¿Quién es el hincha que ya llegó a Marte?

Miguel San Martín es un genio argentino que trabaja en la NASA y que formó parte de la misión que hizo pie en el Planeta Rojo. Fana de la Bruja padre, cuenta cómo nació su amor por el Club.

29/08/2016 09:56 Noticias
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"Ready!", avisa Miguel San Martín desde California. Para el hombre que formó parte del Curiosity, la misión que hizo pie en Marte, una llamada por whatsapp entre Los Angeles y La Plata se supone un trámite, más allá de que a veces el wifi suele poner las cosas tan difíciles como la radiación. Nacido en Capital hace 57 años, es un genio argentino. Y de Estudiantes. Sí, otro motivo de orgullo que él defiende con entusiasmo: en su oficina ubicada en el Jet Propulsion Laboratory, donde se desarrollan naves no tripuladas de la NASA, cuelga un banderín rojo y blanco. Es, en efecto, parte de su ADN.

San Martín trabaja allí, en la NASA, desde hace tres décadas. Pero su vínculo con Estudiantes nació antes, cuando tenía nueve años. Todavía hoy intenta explicar el motivo de esa atracción. Aunque hay una palabra que los sigue uniendo: el Laboratorio. Eso que tanto identificó a la escuela del Club y que día a día forma parte de su vida en EE.UU. "Todo comenzó con el campeonato del 67, luego con el título de América y más tarde con el campeonato del Mundo. Yo, hasta ese momento, no tenía interés por el fútbol. De hecho, mis hermanos son de Boca y de River. Pero escuchando los partidos con ellos algo me sedujo de ese equipo. La forma en que peleaban, esa garra que tenían, pero también su inteligencia para jugar. Y que eran efectivos, claro, porque ganaban. Y uno siempre quiere ganar", cuenta.

 Con Gil Romero y la Bruja en el Country.

-¿Y ahí nomás se hizo hincha?

-Sí, y me hice bastante fanático. Aunque más que nada lo fui de ese equipo. Me gustaba cómo luchaba Malbernat, cómo al correr a Pachamé se le levantaban los pelos, la capacidad que tenía ese mediocampo y, por supuesto, lo que podía hacer Verón, que era el Messi del momento. Pero además, el nombre Estudiantes era algo que me entusiasmaba.

 -¿Por qué?

 -Porque yo era un buen estudiante. Y me motivaba que el fútbol y el estudio, que en    general eran cosas que iban por separado, en este caso era como que se juntaban.   Algo de todo eso me atrapó. Aunque después, claro, uno se va enamorando. La final   con el Palmeiras, la final del mundo con el Manchester, todo eso también ayudó, por   supuesto. Después fui conociendo la historia de Zubeldía, que revolucionó el fútbol, empecé a leer mucho del Club, como el tema de la ley del offside. Y también me enteré que las distintas personalidades que se identificaron con la institución, como Ernesto Sabato. Es realmente interesante el tipo de personas que atrae Estudiantes.

 El banderín de Estudiantes en su oficina.

-¿Y cómo lo vive ahora, desde la NASA?

-Después de aquel tiempo perdí un poco de contacto, sobre todo cuando me vine para Estados Unidos. Pero a partir de Internet me volvlí a enganchar un poco más. Sobre todo, cuando volvió la Brujita, y con ese equipo de Sabella que casi logra el campeonato mundial otra vez. Tuve esa increíble sensación de que estaba viviendo nuevamente lo de mi juventud. Ese equipo se parecía a aquél, por su garra, por su espíritu y por su mística. Era otra vez el juego en equipo.

-No parece casual que esto, el juego en equipo, también lo atrape...

-No lo es. Cada vez que voy a dar una charla a colegios o universidades, sobre la exploración en Marte y otras investigaciones, siempre destaco el valor del equipo. Cuando uno de nuestros vehículos aterrizó exitosamente en ese planeta, fue producto del trabajo en equipo. Siempre habrá alguna estrella, pero sin el trabajo en equipo no se logra nada. Y Estudiantes siempre fue eso, también. Eso me marcó. Creo que ahí hay otro aliado.


-¿Tiene hijos?

-Sí, dos hijas. Y juegan al fútbol muy bien.

-¿En serio? ¿De qué equipos son hinchas?

-La más grande, Samantha, tiene 29 y en Argentina es de Boca por influencia de sus primos. Y las más chica, Madeleine, tiene 23 y es fanática de Merssi. Por lo tanto, del Barcelona.

-Uhhh, ¿y qué pasó en el Mundial de Clubes?

-Estuvo del lado incorrecto, jajaja. Y se lo hice saber. Eso sí, a pesar de que son nacidas en Estados Unidos, cuando juega Argentina contra EE.UU. hinchan por Argentina. A pesar del enojo de la madre (Susan), que también nació acá.

-¿Pudiste conocer a la Bruja padre?

-Sí, por intermedio de un amigo que tenía contacto con la familia de Gastón Gil Romero. Me tocó ir a Buenos Aires a dar una charla y fui al Country. Justo lo vi a Juan Ramón Verón y... Casi me muero. Fue una gran emoción. Estuve charlando con él, es una persona muy cálida.

  San Martín no es el único hincha del Club que trabaja en la NASA. En su tapa Nº 3, Animals! contó la historia de Marcelo Vázquez, otro representante pincharrata en la elite de la exploración espacial. Pero Miguel no se detiene. Y va por más...

Consumado aquel histórico aterrizaje en el planeta Rojo en agosto del 2012, San Martín ahora trabaja en un nuevo proyecto de la NASA: mandar una nave de descenso a Europa, una de las lunas de Júpiter. "Hay mucho interés en esta investigación porque Europa tiene  océanos de agua líquida bajo una capa de hielo. Y  se cree que debajo de esa capa hay rocas, lo cual ofrecería los componentes necesarios para la vida", explica sobre su misión. Claro, no es nada fácil: todavía no se conoce bien cómo es la superficie terrestre de esa luna, esencial para preparar el aterrizaje (se cree que puede tener estalactitas en el suelo) y, además, un viaje a ese destino duraría de cinco a seis años, dependiendo de la nave. Mientras tanto, los esfuerzos de la NASA siguen puestos en que el hombre pueda llegar a Marte, algo que Miguel San Martín impulsó desde su participación con el explorador Curiosity.

-Si finalmente se logra que un humano ponga un pie en el planeta Rojo, ¿se podría decir que Estudiantes, a través suyo, va a estar presente en ese logro?

-Y.. se podría decir que sí, jajaja. Por lo pronto, el banderín de Estudiantes ya está ahí, a la vista de todos, en mi oficina de California.