Punto final

Desábato se fue sin hablar tras la victoria ante Arsenal y las versiones sobre la decisión corrieron como reguero de pólvora. Su silencio no esconde más que una situación que medita desde hace meses: si no pasa nada raro, se retira al terminar el semestre. Está agotado mentalmente y su cansancio repercute en la faceta deportiva. El temor a arrepentirse.

02/04/2017 23:02 Noticias
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Desde el final del año pasado es casi un secreto a voces en su círculo íntimo. Lejos de ocultarlo, él ya no lo niega rotundamente y su familia y compañeros empiezan a notarlo. Leandro Desábato tomó la decisión de dejar de jugar una vez culminado el semestre. Poco importa el momento futbolístico en el que se encuentre el equipo a fines de junio. Tiene claro que es el momento y su silencio tras la victoria ante Arsenal es todo un síntoma.

La pregunta que varios se hacen es ¿por qué ahora? Y la respuesta es un poco compleja y bastante extensa. Lo primero que hay que aclarar es que el 30 de junio se termina su contrato con el Club. Por consiguiente un nuevo vínculo lo llevaría a mentalizarse de jugar, como mínimo, seis meses más. Hoy eso es imposible. Sabe que tiene que estar al máximo de sus posibilidades para semejante desafío y no es el caso. Está cansado. Un poco en la parte física, es cierto, pero principalmente en la faz mental. No es fácil ser el capitán de Estudiantes durante tanto tiempo y mucho menos mantenerlo (y mantenerse) en la élite. La responsabilidad conlleva un desgaste invisible que ha dejado su huella. El Chavo fue tutor dentro y fuera de la cancha de varios chicos y eso demanda ganas, dedicación y tiempo…

Más allá de su cansancio mental, el plano deportivo juega su rol. Si bien el equipo no está mal no es menos cierto que lejos está de ser una maravilla. La seguidilla de derrotas calaron hondo en el capitán que no quedó conforme en varios de los últimos partidos. Algunos aspectos tácticos, varios errores individuales y la falta de sabiduría sobre cómo afrontar determinadas situaciones colmaron su paciencia. Tal vez allí encontremos el por qué de tantos gritos al ala izquierda del equipo para intentar corregir movimientos sin importar quienes jugasen por ese sector.

La seguidilla de derrotas calaron hondo en el capitán que no quedó conforme en varios de los últimos partidos

Pero hay más. Al ser capitán y referente no quiere irse mal. Es amigo de Vivas y de varios de sus compañeros y no quiere que su fastidio temporario resquebraje relaciones personales. Lo mismo pasa con Verón y pasaba con Alayes. Él considera que las amistades deben perdurar en el tiempo y diferencias a la hora de cómo salir jugando o cómo plantear un partido no son motivos suficientes para terminar con una relación.

Ahora bien, así planteadas las cosas parece que el Chavo tiene todo muy claro. Sí y no. Sabe cómo se siente pero le tiene un gran respeto -por no decir pánico- al retiro. Al que hacer el día después. Al extrañar. Ese es el único punto que lo puede llevar a revertir su decisión. El arrepentimiento…

A juzgar por varias de sus actitudes la idea parece madurada y definida pero hasta que no haya una definición la luz de esperanza permanecerá de verlo defender la camiseta de Estudiantes  permanecerá encendida. Por lo pronto, y mientras medita un poco más su retiro, disfrutaremos de ver a uno de los mejores defensores de la historia del Club.