi todos los partidos ante Arsenal. El 2 a 0 del final llegó a cuando faltaban 15 minutos para terminar el partido por intermedio de un par de apariciones de Rodrigo López, que terminó marcando los goles del campeonato.

 

El equipo obtuvo el 78,9 por ciento de los puntos en juego en el campeonato, con una campaña de 45 puntos, producto de 14 triunfos, 3 empates y 2 derrotas. Anotó 32 goles y le marcaron apenas 8. Marcos Rojo y El Chino Benítez, con 19 partidos, fueron los jugadores con más presencias en el equipo. Un equipo marcado a fuego por la mano de Sabella.