Alayes, el balance, su legado y el mensaje de Guille Coria

El Flaco tuvo aciertos y errores, pero durante cuatro años y cuatro meses fue más que un secretario técnico. Reconocido puertas adentro, hasta el ex tenista le dejó un mensaje.

22/03/2017 08:10 Noticias
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Era más que un secretario técnico. Agustín Alayes era un hombre full time en Estudiantes. Se encargaba de muchas cuestiones que excedían su función. Una figura casi irremplazable. Por sus características humanas, por su sentimiento por el Club, por su cercanía afectiva con varios de los actores principales de la Institución (desde el presidente Verón, pasando por el cuerpo técnico y los referentes del plantel) y por el feeling que tenía de ellos. Por eso, el balance de su gestión también debe ampliarse a cuestiones que escapan a su cargo y que claramente vuelcan el saldo a favor. En cuatro años y cuatro meses tuvo errores. Pero también muchos aciertos y, sobre todo, virtudes no tangibles que hay que considerar. 


"Me he sentido cómodo, intuía y sentía, cuando dejé de jugar, que podía ser más útil en esta función que en otra. Hoy, analizando todo lo que pasó, creo que hemos hecho un lindo trabajo, con buenos resultados. Lo disfruto, estoy cómodo, pero también reconozco que desgasta", decía el domingo, en la transmisión de Tiempo de Fútbol (FM 106.5). Fue su última nota en el cargo. Ya daba señales de ese desgaste que, adujo, lo llevó a tomar la decisión. Aunque gran parte del agotamiento, claro, tuvo otros factores: la interna que hay hoy en la dirigencia y que hasta casi provoca la renuncia del mismísimo Juan Sebastián Verón.

Desde que asumió, el 10 de diciembre del 2012, el Flaco fue un ladero de la Bruja. Lo acompañó en esa primera instancia en la secretaría del fútbol profesional, tras el primer retiro de Verón, con Osvaldo Lombardi como presidente. Y después, cuando JSV volvió a jugar, se quedó con el cargo. En ese momento empezó a cristalizarse una de las mayores virtudes en su puesto: la continuidad de los procesos de los técnicos. Cagna, el primero en partir en su ciclo, no había sido contratado por él. Pero sí sería un defensor del trabajo de Mauricio Pellegrino, un sostén para la cuestionada etapa de Milito y el principal impulsor de la llegada de Nelson Vivas, primero como DT de Reserva y luego como entrenador de Primera. No es casual que se haya ido después de que Estudiantes cortara una racha larga sin derrotas. Si Nelson seguía en la cornisa, él hubiera aguantado a su lado todo lo que fuera necesario.

Por Alayes pasaba gran parte de las situaciones que rodeaban al plantel profesional y amateur. Excepto en los deportes amateur, tuvo injerencia hasta en las pequeñas grandes cosas. Si había que hacer un acto solidario en algún hospital o institución, si había que salir a la cancha con una bandera, si había que responder por alguna inquietud familiar de algún jugador juvenil, allí estaba él. En la primera etapa de su gestión, aunque nunca lo reconozca, llegó a poner dinero de su bolsillo para tapar algunos baches. 


Fue el fútbol juvenil uno de sus mayores campos de acción y de satisfacción. Hasta podría decirse, su legado, conjuntamente con el de Verón. Juntos le dieron forma al Método Estudiantes que hoy recorre el mundo como un modelo de trabajo en Inferiores. Pero fundamentalmente, también le dieron vida al colegio exclusivo para los jugadores de la Institución (cambiando incluso los horarios de entrenamientos para que pudieran estudiar). Lo convirtieron en una exigencia para llegar a Primera, que nutrió a varios jugadores (Ascacibar, Sappa, Gil Romero...) de los estudios indispensables para que, si fuera necesario, puedan desarrollar alguna actividad paralela al fútbol. "Nosotros no queremos formar sólo futbolistas. Estamos obligados a darles las mejores herramientas a las personas para su vida", decía el Flaco. 

Las ventas también fueron otro aspecto fuerte del balance favorable de su gestión, aunque su punto débil fueron, acaso, las incorporaciones. Allí, donde el riesgo siempre es mayor, y a pesar de su preocupación por cubrir las necesidades del equipo, hubo varias apuestas que fallaron. Desde las primeras dos, como Alessio Inoccenti y Kevin Rendón (en este caso, compartidas en la función con Verón, por entonces director deportivo), quienes no llegaron a jugar en Primera pero tampoco le costaron mucho dinero al Club, pasando por otros casos de poco resultado: Patito Rodríguez, Jorge Luna, Ernesto Goñi, Sebastián Prediger, Gabriel Graciani, Matías Rosso, Juan Manuel Olivera, Gonzalo Bueno, Luciano Acosta, el uruguayo Diogo...

De todos modos, en algunas situaciones, él mismo se hizo cargo de rescindir contratos antes de tiempo cuando vio que el vínculo no daba para más, buscando que el Club se perjudique lo menos posible desde lo económico. Pasó, de hecho, con Diogo. Al mismo tiempo, no pudo terminar del todo bien algunas negociaciones, como la vuelta de Mariano Pavone o la continuidad de la Gata Fernández, aunque en ese caso no contó con la voluntad necesaria de los protagonistas. Sin embargo, aun con errores, su forma de proceder siempre fue muy respetada.Por el ambiente del fútbol en particular, pero también por otros deportistas, como el caso del ex tenista Guillermo Coria, que en estas horas hasta le mandó un mensaje.

En contrapartida, además de las grandes ventas, fue factor fundamental para las vueltas de Braña y para la continuidad de Desábato y Andújar. Por Mariano se jugó una carta grande, encaminando la venta de González Pirez. Entendía que la manera de compensar el ingreso económico sin que el equipo se lesionara tanto en su estructura, era transferir al defensor y retener al arquero, que además era un referente. Su gestión le permitió a Estudiantes llevarlo adelante. 

"Tengo que analizar si esto es lo que quiero. Me resultaría difícil hacerlo de la manera que lo hice en otro club", fueron una de su últimas frases, antes de despedirse. ¿Habrá Alayes en otra función?

Fotos: Animals! y Prensa del Club Estudiantes.