...O juremos con gloria morir

La editoral de la Revista de aquel título logrado hace seis años marca el espíritu con la que el equipo logró ese campeonato: nunca bajó los brazos.

12/12/2016 02:24 Opinión

Vaya paradoja el título de este editorial: hoy Estudiantes está más vivo que

nunca. Es el campeón del fútbol argentino. El mejor de todos. Pero el punto

alto del Himno tiene razón de ser: este grupo de jugadores, ejemplo a seguir

durante décadas, se juramentó la gloria. Y la fue a buscar. No se conformó

nunca, ni bajó los brazos. Jamás. Ni siquiera luego del baldazo helado del primer

semestre, ni de la final ante la Liga de Quito. Básicamente, porque siempre

aspiró a más.

 

¿Cuántas veces lo dieron por muerto a este equipo? ¿Cuántas veces se infirió

el final de ciclo o era? ¿Cuántas? Muchas, sí, muchas. Pero el tiempo jamás

se cerró, ni la puerta está cerca. Ni siquiera entornada.

 

Este equipo de Sabella, además de ser un gallardo ganador, fue un fiel

reflejo de postulados fundacionales de la Institución, como la solidaridad, el

espíritu de lucha, la tenacidad, la humildad y la ambición.

 

Ergo: rozaba la locura adscribir dicha idea de que la persiana se iba

cerrando en este Estudiantes de fin de década; y ahora mucho más. A ningún

sensato se le ocurre razonar que el grupo de jugadores, con Verón, Braña,

Désabato y Benítez como sus principales banderas, depondrá su hambre de

gloria. Ni por asomo lo hará.

 

No lo hizo cuando algunos resultados fueron adversos, y mucho menos

ahora cuando el viento vuelve a soplar de cola, gracias al esfuerzo propio; no al

azar ni a alguna cuestión exógena.

 

Ahora bien, ¿por qué Estudiantes fue campeón? Porque fue el que más

puntos sumó y porque fue el mejor. A veces, suelen separarse dichos principios,

en este caso se reúnen en la misma entidad. Fue el campeón porque

las piernas no le temblaron, porque ningún rival lo superó (excepto All

Boys por momentos, y quizás algunos tramos Independiente o Lanús) y

porque la justicia abrazó su causa. Hubiese sido de una tremenda inequidad

que el León se quedara con las manos vacías en este año. Nadie hizo

tanto en 2010 como el equipo de Sabella, los números –hiper conocidosasí

lo demuestran.

 

La Copa Libertadores 2011 ya está a la vuelta de la esquina. Es el gran

desafío y seguramente la principal meta del año en curso. Este luce como un

equipo copero, compacto, macizo y certero. Más allá del grupo de la muerte

que le tocó, no es un convidado de piedra en la competencia. Luego la redonda

tendrá la última palabra, pero la muchachada de Sabella, un verdadero

sabio del fútbol, está a la altura de la circunstancia.

 

Hambre de gloria no le falta. Hombres, tampoco. E identidad, muchos

menos. Los pergaminos surgen luminosos: Estudiantes es el campeón y el

mejor del país. ¿Lo volverá a ser de América?

 

(...) Coronados de gloria vivamos o juremos con gloria morir.