¿Qué les pasa?

El equipo anda de capa caída y no para de perder: con la de ayer en el debut de la Copa acumula 5 derrotas en 6 partidos. El momento se volvió por demás incómodo y la falta de victorias lleva a una inevitable intranquilidad puertas adentro. "No estamos dando en la tecla", reconoció el entrenador.

15/03/2017 08:24 Noticias
img

Lleva 6 partidos sin ganar entre Copa y Campeonato. Su último festejo fue la victoria ante Colón, cuando Sappa atajó un penal en el último minuto del partido. Después se desataron una cadena de derrotas (y de errores de todo tipo) que dejaron a Estudiantes en una situación incómoda que motiva una pregunta que resulta bastante difícil de responder: ¿qué le pasa al equipo?

 

Los factores que llevaron a esta situación no son pocos. No sería justo recargar la responsabilidad en una persona. Hay errores de los dirigentes, del entrenador y de los jugadores. Las decisiones deportivas, las estratégicas y el (flojísimo en algunos casos) nivel individual de varios jugadores resultó un combo explosivo para el equipo.

 

Las venta de González Pirez, todo un tema.

 

El mercado fue muy difícil, es cierto, pero el caso González Pirez parece florecer a cada momento. Con Schunke y Desábato lejos del nivel mostrado en el inicio del ciclo de Vivas no son pocos los que creen que el ex jugador de River merecía más minutos en cancha. O para jugar con línea de tres o para que el Chavo pueda elegir en qué partidos estar. Si bien es cierto que su salida fue un negocio muy bueno desde el punto de vista económico,deportivamente su ausencia se siente, ya que empujaba cada vez más para ser titular. 

 

 

La falta de solidez defensiva. 

 

Contrariamente a lo que sucedió en las primeras fechas del torneo, al equipo le convierten muchos goles. En las últimas cinco derrotas le hicieron 13, casi 3 por partido. El quiebre pareció el encuentro ante San Lorenzo, cuando perdió el invicto con el gol de Blanco. De allí en adelante el bloque defensivo mostró falencias de funcionamiento e individuales que facilitaron el trabajo de los rivales. 


La falta de generación de juego. 

 

El equipo parece extrañar horrores a La Gata Fernández y a Juani Cavallaro.  Ambos se habían transformado en el nexo para unir los engranajes. Hoy Viatri intenta bajar para ser el conductor pero el equipo no lo ayuda. Solari, de pobre presente, queda aislado a la derecha y a Tití le pasa lo mismo por la izquierda. La generación de juego queda supeditada a arrestos individuales y casi no hay juego colectivo. 

 

Las lesiones de Andújar y Damonte fueron un quiebre.


Desde que volvieron no son los mismos y el equipo los extraña mucho. Mariano perdió seguridad. Había sostenido malos momentos en base a excelentes atajadas que hace rato brillan por su ausencia. Israel fue el eje del equipo en varias oportunidades pero no logra recuperar su nivel y el equipo lo siente. Ninguno de los dos es culpable de la situación, pero el bajón se siente más por ser dos de los mejores jugadores que tiene el plantel. 

 

Los costados, todo un problema...


En la defensa y en el medio el envoltorio de la columna vertebral falla. Sanchéz y Solari no son ni por asomo los del año pasado y Dubarbier no justificó aún su incorporación. Tití, por su parte, parece desconectado y lejos está de ser el jugador desequilibrante que supimos ver. Cada retroceso es un sufrimiento y cada pelota cruzada a espaldas de los laterales también. 

 

 

Los de afuera no son solución.


Al menos por el momento. No parece haber en el banco un jugador que entre para ganar el partido por sí mismo.  Acaso Toledo con sus goles y ante la ausencia de Bailone se empieza a transformar en una variante cuando Viatri no da más. Braña juega poco y nada, Vargas marca diferencias en las prácticas y en los partidos entra cada vez peor y Cejas es todavía un pibe. Frente a la suspensión de Schunke, ante Patronato debutaría el pibe Bazzana. 

 

 

Bajó Ascacibar, bajó el equipo. 

 

Ese puede ser otro punto fundamental del por qué del momento. Ascacibar no es ni por asomo el que era cuando debutó y el equipo lo siente. Para colmo de males su maratónica carrera no le permitió hacer pretemporada. Con él en un mejor nivel, Estudiantes mejora su rendimiento un par de puntos. 

 

"No damos en la tecla"

Vivas está preocupado por el momento y ocupado en resolverlo. "Estamos buscando el motivo de tantas derrotas y no damos en la tecla", dijo no bien culminado el ecuentro ante Botafogo. Busca variantes, cambia el sistema, introduce cambios pero el equipo sigue perdiendo partidos y terreno. El domingo ante Patronato no sirve otro resultado que no sea una victoria.