Acá hay una Escuela

Verón fue tutor de Ascacibar durante un rato y se quedó practicando con el pibe pases largos desde la mitad de la cancha. Como buen especialista en la materia, La Bruja aconsejó al Rusito sobre un ítem en el que el volante de la selección quiere mejorar. ADN en su máxima expresión.

24/02/2017 17:55 Noticias
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Si los protagonistas de la historia no fueran Verón y Ascacibar tal vez no hubiera trascendido. En realidad la imagen involucra dos jugadores, uno de más experiencia que otro, practicando jugadas una vez concluido un entrenamiento. Pero los protagonistas no son dos desconocidos. Son el presidente/jugador y la aparición más rutilante de los últimos años que, además, jugarán juntos en el corto plazo. Por eso la historia no es una simple práctica. Es una muestra de cómo se trabaja en el Club y de la importancia que tiene compartir de generación en generación el famoso ADN que marca a fuego a los jugadores. Y en pos de no dejar de lado ese objetivo fundamental para el crecimiento y formación de los juveniles, fue Sebastián el que tomó la posta y se quedó trabajando pases largos, algo que Ascacibar busca, debe y quiere mejorar. 

Aprovechando la conferencia de prensa que brindó en las últimas horas, algunos periodistas lo consultaron a Ascacibar sobre la situación y, con la frescura de siempre, respondió: "Sebastián (Verón) me mostró como hacer algunos pases largos, que son una posibilidad de partido. Yo estoy tranquilo y pensando sólo en el Club. No me dejo llevar ni por una posible transferencia y tampoco por el Mundial, que falta mucho. Creo que nos tocó una zona difícil en la Copa Libertadores con equipos muy importantes"

 

Lo que sucedió entre Verón y Ascacibar es una simple muestra de cómo se trabaja por City Bell. Es habitual ver al presidente "no tan enojón", como dijo La Gata hace un tiempo, y mucho más comprensivo con los más chicos que recién están empezando. No es fortuito o antojadizo que Vivas lo haya incluido -junto al Mono Marchioni- en un equipo integrado por pibes. Es grito para salirse del libreto que da Vivas sin faltarle el respeto al entrenador es el resumen perfecto de lo que quiere de los más chicos: rebeldía para jugar y orden táctico para recuperar la pelota. 

Su vuelta, más allá de la parte comercial y la ilusión que generó en los hinchas, está centrada en intentar guiar a los más chicos en su última aparición como jugador. La idea es que la Escuela siga teniendo alumnos formados, destacados y aplicados.