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"Sin Estudiantes, sería ginecólogo". Bilardo cumple 78 años y Animals! lo celebra con su mejor nota. El recuerdo de Zubeldía ("Lo extraño cada día"), la comparación Verón padre con Messi y la patente del Ford Mondeo.

16/03/2017 09:43 Tapas
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--¿Es feliz, Carlos?

--Sí, sí, muy feliz. Estoy sano, suelto y con trabajo.

--¿Qué disfruta?

--De todo. A partir de ahora me voy a despedir todas las noches diciendo: “Gracias Dios por el día que he vivido”.

--¿Disfruta el pasado?

--Sí, a veces sí. Por ejemplo, cuando tengo que juzgar algunas cosas del presente, disfruto el pasado.

--¿De qué se arrepiente en la vida?

--Quizás, pero quizás eh, porque nunca me lo reprochó, de no haber estado al lado de mi hija. Ahora estoy al lado de mi nieta.

--¿Y en el fútbol, de qué se arrepiente?

--De nada. Tuve una suerte bárbara. Gracias a Dios.

--¿Qué habría sido sin Estudiantes?

--No sé, por ahí estaría en Argentinos o nada.

--¿Cómo se veía de ginecólogo?

--Bien, muy bien. Yo estudiaba con el doctor Firpo, que fue el primero en la Argentina en hacer cesárea, que la gente no la quería; se usaban los fórceps. Ahora el 60 por ciento de las cesáreas es innecesario.

--¿Podría ejercer como médico hoy?

--No, no. Favaloro dijo una vez: “No estudié el domingo, me atrasé”.

--¿Tenía vocación o quería ser el hijo dotor?

--Me encantaba. Vivía en el hospital. Era soltero. Iba a buscar a Gloria, que era mi novia, en la ambulancia, y después la llevaba al hospital y volvía a dejarla. A la mañana iba al hospital, a la tarde me quedaba ahí a estudiar o me entrenaba, o si no en Español o San Lorenzo, donde estuviera jugando; y a la noche buscaba una cama donde no hubiera dolor, y me quedaba.

10--¿Cuánto duerme por día?

--Siete u ocho horas. Con pastillas. Desde que estaba en Estudiantes. Si no tomo la pastilla me duermo a las cinco de la mañana.

--¿Era Argentinos o Estudiantes? ¿Por qué se decidió?
--Era así, tenía las dos ofertas. Vine a La Plata y me atendió el señor Mangano. Estuve media hora y me dijo: “Me espera un ratito; voy a ver La Tercera que Mata y vuelvo”. En la sede estaba Osvaldo Papaleo, el periodista, y me preguntó qué hacía ahí solo, y le dije: “Estaba con Mangano pero se fue al cine”.

--¿Adónde?

--Eso me preguntó Papaleo. “Al cine, me dijo que se iba a ver ‘La Tercera que Mata’”. Ahí me explicó que era la Tercera de Estudiantes. Qué curioso, yo había salido campeón en la Tercera de San Lorenzo, y nadie se dio cuenta. No nos dieron ni bolilla. Y con Estudiantes pasaba que muchos iban a ver la Tercera y no se quedaban a ver la Primera.

--¿Pensaba al fútbol de otra manera antes de conocer a Zubeldía?

--En San Lorenzo había tenido a Pontoni, un muy buen técnico que me sacó porque era morfón; y en Español salí goleador, aunque no lo crean. Pero cuando llegó Zubeldía cambió todo para mí.

--¿Y hasta que lo conoció a él qué pensaba del juego, creía en un fútbol más improvisado?

--Sí, así es. Yo jugaba. El técnico me decía “ponete acá”, y yo me ponía ahí y jugaba.


--¿Qué conceptos de Osvaldo le sorprendieron?

