Corazón de Chapu

Su metamorfosis, lo que lo pagó Estudiantes, de qué equipo es hincha, lo que le dijo una vez a Pezzotta, su mejor patada, Verón, Simeone, Sabella... El Chapu cumple, Animals! lo recuerda con la mejor nota que hizo con la Revista.

06/03/2017 23:25 Tapas
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--¿Cuánto tiempo pensabas jugar en Estudiantes, cuando llegaste?

--No mucho. No por lo que yo quisiera sino por cómo está el fútbol, complicado, difícil. Estar un año y medio o dos en un club no es fácil. Pero la realidad del fútbol no es la que me tocó a mí ni a muchos de mis compañeros, que estuvieron en Estudiantes mucho tiempo. Para mí es un orgullo porque las cosas me salieron bien a mí y al equipo.

--Ni por asomo pensabas no sólo que ibas a durar mucho sino lo que conseguirías.

--Me acuerdo que en ese momento en Quilmes íbamos a jugar la Libertadores, yo estaba de pretemporada en Necochea y me volví solo en micro para La Plata. Mis amigos, a los que les gusta mucho el fútbol, me decían que estaba loco, que cómo iba a venir a un club que estaba peleando por el promedio del descenso. Hoy por hoy me dicen que tenía razón. Lo que sucedió fue que yo sabía lo que era Estudiantes porque tenía compañeros y amigos que lo conocían, y se trataba de una institución importante. No me puedo quejar de la elección que tomé.

--¿Es cierto que Merlo no te pidió?

--Es cierto. Un día, en la concentración, Mostaza me esperó hasta lo último, y me metió en un cuarto. Me dijo que todo lo que yo había logrado (la titularidad) me lo había ganado yo; que había sido Alegre el que me quiso y que él no se opuso, dio el ok, pero que la prioridad era traer al Polaco Bastía, que después vino. Me fue de frente, y le agradecí porque yo ya estaba jugando y tranquilamente podría haber dicho que él me había pedido. El destino te pone en el lugar correcto a veces.

--¿Qué tal era Mostaza, además de frontal?

--Es de esos técnicos que vos querés que te dirijan, como Basile, Bianchi… Tienen un gran renombre y son personajes importantes en el fútbol. Y siempre querés que te toquen. Así que yo tenía ganas de venir también por Mostaza.

--¿Un poco miserable su juego o era lo que podía hacer?

--Era un juego que a él le dio resultados. Hicimos buenas campañas y clasificamos a la Copa. Después, sí, jugaba yo de ocho, Kalule Meléndez y Bastía en el medio y el Chelo Carrusca para nosotros era como Pelé en el Santos; cuando la agarraba el Chelo se venía abajo la tribuna, ja. Nosotros acompañábamos. Era un equipo muy fuerte, que si hacía un gol era difícil que le empataran.

--¿Cuál era tu función en ese entonces?

--Tratar de ir y venir por el carril derecho. Mostaza sabía que yo podía aportarle más sacrificio que llegada por ese lado. Y entonces teníamos al Chelo para ser ofensivo. Eramos ofensivos por izquierda, y por derecha… Bueno, ayudábamos. Pero ese equipo dejó una gran huella.

--¿Y cómo fue tu metamorfosis, porque hace pocos años que jugás de cinco de marca?

--Casi siempre fui ocho. Con tres en el medio y un enganche; nunca fui profundo y sí de equilibrio. Pero siempre me gustó jugar de cinco, y como en los equipos que me había tocado jugar había algún volante central indiscutido, me dejaban en la derecha. Acá me fui acomodando de a poco, porque al principio estaba muy concurrido ese puesto; estaban Kalule, el Polaco, Burruchaga trajo al Gato Esmerado, Pelusita Cardozo hizo una gran temporada, y cuando llegué también estaban Castagno Suárez y el Chino Aquino; conmigo llegó Huerta también. Fue difícil, pero de a poco me fui acomodando.

--El que te acomodó definitivamente fue Simeone. ¿Te dio alguna indicación o sugerencia precisa?

--Sí, que jugara lo más simple posible, que mi puesto no iba a gravitar en cuanto a juego, iba a gravitar si jugaba rápido, que si yo jugaba rápido y simple el equipo iba a jugar con ese tono. Y es verdad: es difícil que el cinco meta un pase gol, pero sí lo que puede hacer es marcar el ritmo.

--¿Te acordás cuánto pagó Estudiantes por vos?

--No quiero mentir, pero creo que fueron 450.000 dólares.

--Fue un buen negocio para Estudiantes.

