El Vasco pide pista

Matías Aguirregaray pasa por uno de sus mejores momentos desde que llegó al Club. Fue la gran figura del partido en Mar del Plata y volvió a entrar bien frente a Barcelona. Sumado al flojo presente de sus competidores por el puesto es número fijo para los próximos partidos. Francescoli, el gol mal anulado y su relación con Diego Vera.

13/04/2017 08:01 Noticias
img

“Yo la pelota me la llevo igual. Hice tres goles pero el juez se equivocó y me anuló mal uno. Así que mis compañeros me la firmaron y me la llevo…”

No habían pasado ni 45 minutos de la goleada de Estudiantes en Mar del Plata y el Vasco Aguirregaray enfrentaba a la prensa para dejar sus sensaciones tras haber hecho uno de sus mejores partidos con la camiseta de Estudiantes. Sus apariciones en ofensiva fueron determinantes para que el equipo consiga tres puntos fundamentales y no se baje de la pelea por el torneo. Hizo dos goles lícitos y le anularon (mal) otro. Además, el arquero Campodónico le sacó el cuarto con una atajada fuera de serie. La noche será recordada por sus goles, pero también por su juego, muchas veces desprolijo, que lo llevó a ser una de las variantes de ataque. 

“¿Francescoli hizo un gol como el mío en esta cancha? No tenía idea, pero es un orgullo hablar de él”.

Al Vasco lo consultaron por un gol del Enzo a Polonia en el 86, también de chilena, y no sabía de lo que le hablaban. Raro en alguien que viene de una familia bien urugaya -pese a haber nacido en el sur de Brasil- y que respira fútbol. Su papá Oscar es un histórico defensor que comenzó su carrera en Nacional y es ídolo en Peñarol, donde trabaja. Y su cuñado es Diego Vera, el delantero que brilló durante el proceso de Pellegrino y luego presionó para irse a Independiente. Tal vez en la intimidad le recordaron ambos ese tremendo gol del Enzo, al que él no tiene mucho que envidiarle.

El gol del Vasco:




El gol de Enzo:



 

 


“No creo que haya sido mi mejor partido. Jugué varios buenos. Creo que fue uno bueno, pero no el mejor”.

Eso tiene el Vasco. No se achica y va por más. Después de descocerla en La Feliz, subió la apuesta. Quiere más. Va por la titularidad. Sabe que Sánchez no es el del año pasado y que Dubarbier no hace pie y, encima, fue expulsado con Barcelona. Al poder acomodarse en cualquiera de las dos puntas parece número puesto para los próximos partidos. Desordenado como es, tiene una gambeta difícil de descifrar para los rivales. Esa es su carta de presentación. No es un lateral impasable. Su prestación es otra: la sorpresa, el desequilibrio y sus apariciones fantasmagóricas en el área de enfrente.

Después de mucho tiempo, Matías Aguirregaray volvió a ser el lateral que Estudiantes buscó para jugar de una manera determinada. Será cuestión de esperar para ver si se mete o no entre los titulares frente a NOB. 

Foto: Diario El Día.