¡Salud campeones, salud Estudiantes!

Los 6.28 minutos de relato final de Víctor Hugo Morales en Radio Continental reflejaron fielmente lo que significó para el Club y sus hinchas el noveno título de la historia. Aquí la transcripción, para emocionarse otra vez, diez años después...

13/12/2016 07:30 Tapas
img

... Y la pelota sale de la cancha, es lateral para Estudiantes de La Plata. Estudiantes es campeón, levantan los brazos sus jugadores, no pueden más de la impaciencia. Levanta los brazos Pezzota. Estudiantes de La Plata arrodillados sus jugadores, con los brazos agradeciendo al cielo sus hinchas, esss el campeón del Torneo Apertura 2006 al cabo de una de las más fabulosas gestas, hombradas, epopeyas, episodios heroicos que el fútbol pueda dar cuenta en los tiempos modernos, y acaso en toda su historia.

Perseguidor infatigable, alcanzó la línea de Boca y en la final, en el mano a mano, demostró, aun cuando el partido le era desfavorable, que es el mejor equipo del momento en el fútbol argentino. Y Boca que tuvo tantas chances de ganar, tres exactamente, quizás la menos considerable como tal, ésta frente a Estudiantes de La Plata, pero dos muy claras, le bastaba empatar contra Belgrano y contra Lanús, se queda masticando la rabia la más grande de su vida. Porque este campeonato que le era todo suyo, es el festejo de las confundidas camisetas de Estudiantes con los chalecos de los fotógrafos, hombres que van hacia la cabecera que da a la Capital Federal para festejar un triunfo que tuvo todos los fundamentos y toda la grandeza.

Es Estudiantes de La Plata, aquel del 4 a 3 a Platense, es Estudiantes de La Plata el que una noche resurgió frente Gremio y empató 3 a 3 con siete jugadores, es Estudiantes de La Plata el del gol increíble del Tata Brown aquella noche contra Vélez en el 82, es el Estudiantes de La Plata base y catapulta del campeonato mundial de 1986. Es un grande, grande de la historia del fútbol argentino, que ahora con su arquero colgado del travesaño, los jugadores apretujados entre policías, carteles de publicidad y fotógrafos, festeja con una hinchada, que el pleno sol que cae desde el oeste festeja agitando sus banderas, entregando la más grande pasión que se pudo tener.

Caravana de la victoria. Los de Estudiantes que esperaron afuera pensando que querían participar de la caravana, lo bien que hicieron. Dos o tres mil personas afuera del estadio, que no tenían entradas, que lo mismo vinieron para participar de la caravana que fue de esperanza a la una de la tarde y que es caravana de gloria en el retorno de 60 kilómetros a la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Es la capital del fútbol, una vez más gracias a Estudiantes.

Pocos registros hay en fútbol, no solo argentino sino mundial, de una escalada tan vigorosa, de una persecución tan increíble. Un ciclista que en el repecho más grande se pone a perseguir al líder, y mete, mete y se para en los pedales, y gana y gana metros, hasta que cuando llegan a la raya, apuesten señores, que hay que definir. Es en este embalaje de 90 minutos que hizo suyo Estudiantes de La Plata.

... Caballo que alcanza a ganar quiere, alcanzó Estudiantes de La Plata y ganar ha querido. Lo quiso toda la tarde, salió de la impalidez, de la perplejidad y de la sorpresa que le provocó ese gol de Martín Palermo a los 4 minutos, cuando todo estaba en frío. Supo lucharlo, buscarlo de todas las maneras, erigió a Bobadilla en una figura formidable del partido, hasta que el príncipe Sosa con alma de un auténtico reyecito puso la pelota en el ángulo superior derecho en uno de los tiros libres más impecables del año, y de los años, para superar a Bobadilla que hasta ese momento parecía invulnerable y decretar el empate cuando Estudiantes de La Plata más lo merecía. Y desde allí en adelante, prueba cabal de quien es el mejor, Estudiantes que se llevó por delante a Boca y en una pelota larga, un poco fuera de contexto como aquel gol de Palermo en el arranque del partido, la pelota que pica y va hacia al área, y Pavone que siempre es un monumento a la fe, la corre y el zaguero Cahais que duda y el arquero que sale un poco tarde porque había confiado en su zaguero. Y Pavone que la levanta por arriba de Bobadilla, la pelota que sube tres metros y no caía nunca; cabeceaban desde las tribuna los hinchas de Estudiantes de La Plata, cabeceaba Verón acompañando la jugada hasta que Mariano Pavone se elevó medio metro para poner de cabeza la pelota sobre el palo izquierdo, desairando la fenomenal estirada de Morel Rodríguez en la línea del arco para evitar ese segundo gol que ya era la victoria, ya era la conquista y la vuelta olímpica que Estudiantes de La Plata todavía no ha dado.

Honor a este Estudiantes de La Plata, grandiosa campaña para su gran historia, una foto que seguramente será de las más importantes, sino la más trascendente de la historia de Estudiantes de La Plata.

Se muere la tarde, el sol solamente rebota en la tribuna de Estudiantes de La Plata como si fuera una metáfora, el sol es para los campeones, y los campeones festejan en la tribuna. Es la gente de Estudiantes de La Plata, que dentro de media hora iniciará la más fantástica caravana de la victoria para incursionar por lo que es la Capital y por lo que luego es la Provincia para llegar hasta la misma, hasta la capital, y diagonales mediante llegar al corazón de la ciudad para ese festejo que empezó el otro día, cuando Lanús le ganó a Boca y cuando Estudiantes de La Plata le ganó a Arsenal.

Ahí están colocando algo como si fuera un escenario para que los jugadores de Estudiantes de La Plata suban a recibir el premio, la Copa, las medallas, el honor, la distinción, el reconocimiento que se han merecido en toda la Liga.

No ganó Estudiantes de La Plata por los imponderables del fútbol, ha ganado Estudiantes de La Plata por los cabales del equipo que tiene más, y más resto físico, más confianza, más fe, menos discusiones internas, menos situaciones de enfrentamiento entre hinchas, técnicos y jugadores.

Ganó Estudiantes de La Plata por el monumento a la fe, ganó por los goles del príncipe Sosa y de Pavone, pero ganó en los cabezazos del Tata Brown en aquella noche del 82, ganó en la base Miguel Angel Russo, del Tata, Sabella, de Trobbiani, de Ponce, de aquel fantástico equipo del 82.

Ganó con el corazón que llevó a la Argentina a ser campeón del mundo en 1986. Ha ganado Estudiantes de La Plata en una de las más tremendas hombradas que recuerde el fútbol del país.

¡Salud campeones, salud Estudiantes!