Un parate para reinventarse

Estudiantes se derrumbó en el torneo. No sólo perdió puntos increíbles, sino también su identidad como equipo. Las vacaciones llegan justo para hacer borrón y cuenta nueva.

20/12/2016 13:52 Opinión

Se perdió. En el torneo y en la cancha. Será difícil explicar este final de campeonato. Porque después de haber pasado las pruebas que se presumían más exigentes (Rosario Central, Santo Lorenzo, Racing y River), Estudiantes se derrumbó cuando en teoría tenía rivales un poco más accesibles (Banfield, Talleres, San Martín de SJ y Defensa y Justicia). No pareció ser un tema de exceso de confianza, sino más bien de falta de confianza. Acaso ahí esté lo único que tiene una respuesta al alcance de la mano: el equipo creció y se desmoronó en conjunto. Fue lo único que resultó coherente en este final.

Por lo demás, fue un bajón rarísimo. Principalmente, porque perdió todo lo que había construido. Solidez, orden, prolijidad, contundencia, creatividad, profundidad. Estudiantes era un equipo que sabía salir de su área, que tenía variantes en la transición del medio al ataque y que resolvía en ataque. Siempre. Y que cuando se ponía arriba en el marcador, te liquidaba con sus ligeritos. Ayer demostró que perdió todo eso. No es solamente un punto de 12. Es como si le hubieran sacado el chip, como si lo hubieran desconectado y se olvidó de todo.

A Vivas, obsesivo como es, le arruinaron las vacaciones. Nelson sabrá que para que esta gran campaña que viene realizando en este campeonato no quede en el olvido, deberá reinventar un equipo. A partir de la vuelta Verón. O no. Pero reinventarlo al fin. Necesita volver a empezar, volver a caminar, volver a ser Estudiantes. El que jugó ayer con Defensa pareció otro equipo. Uno de mitad de tabla. Uno que no merecía este final, porque al fin de cuentas, este 2016 no dejará de ser un muy buen año.

*Columna publicada en el diario Olé del domingo 18/12/2016.