--Sí, je, para mí no porque me tocaba el 15 por ciento… En ese momento valía eso. Estudiantes vio la posibilidad de traerme cuando no era la prioridad para el técnico. Vio un negocio que podía salirle, que fue de riesgo como todo negocio. Gran mérito del equipo y de lo personal, el hecho de que Estudiantes me haya utilizado y por ese precio termina saliendo muy bien.

--Compró el 50 por ciento. ¿Y nunca compró la otra parte?

--No, porque el otro 50 es de una empresa que gerenciaba a Quilmes, que después se fue. Quedó en la nada. Nunca reclamaron el otro 50, así que por las dudas no digamos nada.



--¿Jugabas al hockey?

--Sí, en Ducilo, de wing derecho. Andaba bastante bien.

--¿Tu estatura fue clave para inclinarte por el hockey al principio?

--Sí, y que toda mi familia estaba relacionada. Yo seguí los pasos de mis hermanos. Pero cuando le dije a mi viejo que quería jugar al fútbol, se le caía la baba. El no quería hockey, pero me dejaba porque me gustaba. Imaginate cómo se puso cuando le dije que quería el fútbol. Es una profesión que requiere un gran sacrificio, te quita mucho, y si tenés la suerte de llegar a Primera y que te vaya bien, sentís que todo cobra sentido.

--¿Alguna vez pensaste en dejar el fútbol?

--Sí, muchas veces se me cruzó por la cabeza. Llegó un momento en el que me había vencido. En Inferiores, cuando quedé libre en Independiente. No quería jugar más. Pero estaba mi viejo, que había hecho un sacrificio enorme. El laburaba de mozo, terminaba a las cuatro de la mañana y se iba a la parada de diarios que tenía, hasta las dos de la tarde; ahí yo iba a la parada y él me llevaba a entrenarme; me dormía dos horas de siesta en el auto y me entrenaba. El me esperaba a que durmiera y me volvía con él.

--¿Y tu papá cuándo dormía?

--Nunca. Poco y nada. Cuando sos pibe esas cosas no las valorás, y cuando no tenés a tu viejo te das cuenta de todo. Lo perdí hace siete años.Ahora que bajo a tierra, y soy padre, me doy cuenta de lo mal que hice en ese momento de no pegarle un abrazo o de agradecerle todo lo que estaba haciendo por mí. Pero bueno, qué va’cer, desde el cielo seguramente verá que se lo agradezco.

--¿Cuáles son tus condiciones naturales y cuáles, las adquiridas?

--Naturales, el físico. Siempre tuve un buen estado físico para jugar al fútbol, para el despliegue, más allá de que no soy un apasionado del entrenamiento. Y en lo futbolísticole fui metiendo cosas a mi juego de ver a mis compañeros, de ver fútbol y de querer mejorar; si tenés la cabeza abierta, podés mejorar el juego.

--¿Qué le agregó Simeone a tu juego?

--El Cholo marcó un camino. Soy un agradecido a él porque a mí y a varios nos marcó un progreso futbolísticos, en pequeños detalles y en grandes cosas. Y desde ahí seguimos una línea, con una base.

--¿En qué, por ejemplo?

--En juego, en mentalidad, en detalles de pases. Por ejemplo, yo estaba acostumbrado a dar los pases lentos, y él me exigía (nos exigía) que diera los pases fuertes, al ras y al pie. De ahí que el equipo se va contagiando. Hoy ves que damos un pase fuerte para adelante, que arriesgamos, y eso tiene que ver con aquello que incorporamos de él y su grupo. Ellos marcaron un gran camino en Estudiantes.

--¿Decís que hoy el equipo, pese a que la mayoría de los que lo integran, no jugó con el Cholo, heredó conceptos suyos?

--Se fue transmitiendo. Este es el primer torneo en el que se desarmó bastante el equipo. Pero hasta hace unos meses había muchos jugadores que lo habían tenido, y se nota que dejó conceptos futbolísticos muy fuertes que quedaron.

--¿Y Sabella qué le aportó a tu juego?

--Simpleza. Es un técnico al que apreciamos mucho, primero como persona, y después porque es simple para dirigir. Hoy en día, cuantos más conceptos y simples sean, mejor para el jugador.

--Y sin que sea un técnico, Verón debe haberte potenciado como jugador.

--Nos ha potenciado a todos. Es un jugador de jerarquía; diría el de mayor jerarquía con el que yo y varios compañeros hemos jugado (y no creo que nos dé cuerda para jugar en el futuro con otros de más jerarquía, ja). Nos simplificó las cosas; nos dio un salto de calidad.




