Un verano preocupante

El equipo sigue sin mostrar signos de recuperación tras un flojo cierre de año. Ganó apenas un partido con un gol en contra, perdió a su figura por desgarro y no tiene la seguridad y el volumen de juego que lo llevó a ser uno de los mejores de 2016. Vivas busca variantes pero los resultados no llegan.

05/02/2017 10:08 Noticias
img

Si alguien anunciaba un principio de año tan turbulento nadie podría creerlo. Que Estudiantes, con la vuelta de Verón, iba a dejar una imagen tan pobre durante el primer mes de 2017 no estaba en los planes. Con plantel al día y Dubarbier incorporado para las fiestas, el año pintaba de otra manera. Pero no. Los problemas se sucedieron y el rendimiento lejos estuvo de ser el óptimo. 

 

Vivas empezó el año trabajando un sistema distinto al anterior. Probó con una línea de 3 para atacar y 5 para defender. El sistema obedeció a una idea centrada en proteger de mejor forma a Verón cuando le tocase jugar y hacer un poco más ancho el campo de juego cuando el equipo ataca. Por momentos la prueba salió bien y por momentos todo lo contrario. Los dos partidos de la Florida Cup mostraron un equipo que sintió las bajas (Schunke, Ascacinar, Tití, Solari, Cavallaro y Viatri, que se lesionó) pero que se arregló para disimularlas frente a partidos meramente preparatorios y comerciales.

 

 

El problema fue la competencia en el mercado doméstico. Las derrotas ante Boca y San Lorenzo -en Mar del Plata- y frente a Huracán -en City Bell- son la muestra fiel de un equipo que no está bien. La línea de 3 pareció quedar sepultada en el entretiempo del partido ante los Xeneizes, cuando Vivas reconoció ante el grupo que no fue una buena idea incluirla en tal encuentro. Esa noche la defensa quedó expuesta por falta de sincronización y entrenamientos. Si bien es cierto que el sistema era conocido por los más grades, ya que se trabajó en la época de Sabella, no parecieron sentirse cómodos ni siquiera ellos. 

 

 

Con San Lorenzo el sistema fue otro pero el rendimiento no varió demasiado. Un buen arranque se desmoronó en la primera llegada a fondo del rival que sacó ventaja de la pasividad de los volantes para marcar. Luego, la falta de ideas llevaron al equipo a chocar sistemáticamente contra sus propias falencias y la derrota dejó otra mala imagen. Para colmo de males, Verón se desgarró a la media hora de juego  su recuperación demandará, por lo menos, un mes. 

 

 

Si a todo ello le sumamos un rendimiento individual por debajo del nivel que nos tenían acostumbrados algunos jugadores la ecuación es más sencilla aún. Si bien no debemos pasar por alto los cambios que tiene el equipo entre jugadores afectados al seleccionado, lesionados,ventas y promoción de juveniles, el panorama no es el de veranos anteriores. No logra vislumbrarse un equipo sólido y confiable que le permita al hincha mantener las esperanzas de pelear por la Copa y el campeonato.