Jeisson: entre el talento y los conflictos

Vargas volvió a ser noticia en el ámbito policial. Esta vez su pareja lo habría denunciado por supuestas amenazas, aunque el Club luego lo desmintió. El chileno, cada vez más considerado por Vivas, está otra vez en el ojo de la tormenta. Sus antecedentes y otros compañeros que dejaron el Club con problemas de indisciplina.

27/02/2017 15:18 Noticias
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La tranquilidad del feriado en La Plata se vio convulsionada con un rumor que se transformó en noticia: Jeisson Vargas, "El jugador del futuro" -como lo llaman en Chile- había amenazado a su pareja y alteró la tranquilidad del coqueto barrio privado donde vive. La mujer llegó al lugar acompañada de efectivos policiales para garantizar su integridad, retirar documentación personal y volverse a Chile. Aunque luego esa situación fue desmentida por el Club y también por la comisaría en la que, supuestamente, se había radicado esa amenaza.

Lo concreto es que esta situación pone otra vez a Vargas en el ojo de la tormenta, teniendo en cuenta que Jeisson ya había estado involucrado en los últimos meses en otro incidente policial: en octubre pasado, mientras formaba parte de la selección chilena Sub 20, fue detenido luego de mantener una discusión tras un accidente de transito en Santiago

Esas situaciones, indudablemente, no benefician su carrera como jugador. Sabido es que el Club pone especialmente énfasis en el comportamiento dentro y fuera de a cancha de sus jugadores. Aquellos que no pudieron amoldarse a las condiciones terminaron afuera. los únicos que zafaron fueron Damonte y Andújar luego del clásico de 2016. El resto, incluido Álvaro Pereyra, terminó afuera. El caso emblemático puede ser el de Agustín Rossi, un chico con excelentes condiciones que terminó fuera del Club por sus constantes llegadas tardes y algunas denuncias de violencia familiar. Hoy ataja en Boca. 

 

La situación de Vargas es curiosa. Con grandes condiciones, es una de las esperanzas del fútbol chileno pero no parece tener la contención externa suficiente como para dar pasos firmes en su carrera. Para él todo ocurrió demasiado pronto: explotó en el Sub 17 de la Universidad Católica, debutó en Primera, salió campeón y, con tan sólo 18 años, 31 partidos jugados y ocho goles, el 60% de su ficha ya valía tres millones de dólares. Por ese monto fue transferido al grupo propietario del Montreal Impact de la MLS y de parte del Bologna italiano, donde estará su destino.

 

 

 

Tan rápido como parece ir su carrera, también le llegó la chance de jugar en el fútbol argentino. Y ante Sarmiento jugó en la posición que mejor conoce: de nueve retrasado, el enganche de estos tiempos. "Siempre he jugado de enganche. Es donde más cómodo me siento y donde mejor he apoyado al equipo", contó varias veces. 

Su mamá, Marisol Salazar, tuvo a Jeisson cuando tenía sólo 15 años. Hoy, de hecho, tiene apenas 33. Varias veces contó que fue una gran responsabilidad para ella haber encarado el rol de madre a tan corta edad, pero que lo supo llevar bien con la ayuda de sus padres. Luego, tuvo dos hijos más, Darly, de 13 y Joan, de 11, fruto de una relación con Juan Carlos Orellana, padrastro de Vargas desde los cinco años, pero que él considera como su papá verdadero.

Jeisson nació en un barrio, La Chimba, de la ciudad de Recoleta, al norte de Santiago de Chile, que pudo ser un riesgo para su promisorio futuro: "Allí hay de todo: gente que trabaja y gente que se dedica a otras cosas. Es una población vulnerable, con muchos niños en la calle. Pero nunca tuve la preocupación de que se fuera a meter en drogas, a pesar del entorno en que vivíamos. Desde los cinco años que juega fútbol”, contó su mamá en una entrevista al diario La Tercera. 

De todos modos, cuando Jeisson llegó a la UC a los 12 años, los encargados del fútbol amateur de ese club buscaron rápidamente sacarlo de La Chimba. Allí, entonces, pasó a vivir en la residencia del fútbol formativo (como la pensión del Country) en San Carlos. Aunque para él, fue algo difícil. Y hasta estuvo a punto de claudicar en su sueño de ser jugador profesional. "Extrañaba demasiado a mi familia. No podía estar sin ella. Por eso estoy muy orgulloso de todo lo que logré. Luché mucho para ser lo que soy", cuenta Vargas, quien ahora quiere demostrar todo ese sacrificio en Estudiantes. A juzgar por los últimos acontecimientos será vital mejorar su comportamiento fuera del campo.