--¿Te imaginabas, cuando llegó Sebastián, que habría un antes y un después de él?

--Es difícil pronosticar lo que puede pasar. Por supuesto que cuando viene un jugador de tal magnitud te imaginás que pueden pasar cosas buenas. Pero, te soy sincero, conseguir un campeonato en una final contra Boca y luego ganar la Libertadores, obviamente que no. Le estamos agradecido a él y él a nosotros, porque esto es un grupo.

--¿Y qué aprendiste del juego gracias a él?

--Y… hay jugadores que los ves, los ves y no podés sacarles más que los botines. Por ejemplo, vos lo tenés a él de frente y él está de espaldas a los rivales, y le das la pelota y sin mirar pone un pase a alguien que está libre. Vos te preguntás cómo vio al compañero y cómo puso el pie, ¡y yo si le saco la vista a la pelota le erro! Pero mínimamente trato de copiarle algo.

--Si “vestuario” fuera una materia, ¿qué calificación se sacaría este plantel?

--El gran logro de Estudiantes fue el vestuario. Desde que yo llegué acá, nunca hubo un cruce feo entre nadie. La gran virtud para conseguir todo lo que conseguimos es armar un vestuario fuerte, con personalidad, en el que los chicos copian a los más grandes.

--¿Y se complicó alguna vez? Más que tirones de oreja no recuerdo, por lo menos de lo que trascendió.

--Esas son cosas normales. Discusiones siempre hay. Yo hasta me he peleado con el Chavo, que es mi amigo del fútbol desde siempre, y después llegamos al vestuario y nos reímos porque no podemos creer de haber discutido. Lo importante es que no queda resentimiento; termina en un abrazo y sigue todo igual. Y los títulos unen mucho más: cuando sentís que el que está al lado tuyo te ayudó a conseguir un título, más que compañero es un hermano.

--Y cuando ves a San Lorenzo o Boca que tienen unos líos enormes de plantel, ¿pensás que estás muy lejos de eso?

--Lo que pasa es que esos equipos tienen otra dimensión, otra repercusión. Una discusión acá no es lo mismo que una entre dos jugadores de Boca. Hoy hay muchos programas que están esperando que pase algo para contarlo. Los equipos grandes están mucho más expuestos.

--¿Jugarías en otro equipo en la Argentina?

--Sí, sí. En Estudiantes me han tratado bárbaro, tengo grandes recuerdos y estoy cómodo, pasé momentos extraordinarios y nadie me los va a borrar. Es decir que aunque yo me vaya, todo lo que siento y recuerdo quedará; no me los va a borrar el hecho de estar jugando en otro lado. Lo mismo dije cuando me fui de Quilmes. Pero hoy estoy muy a gusto acá y no veo qué puede pasar en el futuro.

--¿De qué equipo eras hincha?

--De chiquito era de Boca. Pero cuando empecé a jugar se me fue el fanatismo, y hoy me mueve más Quilmes que Boca.ççç

--¿Por qué Quilmes no se asienta?

--Porque se cometen los mismos errores de siempre. Es difícil que lleguen 20 jugadores nuevos y te salga bien. Te puede salir, pero tenés las mayores posibilidades de no poder conformar un equipo. Pero no quiero meterme mucho porque soy respetuoso de la gente que está.

--¿Fue necesario que te convencieran para no ir a México?

--Yo me iba por lo económico, nada más. Porque por lo futbolístico yo me quería quedar. El Club hizo un gran esfuerzo y me quedé.

--¿Cuánto tuvo que ver la Bruja?

--Y, la Bruja, el Flaco Alayes, el Chino, el Chavo… Todos. Lo que pasa es que la Bruja, como todos saben, se sacó plata de su contrato para que me quedara yo. Me pone muy contento. A él, por suerte…

--Le queda plata para vivir…

--Claro, puede vivir. Pero no es común lo que hizo, porque no tenía la necesidad de dármela a mí. Después, el Chavo, el Chino y el Flaco, todos, querían que me quedara. Ja, si bien no sacaron un mango, con el afecto me alcanzó…

--¿Quién es el mejor jugador en tu puesto?

--Siempre me gustó Battaglia. Le dio mucho al fútbol argentino y muchísimo a Boca. También Olmedo, Mercier, Rinaudo… Hay varios. Y fuera del país, Mascherano y Gago, que es un jugadorazo.

--¿Y quién es el más parecido a vos?

--Bueno, que yo me le parezco, es al revés. Creo que tengo similitudes con Mascherano o con Battaglia, que son más de marca.

--¿Creés que tenés chances de ir a Europa todavía?

