El día que el mundo felicitó a Estudiantes

Hace siete años, el equipo de Sabella ponía de rodillas al mismísimo Barcelona y hasta Guardiola lo reconoció. Lo que dijo aquella vez y la reflexión de Camino y Gugnali sobre lo que no se hizo en los últimos minutos.

19/12/2016 11:42 Noticias
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"El cartel decía 88 minutos. Y ahí le dije a Juli (Camino): `mirá, vamos a ser campeones del mundo`. Sí, se lo dije". Claudio Gugnali lo reconoce. Lo cuenta, incluso, sabiendo lo que esa frase significa para el espíritu pincharrata, en este legado eterno de no cantar victoria antes de tiempo. Lo comenta, también, con un dejo de tristeza. "Me dolió más perder esa final con Barcelona que la que perdimos ante Alemania con la Selección en Brasil 2014", agrega.

 Hoy se cumplen siete años de aquel partido. Del día que el equipo de Sabella y Verón puso de rodillas al mejor Barcelona de todos los tiempos. De esa mezcla de orgullo y desazón, por lo que fue y lo que pudo haber sido. De esas ganas de volver el tiempo atrás y cambiar el final de la historia.

Lo concreto es que, como sea, Estudiantes se ganó el respeto de todo el planeta futbolero. El mundo habló del gigante de La Plata y hablará por siempre de aquella definición. Y el mismísimo Guardiola nunca se olvidará de lo que sufrió aquel día para que el Barsa conquiste su primer Mundial de Clubes. "Hay que felicitar a Estudiantes. Fue un equipo noble y duro. Sabíamos que no iba a ser fácil".

 Esa "nobleza" de la que habló Guardiola es todavía hoy un tema de debate. "¿Si volvemos el tiempo atrás qué haríamos que no hicimos? Sabemos que a nosotros se nos criticó mucho por esos últimos minutos. Nos decían que tendríamos que haber tirado al médico a la cancha, al arquero, o habernos metido y parar el partido. '¿Cómo siendo Estudiantes no hicieron eso?'. Pero era difícil. La pelota no paraba nunca", contó también Gugnali en el programa Tocala, por TyC Sports. Y Camino la completó: "¡Sabés lo que pasa? Era eso, la pelota no se iba. Era una cosa de locos. Dos minutos con el Barcelona es un semana con otro equipo".

 

 

 

Esa mezcla de sensaciones, sin dudas, persistirá siempre. Y la bronca también, por cómo se dieron los hechos, porque nada fue casualidad: "Sólo un estratega como Sabella y la respuesta de un grupo increíble de jugadores como tenía ese Estudiantes eran capaz de de minimizar el potencial que tenía ese Barcelona. Ellos terminaron jugando al revés de lo que pregonaban. Del tiki tiki pasaron a tirar todos centros porque veían que perdían", agregó Gugnali.

 Se recordará por eso. Por Piqué jugando de nueve. Se recordará por el gol de Boselli. Por la charla motivadora de Verón. Por la demostración táctica de Pachorra. Y por la desesperación de Guardiola, el entonces mejor entrenador del mundo, al que Estudiantes le dio una lección de fútbol.