Se va Auzqui: adiós al jugador-hincha

Carlitos deja el Club para irse a jugar a River a cambio de más de 2.5 millones de dólares y el préstamo de Augusto Solari, que pega la vuelta. Resistido, menos preciado y hasta ridiculizado por un sector del público, el delantero logró forjar una carrera con el ADN como bandera.

26/01/2017 08:58 Noticias
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Y un buen día tuvo su premio. Primero vio como se fueron sus compañeros y sus amigos. Se hizo cargo de comandar el vestuario entre los más pibes y ser valorado por los más grandes. Jugó con cuanto técnico pasó y (casi) siempre fue muy discutido, aún jugando en muy buena forma en los clásicos y hasta haciéndole goles a Gimnasia en una pierna. Tuvo una hija, Lupe, a quien le dedicó cada tanto convertido y su amigo Marcos Contreras le tatuó un león en el brazo como una muestra fiel de que su amor por Estudiantes es enorme. Tiene una marca de ropa con Jhony Silva es su propio modelo. Carlos Auzqui ayer fue TT en Twitter por su pase a River. Sí, leyó bien, por su pase a River.

La operación fue rápida. La necesidad de River por cerrar un 7-8 que pueda jugar con el costado y también como punta para borrar el fracaso Montoya hizo que los números no sean impedimento. Además, la vuelta de Solari aceleró las cosas. Augusto vendrá a préstamo por 18 meses y tendrá una opción de compra. Así Vivas tendrá la mitad de su pedido: tendrá el volante que buscaba pero perderá a su jugador fetiche.  

“Auzqui  representa mi forma de vivir el fútbol e identifica, aún cuando se equivoca, a Estudiantes de La Plata”. La frase de Vivas después de la victoria en Tucumán responde a quienes preguntaban por qué Carlitos era titular siempre.

Auzqui empezó a tener más participación en el equipo en el 2010, cuando los directivos empezaban en el tira y afloje con Sabella por los refuerzos. Ante la falta de respuesta a la solicitud de la llegada de un delantero, Alejandro apeló al semillero y Carlitos apareció, por ejemplo, jugando la Recopa ante Liga de Quito. Tras la derrota ante All Boys en Floresta (desaprovechó una situación increíble no bien comenzado el partido) el camino se le hizo cuesta arriba y no tuvo tantas oportunidades.

La llegada de Pellegrino lo hizo crecer. Se volvió un puntero, casi un wing como los de antes. En aquel momento el innovador 4-2-3-1 le sirvió para ganarse un lugar debido a su entrega, despliegue y convencimiento. A los largo de los últimos 3 o 4 años fue pieza casi inamovible del equipo y su pasión por estar lo llevó a ser muy valorado por sus compañeros y entrenadores. Y con Vivas tuvo un enorme desarrollo del potencial que venía mostrando. Acaso el tendón de Aquiles de su juego está en la definición. Varias veces desechó situaciones claras de gol aunque también es cierto que convirtió algunos que le dieron puntos al equipo, como aquellos frente a Atlético en Tucumán. 

El 2016 fue el año de los goles a Gimnasia. Le hizo dos: uno en el verano, el día de los incidentes, y otro en el 3 a 0, cuando jugó lesionado y tuvo que meterse igual en el equipo para reemplazar a Cavallaro. “Yo sé que no le puedo caer bien a todo el mundo. Yo trato de serle útil al equipo y jugar donde me pidan. Tendré que seguir haciéndole goles a Gimnasia a ver si dejan de putearme, je”, dijo tras el clásico del verano. Pese a seguir convirtiendo, la resistencia se mantuvo. 

Fuero de la cancha Auzqui es un chico sencillo que respira Estudiantes. Pese a su pasión por Temperley, el club del que fue hincha de pibe, su identificación con el Club se potenció desde su llegada. Esos interminables viajes en colectivo lo llevaron a valorar todo el sacrificio que hizo para llegar. Por eso, hace algunos meses, quiso inmortalizar ese sentimiento con tatuaje que le hizo “el tatuador oficial” del plantel, Marcos Contreras, con quien además comparte una gran amistad y hasta vacacionaron juntos. Le pidió un león que se transformó en una verdadera obra de arte. 

Una más para CA7 #tattoo #eldp #leon

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Su carrera deportiva le tenía guardada una gran sorpresa. Mientras se cocinaba a fuego lento su transferencia al Mainz, él prefirió esperar. No estaba convencido con las barreras culturales que debía superar para adaptarse al fútbol alemán. El idioma y el bienestar de su familia eran su principal preocupación. Y en medio de tantas idas y vueltas apareció River para llevárselo.

Carlos Auzqui va a jugar en uno de los dos clubes más importantes de la Argentina. Tendrá superclásico con su amigo y socio Jonathan Silva y disfrutará de sus momentos libres dándose una vuelta por la ciudad para ver a su querido Estudiantes. Se va Auzqui. Adiós al jugador-hincha.

 

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