Un Estadio que compite con otras obras del primer mundo

El sueño de la casa propia está cada vez más cerca y Animals! te cuenta las similitudes que tiene con otras construcciones recientes.

29/08/2016 08:01 Noticias
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Palcos VIP, modernidad, locales comerciales y restaurantes, gimnasios, multiutilidad y mejoramiento de espacios verdes son algunas de las características y comodidades con las que contará el Estadio que el Club está construyendo en su histórico terreno ubicado sobre calle 1. La obra, que culminará el año próximo, está a la altura de las últimas construcciones mundiales y nosotros te contamos por qué. Mirá...

El Nuevo San Mamés es la cancha del Atlético de Bilbao. Reemplazó al San Mamés -conocido como La Catedral-  tras 100 años y su construcción se realizó en tres etapas. La primera se concretó en apenas tres años y alcanzó para que el Atletic de Bilbao pueda jugar allí a falta de una tribuna, que se edificó apenas un año después de su inauguración. La última parte de la obra fue la cubierta que demoró algunos meses más y fue la faceta más discutida por su precio y utilidad.

Cuenta con capacidad para 53.200 espectadores, un polideportivo municipal, 48 palcos VIP, 40 oficinas, locales comerciales y un mejoramiento urbanístico del predio donde fue ubicado.

Su construcción no fue sencilla. En la década del 90’ se manejaron dos opciones de traslado y crecimiento que fueron descartados a causa de la incompatibilidad del proyecto urbanístico que planeó el Ayuntamiento de Bilbao. Recién en 2004 el Atletic pudo cumplir su sueño con un enorme apoyo gubernamental. El gobierno Vasco gestionó un crédito ante la banca BBK y junto a la Diputación y el Ayuntamiento  de Bilbao aportaron el 75% del costo de la obra, valuada de 220 millones de euros.Por si toda esa ayuda fuera poca, reubicó el estadio en la vieja Feria de Muestras de Bilbao y hasta dictaminó que se conserve parte de la fachada del viejo estadio, que será demolido para edificar viviendas y parques.

 

Otro de los estadios modelo que tendrá España desde 2017 será el del Atlético de Madrid. Aunque aquí la historia de construcción es diferente, la colaboración gubernamental, también, es vital. El Vicente Calderón (actual estadio) tuvo tres remodelaciones desde su inauguración en 1966. En la última -en 1980 y con motivo del Mundial 82’- el Ayuntamiento de Madrid impulsó un acuerdo tripartito con el club y la Cervecera Mahou para entregar el estadio municipal de atletismo conocido como “La Peineta” a cambio de la casa de del Aleti. El acuerdo incluía, además, la urbanización de los terrenos a orillas del Río Manzanares donde se encuentra en la actualidad el estadio.

El traspaso fracasó en tres oportunidades a causa de los constantes reclamos de los simpatizantes colchoneros, enojados por el acuerdo alegando que la salida atentaría contra la identidad del club ya que sería reubicado a unos 20 kilómetros al norte de la capital española, cerca del Aeropuerto de Barajas. Tras varias negociaciones, la construcción comenzó hace apenas un par de años y será inaugurado en 2017.

El nuevo estadio será uno de los mejores de Europa. Contará con capacidad para 68.000 espectadores, 7.000 lugares VIP, 10.000 asientos para no fumadores, 4.100 estacionamientos, espacios de ocio pensados para personas de diferentes edades, dos fan zone, parques infantiles y hasta una parada de Metro.

El costo (220 millones de euros) será financiado por la empresa FCC mediante la construcción y venta de pisos que se desarrollarán en los terrenos donde se encuentra actualmente el Vicente Calderón.  

 

En Sudamérica varios estadios se construyeron en Brasil por el Mundial de 2014. El dinero surgió de los fondos gubernamentales y de FIFA, por eso la comparación resultaría obsoleta.

El que por primera vez tiene casa propia es Peñarol de Montevideo. Tras varios intentos truncos inauguró en marzo de este año el estadio “Campeón del Siglo”, nombre que durará poco tiempo y ya sabrán por qué.

El primer proyecto  de crecimiento data de 1933 cuando la dirigencia quiso construir en el Parque Rodó su estadio, donde actualmente funciona el Teatro de Verano. La negativa de la intendencia de Montevideo postergó el empuje de los directivos que adoptaron como propio el Estadio Centenario. En 1998 hubo un nuevo intento de construir la cancha, esta vez sobre la Avenida Gianatassio. El rechazo fue contundente y surgió la posibilidad (en 2005 y 2011) de  llevar el proyecto al Departamento de Canelones. La idea se evaluó mínimamente y fue desechada debido a que el arraigo popular indicaba que Peñarol debía tener su estadio en Montevideo. Finalmente el club construyó su casa sobre la ruta 102, en las afueras de la capital uruguaya.

 

El estadio fue construido en apenas 2 años y fue vital la injerencia de la televisiva Tenfield para que Peñarol financie la obra. La empresa, dueña de los derechos de televisación del fútbol uruguayo, ofició como garante ante el Banco República para que el club obtenga el crédito con el que inició a la obra. Como contrapartida, Tenfield tendrá prioridad para vender el nombre del estadio al mejor postor durante 15 años.

Los 40 millones de dólares que gastó el club es, todavía, tema de conversación en las calles de Montevideo. El presidente Damiani da explicaciones ante cuanto micrófono se le cruce y los hinchas no parecen estar satisfechos con sus argumentaciones...

La cancha tiene capacidad para 40.000 espectadores y cuenta con 107 palcos VIP. A diferencia de los estadios europeos y hasta del propio estadio de Estudiantes, la urbanización fue un problema. El club se comprometió a obras que aún no cumplió y el arribo en transporte público no es una cuestión sencilla. Los dirigentes confían en solucionar prontamente los inconvenientes para acallar las voces de protestas.

 

La construcción de un estadio no resulta sencilla ni mucho menos. Ni allá, en el primer mundo, ni acá, donde todo cuesta el doble. La complementación entre los proyectos gubernamentales y los clubes, el apoyo municipal, los inversionistas y la mutiutilidad del escenario resultan vitales para poder desarrollar una obra que no sólo esté a la altura de las circunstancias sino que, además, tenga una visión futurista.

Estudiantes inaugurará su cancha después de 15 años de lucha, esfuerzos, desplantes y convicción. La obra impulsada por el ex presidente Alegre cumplirá con todos los requisitos que tiene un estadio de primer mundo. A pesar de la falta de respaldo político del ex intendente Alak, el club nunca bajó los brazos y  en poco tiempo podrá disfrutar de su lugar, con un plus en relación al resto de los estadios anteriormente descriptos: conservará su  lugar histórico.

Sí, el sueño (de primer mundo) se hace realidad.