De trabajar con Messi al conflicto por Bilardo

Lucas Nardi, el nuevo DT de Primera, dejó de jugar apenas superados los 30 años y el fútbol le dio revancha formando parte de la Fundación Messi. Intimo amigo de Damonte, jugó en el Club y Claudio Vivas lo recomendó para dirigir a Banfield. Conocé cómo es el DT que tuvo un tremendo martes 13.

09/01/2017 23:07 Noticias
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“Jugué muchas veces con dolor. El fútbol profesional no es un deporte saludable, trae estas consecuencias y esta decisión la pensé muchísimo. Es un duelo importante, y me va a llevar mucho tiempo, pero personalmente yo me preparé para esto. Tengo varias operaciones y lesiones que te llevan a estar en desigualdad de condiciones con tus compañeros y rivales y a hacer un esfuerzo muy importante, pero jugar me puede llevar a estar en sillas de ruedas a los 40 años. Me voy a dedicar a dirigir, que es lo que más me gusta y ya lo estoy haciendo. Obviamente que tengo mucho para mejorar y aprender pero siempre con ganas y actitud para que las cosas salgan lo mejor posible, me gustan los desafíos”. 

Lucas Nardi lo pensó mucho y luchó lo que más pudo para no retirarse. Peleó contra su físico y hasta contra su mente, pero el cuerpo dijo basta. Tras 11 años de carrera dejó de jugar por sus lesiones, tal cual lo explicó en una carta pública allá por 2011. Con apenas 30 años el físico le dijo basta y se dedicó a perfeccionarse para ser mejor entrenador de lo que fue como jugador. Y de a poco lo va logrando. La misma inteligencia, dedicación y elegancia que mostraba para jugar parece haberla trasladado a su nuevo trabajo: el de director técnico

Debutó en Estudiantes en el año 2000 y formó parte de la camada de Pavone, Damonte, Benítez, Lugüercio y compañía. Jugó más de 200 partidos en primera por el costado derecho de la mitad de la cancha e hizo 18 goles. Fue un trotamundos del fútbol. Belgrano de Córdoba, San Martín de San Juan, Huracán de Tres Arroyos o Complejo, el club de querido Justiniano Posse, eran la excusa perfecta para hacer lo que lo apasionaba: jugar a la pelota. De aquellos años en el Club, difíciles por cierto, le quedaron unos cuantos recuerdos y un gran amigo, Israel Damonte

Pero las lesiones marcaron su carrera y terminaron por retirarlo. Lejos de deprimirse o dejarse estar, Nardi se preparó para ser entrenador. Estudió, se capacitó y trabajó para estar a la altura de las circunstancias. La primera gran noticia en su nueva faceta la tuvo cuando lo llamaron para participar del proyecto que Lionel Messi tiene a través de su Fundación. Allí se ocupó de dirigir una categoría y coordinar el funcionamiento de la pensión. Si bien su contacto era con Jorge, el papá de Lio, el 10 del Barcelona tenía una relación fluida con él para saber cómo estaban los pibes que buscaban igualdad de oportunidades para cumplir el sueño de jugar a la pelota. El conocimiento de la zona de influencia y su capacidad terminaron por acercarlo a una posición de privilegio. La relación con Messi y su injerencia en el Barcelona le aportaron herramientas importantísimas para desarrollar su trabajo que explota cada vez que puede.

Lejos está de ser un improvisado. Su voracidad por aprender, superarse e incorporar herramientas e información lo llevaron a estar donde está. Verón lo fue a buscar especialmente por conocer sus inquietudes. 

Tras esa experiencia, apareció Banfield en su vida. Se sumó a trabajar con Claudio Vivas y fue muy valorado. De hecho el mismísimo Claudio lo recomendó para que dirija la Primera en peno interinato y tras ganarle a Rosario Central hace un par de años: “Yo ya lo dije. Estoy acá para dar una mano. Si quieren un buen DT les dije a los dirigentes que le den una oportunidad a Lucas Nardi que es mi ayudante y está capacitado para hacerlo”. La dirigencia no le hizo caso. Vivas se fue de Banfield , Nardi fue técnico de Reserva, coordinador del futbol juvenil y también terminó yéndose.

Como en su momento Verón se esforzó por tener a Milito, hoy el Club buscó a Nardi para comandar el segundo equipo en importancia en la estructura del fútbol profesional. Su identificación jugó un rol importante en la contratación pero su forma de trabajo -moderna y con bases sólidas- fue fundamental para tomar la decisión de sumarlo. Tras un breve período y ante la inesperada salida de Vivas el fútbol lo puso en un lugar impensado hasta hace poco tiempo.  

Y lo que debió ser un día de festejo para su carrera personal se transformó en una pesadilla. alguien detectó algunas ideas suyas en su cuenta de Twitter con ideas contra las formas de Carlos Bilardo y fue crucificado en las redes. La bola se hizo tan grande que salió a aclarar en diferentes medios que no había escrito lo que figuraba en los tuits: "Mis agentes de ese momento manejaban la cuenta y yo no le daba bola. No voy a escribir eso de Bilardo. No voy a ser tan boludo. Yo nací en Estudiantes, me hice hincha y sé que Bilardo es sinónimo de trabajo"

Pese a su explicación, un grupo numeroso de hinchas fueron a la Sede a pedir su renuncia. Si bien es algo que no sucedería (en el fútbol nunca se sabe), su ciclo empieza condicionado y su continuidad, también. Una de las variantes que manejan los directivos es darle continuidad más allá de junio y este conflicto no deja de ser un llamado de atención que ya tiene evaluación interna por parte de la CD.