Juntos son dinamita

Braña y Ascacibar, maestro y alumno, pasado, presente y futuro, hoy comparten el puesto en este Estudiantes. Una charla imperdible entre el ídolo y la nueva joya.

04/08/2016 11:01 Tapas




"El Chavo me decía: 'Hay un pibe que no sabés lo que juega, es distinto… Es un caradura, no le importa nada'. Y era este, ja. Después lo vi yo mismo. Arrancó fuerte y terminó bien el año.

El Chapu Braña rompe el hielo. Y enseguida, él mismo, abre el juego con su elogio para Ascacibar. El heredero de su mística lo escucha. Y se prende en la charla.


--En otras ocasiones para jugadores que aparecían en tu puesto vos decías que había que esperar para sacar conclusiones. ¿En este caso no te pareció igual?
--Rodrigo Braña: Por lo general lo decía porque a cualquier pibe que aparece le agarran bajones de nivel, y eso vale para cualquier puesto. Sabiendo eso se le da tranquilidad al jugador. Pero también es cierto que hay personalidades que no necesitan tiempo, y el Rusito tiene una personalidad de esas. Hay pibes a los que les cuesta madurar y otros que parecieran más veteranos.
--Ruso, ¿qué era lo que más te atraía del Chapu?
--Santiago Ascacíbar: Yo era chico, así que…
--RB: Epa…
--SA: No, en serio, yo lo seguía mucho, me gustaba y me gusta la capacidad para recuperar la pelota, la manera que tenía de hacerlo. Sabía que manejaba bien la pelota pero la verdad es que no le prestaba mucha atención a eso. Tenía una vehemencia increíble para recuperar. Yo trato de hacerlo, pero es difícil.



--Una particularidad de ambos es que tienen un gran recorrido. Vos, Chapu, lo aprendiste con el tiempo, pero el Ruso lo hace desde siempre.
--RB: Son características. Él las tiene, y seguramente lo prepararon en Inferiores para eso. Seguramente que habrá muchas cosas naturales, como el físico… Él no hace nada forzado, lo hace naturalmente. En el futuro va a ser más completo todavía. Con sólo mirar partidos va a decir: “Uy, yo puedo hacer tal cosa o tal otra…”. Pero hay cosas naturales que son la esencia, y si las perfecciona, será mucho mejor jugador.
--¿Él tiene una capacidad técnica que lo distingue de otros cinco?
--RB: Sí, porque él sabe lo que es la posición: tratar de jugar simple, nosotros no hacemos la diferencia, sí le damos equilibrio al equipo; nosotros le damos la pelota al que más sabe con ella, lo importante es que el pase nuestro sea bueno, que el receptor la agarre cómodamente y no exigido. Si después podés aportarle más al equipo, bienvenido sea. El Ruso eso lo hace muy bien, es de los cinco que me gustan a mí. Por supuesto que hay otro tipo de volantes centrales que tienen menos marca y tratan de jugar más; no es lo que me gusta, insisto. Me gustan los cinco versátiles, como el Ruso, que tienen muy buen quite y a la vez salen jugando limpiamente, dan bien ese primer pase.
--Da la sensación, Ruso, que a diferencia del Chapu vos siempre buscás un pase más, un poco más profundo. Y que además estás a la espera del rebote de la última línea del rival cuando el equipo presiona.
--SA: No sé, simplemente trato de recuperar y dársela a los que saben más con la pelota. También es importante el trabajo nuestro de dar bien ese pase.
--Sin embargo, vos buscás mucho al que sabe bien adelante, a veces procurás pases profundos…
--RB: Lo que pasa es que este va más rápido que todos: los pasa a los rivales, a los que saben, ja…
--SA: Trato de buscar al que está mejor posicionado para enfrentar al arquero.

--Cuando el Chapu volvió, ¿te ilusionabas con compartir plantel con él?
--SA: Sí, para mí era importantísimo poder compartir plantel con él, con el Chavo, Mariano, Isra… Mi idea es sacar lo mejor de ellos para que me sirva para el juego y para el día a día.

--Y que el Chapu dijera que venía a pelear un puesto con vos e Israel, ¿qué significó para vos?
--SA: Más que pelear un puesto… Él vino a jugar, yo en todo caso pelearé el puesto. Hay que hacer una competencia sana.