--Primero, los trabajos de Kistenmacher. Después, que Osvaldo nos decía todo distinto a lo que habíamos escuchado hasta ese momento. Antes la barrera se hacía de espaldas. Y veníamos nosotros y hacíamos los goles así de fácil. ¡Qué tonto que era todo! Nosotros robábamos la plata, era una boludez. Después dijo que probáramos patear los córners con un zurdo desde la derecha y un diestro desde la izquierda. Hasta que un día Conigliaro y Verón charlaban en la concentración y se les ocurrió una idea: que uno fuera a peinarla al primer palo y que el otro definiera en el segundo. Se lo dijeron a Osvaldo, y al otro día la ensayamos. Nos cansamos de hacer goles. El que mejor la hizo después fue Holanda, con Gullit en el primer palo y Van Basten en el segundo.

--¿Qué otras cosas fueron distintas?

--Que nos mostraba a los rivales en un súper 8. Vimos Benfica-Manchester, por ejemplo, la final de la Copa europea del 68.

--¿Usted fue el mejor discípulo de Zubeldía o el más exitoso?

--Salieron muchos técnicos. Poletti, que por su carácter dirigió tres partidos porque se peleaba, Manera, Aguirre Suárez, Malbernat, Pachamé, Echecopar, Conigliaro, Ribaudo, Flores, Verón… Todos dirigieron o dirigen.

--Pero fue el más exitoso.

--Tuve suerte, salió así.

--¿Sin Zubeldía no habría sido técnico?

--No, no. Ni loco. Todo lo que aprendí en Estudiantes no tiene nombre. Era todo el día hablar de táctica y estrategia. Osvaldo se preguntaba todo el día cómo tenía que hacer, viendo al contrario y buscando la manera.

20--¿Lo extraña a Zubeldía?
--Está presente en cada una de mis charlas. Siempre lo nombro. Nunca me olvido.

--¿Le gustaría tener al menos una charla con él?

--La pucha si me gustaría. Estamos jugando tácticamente como en el 65, así que él seguramente tendría otra visión ahora.

--A Malbernat le preguntamos cómo jugaría hoy un equipo de Zubeldía en la actualidad, y contestó que lo haría como el Barcelona o Estudiantes; que tendría mucho control de pelota y presión.

--Y puede ser que sea así.

--¿Cuál de aquellos jugadores de Estudiantes era indispensable?

--Verón y Manera. Eduardo era una cosa extraordinaria, jugaba de lo que nadie jugaba. Eran todos marcadores de punta como Malbernat: venía el wing con la pelota, cortaban y la tiraban al lateral. Manera iba y venía, era desequilibrante…

--¿Los jugadores eran mejor antes que ahora?

--Son distintos. Hoy quizás los chicos no pueden ponerte la pelota en el pecho desde 20 metros. Es difícil pegarle a la pelota como Verón.

--¿Y Verón padre cuánto valdría?
--Uff. Verón era como Messi; arrancaba desde la derecha y terminaba en la izquierda. Antes ganaban más los jugadores en Argentina que en España. Así que no puedo comparar cuánto costaría.

--Más allá de la teoría de que Estudiantes molestaba, debía haber algo en el juego que no gustaba. ¿Qué era?

--Que marcara. A mí me tocaba marcar al 10 del equipo. Para mí era una papita, ¡si el 10 se quedaba parado! A veces le gritaba a Zubeldía, que estaba en el campo: “¡Osvaldo, me aburro con este! ¿No puedo jugar de otra cosa?”. Uy, cómo se enojaba el rival ese. Pero hubo algunos que me enseñaron a jugar de eso. Uno era Maschio, que me sacaba a pasear por toda la cancha. Hasta que un día, antes de jugar con Racing, hablamos con Osvaldo para ver cómo era la mejor manera de marcar al 10 sin que me sacara por todos lados. Quedamos en que yo me quedaba detrás de la pelota y miraba al que era mi marca. Eso me sirvió para luego decirles a Carlos López, Sabella, García Ameijenda, Maradona, es decir a los 10 les enseñaba cómo tenían que desmarcarse si les hacían hombre a hombre.