--Y… si nos dan una semana de vacaciones por ahí voy. Cada vez se acorta más. Tengo 31 años. Unicamente puede darse que un equipo necesite un cinco y que digan “que venga este”. Es complicado. Lo mío es presente.

--¿Y de la Selección tenés chances?

--El mío es un puesto que está bien cubierto. Tiene a Mascherano, a Gago, ahora a Banega. Hay jugadores jóvenes que vienen pidiendo pista.

--¿La frustración de no ir al Mundial por la lesión fue tu mayor amargura?

--¿Sabés que no? Tuve la amargura ese día, el de la lesión. Pero como no había tenido certeza de la lista, no fue tan tremendo. El fútbol tiene esto y me puse en la cabeza recuperarme. Hoy estoy jugando, así que no puedo quejarme.

--¿Y hubo algún momento más difícil en tu carrera?

--En el fútbol tenés  más momentos duros que lindos. Y eso lo escuchás de gente que ha hecho maravillas en el fútbol, así que imaginate los que la tuvimos que remar. La clave es ser fuerte de la cabeza y saber que aun si no hubieras sido futbolista te podía tocar una mala en otra profesión o trabajo.

--¿Y cuándo te sentiste mal futbolísticamente?

--En muchos. En el partido contra Tigre, por ejemplo, que no sabía si estaba jugando al fútbol o era el ayudante de Alejandro. Pero si hablamos de momentos, con Burruchaga me ha tocado jugar pero también ir al banco porque había compañeros que estaban mejor. Ahí es cuando hay que demostrar.

--¿Quién te encontró el puesto?

--El Cholo.

--Le debés una botella de vino.

--Le debo eso y más. Es lindo cruzarse con esa gente que te ha dejado cosas. Plata no voy a darle al Cholo, justamente, pero hay que ser agradecido.

--Una vez que Alejandro decida irse de Estudiantes, ¿te gustaría que volviera Simeone?

--Seguro, me encantaría. Que no se tome a mal, a ver si se interpreta que quiero al Cholo en lugar de Alejandro y se arma un quilombo bárbaro. Para mí, Alejandro, el Cholo y Alfaro fueron tres técnicos que me marcaron.

--¿Por qué creés que al Cholo no le fue nunca como en Estudiantes?

--Porque acá encontró un equipo importante. Acá tenía todo el material para jugar como a él le gustaba jugar. Se topó con un plantel muy rico. Más allá de lo que él sabe, acá tuvo un plantel muy rico.

--Y con un plantel que no tenía problemas en sacrificarse y conocer algo nuevo.

--Es que acá, salvo la Bruja, que era un jugador de otra categoría y que venía de Europa, todos los demás la remábamos. No nos quedaba otra que el sacrificio y adaptarnos a lo que decidiera el técnico.

--¿No tiene que ver, también, con que acá el técnico puede cambiar y cambiar y nadie le va a decir nada, y en cambio en otros clubes la prensa hace un escándalo y ni siquiera el jugador lo acepta?

--Eso va en cada uno. Las magnitudes de los equipos grandes hace que cualquier cosa que hagas se potencie. En Estudiantes tenés tranquilidad.

--Pero en otros lados quizás no encuentra recepción del jugador.

--No sé. En River le tocó salir campeón y no venía nada bien el equipo. Creo que no se lo valoró como debían. Y hoy fijate el presente de River. Esa fue una gran mano de él. Y acá se puede trabajar tranquilo, podés hacer cosas que en un equipo grande te lleven a tambalear, pero no por los jugadores sino por la prensa. Creo que la  gran presión en el fútbol la ejerce la prensa.

--No te gusta mucho el periodismo.

--No te hablo mal sino de la dimensión que le dan. Acá ponés al Chavo de tres y no hay nadie que diga nada. Y en Boca lo ponen al mismo Chavo de tres y tenés mil programas que lo van a discutir. Y ahí se arma un quilombo bárbaro porque la gente empieza a opinar de por qué ponen al Chavo de tres.

--También es cierto que en Estudiantes las decisiones de los técnicos, por lo general, no se discuten.

--Es cierto. Pero repito que la trascendencia la dan los medios.

--¿Es cierto que a veces no te acordás de cosas que decís dentro de la cancha?

--Sí, es cierto. A veces los pibes me miran y se ríen, no pueden creerlo. Es que estoy nervioso, ansioso. Los árbitros no me dan ni bola. Cuando llego al vestuario los chicos a veces me preguntan: “¿Sabés lo que dijiste?”. Y no, no me acuerdo.

--Sos como Dr. Jeckyll y Mr. Hyde.

--Sí, pierdo la conciencia.