--Chapu, ¿vos te hiciste cinco al lado de Verón?
--RB: No, desde antes. Yo jugaba por derecha en línea de tres. Luego con el 4-4-2 jugaba en Quilmes con Kalule Meléndez, que luego repetimos cuando vine a Estudiantes. Después se me acopló la Bruja, ja.
--Pero Kalule era el cinco más defensivo.
--RB: Sí, y yo el ofensivo, así que imaginate lo que era el equipo, ja ja. Acá jugábamos: yo por derecha, Kalule, el Polaco Bastía y Carrusca por izquierda. Pobre Carrusca…
--Este va a ser un año de mucha competencia, así que hay lugar para todos. Por lo tanto, no se puede decir que hay una dupla de centrales…
--RB: Sí, ¿por qué no? Puede ser que para los partidos más importantes haya una dupla definida. El tema es que yo tomo con naturalidad ir al banco, no tengo ningún problema. Yo dije en serio que volvía para colaborar con el equipo, que para mí es lo verdaderamente importante. Desde chico pienso igual, me gusta jugar, claro, pero siempre elijo ganar. A mí me ha tocado ver que jugadores que salieron campeones y no pudieron jugar tanto, y pese a eso luego pudieron ser transferidos. Eso es importantísimo. Si juegan Isra y él, no me voy a poner mal, para nada; lo importante es cumplir el objetivo. Y es clave que el equipo ande bien para cuando me toque entrar, porque si anda mal lo más probable es que no rindas bien.

--Hace un año y medio el Chavo rezaba para que volviera algún viejito para poder equilibrar el vestuario.
--RB: Sí, ahora somos más porque está Mariano, está Isra, estoy yo, el flaco Schunke, pero también tiene que ver con que los pibes que hay son muy educados, atentos, escuchan, se entrenan. Así es más fácil todo.

--Te habías acostumbrado a un vestuario más consolidado.
--RB: Acá en Estudiantes éramos muchos grandes, sí, ya con mucha experiencia.
-- En cambio te fuiste a Quilmes, donde las circunstancias eran otras.
--RB: Pero a Quilmes volví por sentimiento. Uno va donde tiene ganas y donde me voy a sentir cómodo. Claro que cuesta consolidar un vestuario, y en Quilmes siempre había mucha gente nueva. Acá es distinto porque la base es del Club.


 

--Santiago, ¿se siente la presencia de los más grandes en el vestuario?

--SA: Sí, se siente. Y yo trato de aprender. Desde afuera, y ahora desde adentro, lo que siempre sentí fue mucho respeto. No sabía con qué iba a encontrarme, pero una vez adentro te das cuenta de que lo que buscan es armar un grupo sano, así que no hay ningún problema.

--¿Cómo manejás la ansiedad ante la posibilidad de una transferencia?

--SA: Soy chico y tengo mucho para aprender. No hay mejor lugar que estar acá para aprender. Luego vendrá una transferencia. Si me enloquezco, sería lo peor que me podría pasar.

--¿Qué consejo le darías?
--RB: Siempre pensé que las posibilidades hay que aprovecharlas. Lo pensé pero nunca lo hice; me quedé en el país, para quedarme en Estudiantes o para irme a Quilmes. Siempre me manejé con el sentimiento. Así que es difícil aconsejar lo que uno no hace. Entiendo que hay posibilidades que no se pueden dejar pasar; el sentimiento hacia el Club siempre va a estar.

--No se puede hablar de una transición, siendo que jugarán tres competencias. ¿Cómo están para todo lo que les toca?

--RB: Para coronar es dificilísimo. Hay un buen equipo para pasar fases y encarar un buen torneo. Es largo y nada garantiza que vayamos a llegar de la mejor forma. Sólo hay que encarar seriamente cada compromiso.

--SA: Debemos demostrar para qué estamos dentro de la cancha. Es así.

 



--¿Sienten que hay una mayor consideración hacia el volante central raspador, que se creó la conciencia de que no puede faltar?
--RB: Es que no puede faltar, es el que hace el equilibrio. Es necesario, clave, para un equipo, que tenga un buen cinco que equilibre, que robe y entregue bien.
--SA: Es importantísimo este puesto. Es el que mantiene el equilibrio, y eso lo hace un puesto valorado.
--Cuando jueguen juntos, algo que va a pasar seguramente, vas a tener a alguien que raspe y corra como vos, Chapu…
--RB: Seeeee. ¡Vamos Rusito, eh!
--Bueno, pero alguno va a tener que ir para adelante…
--RB: Los dos vamos, no hay problema… Que marque el Chavo, jaaaaaaa. Algo vamos a hacer.