Verón, Ascacibar y el milagro biológico

Por primera vez, la Bruja compartirá el medio con el Ruso, 22 años menor que él. El sueño del pibe que nunca pensó que iba a jugar con su ídolo.

10/04/2017 10:42 Noticias

Cuando Santiago Ascacibar nacía en La Plata, allá por el 25 de febrero de 1997, Juan Sebastián Verón ya llevaba más de seis meses en una de las ligas elite del fútbol mundial. Incluso, por esos días, un joven JSV llegaba al país para viajar a La Quiaca y realizar allí, a 3.443 metros sobre el nivel del mar, una adaptación para el partido que la Selección de Passarella iba a jugar contra Bolivia, en La Paz, el 2 de abril de ese año, el día que terminó en el escándalo del corte en la cara del Jardinero Cruz. Es decir, la Bruja ya era un jugador hecho y derecho, de nivel europeo y de selección.

Pues bien, que ante Barcelona de Ecuador ambos compartan la cancha, sean laderos en un partido de Copa Libertadores, se entiende como un milagro biológico. No hay otra forma de explicarlo. Cuando entren a la cancha, los separará una diferencia de 22 años. Demás está decir que podrían ser padre e hijo (de hecho Deian, el heredero de JSV, tiene apenas tres años menos que el Ruso). Es por eso que Ascacibar cumplirá un sueño que jamás imaginó, más allá de haber compartido algún entrenamiento. La naturaleza lo presumía utópico. Pero la genética de Verón lo hará posible.

 

 

"Será un orgullo y una emoción muy grande jugar al lado de Verón", dijo Ascacibar de un momento que, sin dudas, marcará un antes y un después en su historia y también en la del Club. Reflejados en ellos dos, los hinchas verán unidas mucho más que dos generaciones: verán ahí mismo a la escuela de Estudiantes. El pasado, el presente y el futuro. Dos productos genuinos de la cantera. Uno que la rompió en las ligas top y llegó a la gloria. Otro con ineludible proyección europea.

Para la Bruja también será todo un desafío, porque empezará a plasmar en la cancha su lucha contra el tiempo. Pero más allá de eso, así como Ascacibar sentirá orgullo por jugar al lado de la Bruja, el 11 siente satisfacción por lo que es el Ruso como jugador y como persona. "No parece un chico de 19 años. Tiene los pies sobre la tierra, sabe escuchar, entender y llevarlo a la práctica. Para mí, esa es su virtud más grande. No tiene techo", dijo de él.

Ese video que se hizo viral, en el que Verón le enseñaba a Ascacibar a tirar pases largos, entre otros conceptos, empezará a verse en cancha nada menos que en la Copa Libertadores. Como si a este partido le faltaran condimentos, aquí va otro. La Bruja y el Ruso, un milagro biológico.