--¿Es cierto que le dijiste “fantasma” a Pezzotta?

--Sí, sí, qué terrible. Salió por televisión. Fue contra Vélez. Le pedí perdón. Encima nada que ver, porque creo que Sergio es un muy buen árbitro y tengo una gran relación. En ese momento me pasé y tranquilamente podría haber sido expulsado; me fui de la raya.

--Pero eras inimputable: no eras consciente de tu acto.

--Pero cuando lo vi por la tele estaba clarísimo que le había dicho eso. En el partido ni me di cuenta.

--Antes pegabas más. ¿Era porque no corrías bien o por qué?

--Pegaba más porque tenía menos experiencia. Quería ir a todas aunque no llegara, y ahora me acomodo distinto y voy, por lo general, a las que sé que llego.

--¿Cuál fue la mejor patada?

--La más reciente fue contra Liga de Quito. No llegué a agarrarlo al jugador. Menos mal, porque me tiré muy fuerte y mal. Por suerte no le pegué.

--Hace tres años le dijiste a Animals! que la gente no le pidiera al Chino lo que es natural tuyo y viceversa. ¿Se acercaron los extremos?

--Lo que decía era que el Chino tiene unas características naturales que lo definen, y que hace un gran esfuerzo para agregarle cosas. Lo mismo me cabe a mí. Pero a ninguno de los dos nos puede pedir que hagamos el trabajo esencial del otro porque perjudicaríamos al equipo. Yo lo defendí siempre al Chino porque le veo un gran sacrificio; es un jugador que no se esconde nunca, cuando no le toca jugar siempre está, siempre pide la pelota. Y eso es más valioso que correr y tirarse al piso.

--Animals! contrató a una empresa de estadísticas, y éstas arrojaron que Benítez es uno de los jugadores que más recupera pelotas.

--¿Viste? Que no me cague el laburo ese estudio.

--¿Qué virtud de Simeone más te llamó la atención?

--Un gran cuerpo técnico. Y era un entrenador que durante la semana laburaba muy bien; llegabas al partido y sabías todo lo que tenías que hacer, las charlas eran cortas y el equipo estaba bien, fuerte en lo futbolístico, en lo físico y en lo mental.

--¿Y de Alejandro?

--Simpleza y conocimiento. Es un gran conocedor de los rivales y de nuestras virtudes y defectos. Ante adversidades se nota su mano, porque con todo lo que nos pasó hemos hecho una muy buena campaña.

--¿Vas a ser técnico?

--Me gustaría. Siempre me gustó. Tengo que arrancar el curso. La idea es ser técnico, o ayudante.

--El Chavo también quiere ser ayudante.

--Y… nos peleamos por ser ayudante. Vamos a ser tres ayudantes sin técnico.

--¿El tercero quién es?

--El Flaco Alayes. Queremos que el Flaco sea la cabeza y el Chavo y yo los ñoquis. No, en serio, la idea es armar algo bueno con amigos y que estén capacitados.

--¿Qué te parece Verón presidente y ustedes como el primer trío técnico de Estudiantes?

--La Bruja se calienta y duramos dos partidos. Si no ganamos los primeros dos por goleada volamos. Capaz que se puede dar.

--Si no fueras técnico, ¿qué serías?

--En el fútbol quiero aportar algo. Puede ser también en Inferiores.

--¿Pero sí o sí vas a seguir ligado al fútbol?

--Sí, seguro. Pero mi idea es ser técnico.

--¿Te vas a retirar en Estudiantes?

--No lo tengo decidido. Entre Quilmes o Estudiantes es la idea, pero puede pasar cualquier cosa. Cuatro o cinco años voy a jugar.

--¿Qué amigos hiciste acá?

--Tengo muchos. Tengo grandísimos amigos. El Flaco, el Chavo y el Chino son como hermanos. Jamás había pasado las Fiestas con gente que no fuera mi familia, y ellos lograron que lo hiciera. También tengo gran aprecio con Sebastián, Marquitos Angeleri, Boselli… Pero no quiero seguir porque me voy a olvidar de alguno.

--Estudiantes será, en 2011, el único argentino en disputar torneos internacionales por séptimo año consecutivo. ¿Sabías que sos el único jugador que estuvo en todos los torneos?

--Sí, y me llama la atención. Me pone muy bien. Lo valoro mucho. Cuando vine lo hice con otras expectativas, la institución estaba de otra forma. La realidad era otra. Así que todos juntos hemos conseguido esto.

--Llegaste a los 200 partidos. ¿Cuántos pensabas jugar cuando llegaste?

--200 seguro que no.