--¿Podía jugar a otra cosa ese equipo y ganar todo lo que ganó?
--Si estábamos adelantados 40 años. Todavía no alcanzaron a la idea de Osvaldo. Jugábamos al offside y nos daba vergüenza, quedaban cinco en offside. Y nos castigaban porque decían que era laboratorio. Entonces un día fuimos a Canal 7 y Osvaldo enseñó cómo se contrarrestaba eso. Le dijimos que cómo hacía eso, y nos contestó: “Así me hacen pensar un poco”.


--¿Prefiere ganar 1 a 0 o 4 a 3?

--Según si hay o no gol average.

--¿Y en abstracto?

--Ganar, prefiero ganar.

--Pero ante Alemania en México no le dio lo mismo ganar 1 a 0 que 3 a 2.

--Nooo. Hubiera preferido ganar 1 a 0. Un partido que estás ganando 2 a 0 no te lo pueden empatar.

--¿Sigue teniendo el Ford Mondeo?

--Sí.

--¿Recuerda la patente?

--DGO865. Diego, Mundial 86, 5 goles.

--¿La pidió usted?

--No, no, si no podés pedirla…

--¿Qué fue y qué es Maradona para usted?

--Un jugador bárbaro.

--Una persona que lo conoce mucho a usted dijo que Maradona era para usted el hijo varón que nunca tuvo.

--Y puede ser, puede ser.

--¿Por eso le perdonó tantas cosas?

--Por eso y por otras cosas.

--¿Lloró cuando estuvo cerca de morirse Diego?

--Lo fui a ver siempre. Creo que la de Punta del Este fue la más brava. Estuve pendiente cada día de lo que le pasaba. Ojo, como con todos los jugadores que tuve.

--Carrusca dijo que usted había tenido mucho que ver con el título del 2006. ¿Qué siente que lo hagan parte?

--Para mí es un orgullo. Defendí a Angeleri, a Colotto, a Krupoviesa… Al único que no puteaban era a Farías.


--¿Verón Juan Ramón o Verón Sebastián?

--Cada uno en su época. No se puede comparar. Los dos fueron excepcionales en su momento.

--¿Cuál fue el mejor equipo que dirigió a nivel clubes?
--Estudiantes del 82.

--¿El mejor arquero?

--A mí me gustaba Pumpido. Seguro, ni fu ni fa.

--¿El mejor defensor que haya dirigido?

--Brown. Jugaba de líbero y de stopper.

--¿Delanteros?

--Galletti, el Tecla Farías…

--¿Mediocampistas?

--Sabella, Ponce, García Ameijenda… Todos esos jugaban muy pero muy bien. Y Sebastián, claro.


--¿Se quedó con ganas de seguir dirigiendo?

--No. Me equivoqué cuando dije que no dirigiría más después del 90. Puse la escuela de fútbol y perdí 500.000 dólares por año. El Real Madrid y el Barcelona me ofrecían tres millones de dólares y no quise. Quise poner la escuela.

--¿Tuvo miedo de morirse en una cancha?
--No, nunca.

--¿De qué episodio nació la pelea con Menotti?

--No me acuerdo. Te juro que no sé. No sé si fue un episodio en particular.

--¿Acepta que algún equipo de Menotti jugó bien?

--Sí, en el 78 jugaron bien. Salieron campeones del Mundo. Huracán jugó bien, tenía buenos jugadores.

--¿Y Cappa formó algún buen equipo?

--¿Cappa? Qué voy a hablar de Cappa…

--¿Existe alguna otra mujer que lo hubiera aguantado tanto como Gloria?

--Todavía me sigue aguantando. Un día de estos me da un voleo en el orto. ¡Todo lo que se bancó, por Dios! No tuvo vida. Terminé como jugador en el 70, y empecé en el 71 como técnico. De fútbol sabe diez veces más que mucha gente.

--¿Piensa dedicarle más tiempo a la familia o ya es tarde?

--Ya es tarde. Son muchos años de pelea, siempre defendiendo a una idea.