El manto sagrado

Con el regreso de Verón vuelve su emblemática camiseta 11, esa que se retiró a modo de homenaje la última vez que La Bruja colgó los botines. A casi 3 años de aquel retiro, el retorno del presidente/jugador le posibilitará al público volver a ver una camiseta emblemática que marcó un hito en la historia del Club.

12/03/2017 15:47 Noticias
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El 18 de mayo de 2014 fue su última vez. La cancha de Tigre, casi sin quererlo, fue testigo de uno de los acontecimientos más grandes de la historia de Estudiantes. Ese día el equipo iba en búsqueda de un Título que hubiese sido heroico y que no llegó, pero aún sin el campeonato fue una noche que marcó una época. Aquella tardecita de mayo se retiraba por segunda vez Juan Sebastián Verón y con él su emblemática camiseta 11 que la dirigencia decidió sacar de circulación a modo de homenaje al "jugador más preponderante de la historia del club", como dijo alguna vez Alejandro Sabella.  

 

 

Desde aquel momento y hasta el martes próximo "la 11" descansó imaginando que jamás volvería a lucirse. Y las elecciones de 2014 parecieron determinantes para que no se use más. O al menos hasta que su dueño -porque Verón es el dueño de ese número- diera el ok para terminar con el homenaje. Como sucedió con la 2 de Prátola que fue retirada durante un tiempo y luego volvió a circulación. La hidalguía con la que la utilizó su amigo Roberto Trotta en su última etapa en el Club fue un la futilla del postre de aquel homenaje. 

 

 

El caso de Verón es único. Por él se retiró la camiseta y él mismo será el encargado de ponerle fin al reconocimiento haciendo lo que mejor sabe: jugar al fútbol. A los 42 y con varias batallas en el lomo con su inseparable capa con el 11 tatuado a fuego, volverá en búsqueda de enriquecer aún más la historia de Estudiantes jugando la Copa Libertadores, el torneo más emblemático de América y con el que el Club tiene una relación especial: lo ganó el 30% de las veces que lo jugó. 

 

 

El martes por la noche a más de un hincha se le caerá una lágrima. Recordará alguna historia de la década del 60', se emocionará con la remontada ante Gremio en la década del 80', se acordará cuando se quedó afónico de gritar el gol de Lugûercio en la cancha de Quilmes en el 4 a 3 ante Cristal y todos recordarán aquel glorioso 15 de julio de 2009, cuando la cuarta Libertadores fue un sueño hecho realidad. Pero todos ellos confluirán en un sentimiento momentáneo, genuino y glorioso que será ver al equipo pisando una vez más tierras brasileñas con Verón y su manto sagrado encabezando la fila que saltará al campo de juego.