En el nombre del padre

Bautista Cascini, una de las figuras del partido ante Nacional, heredó de su familia la pasión por el fútbol y por Estudiantes. Su papá jugó muchos años en el Club e hizo una carrera extraordinaria: fue Campeón del Mundo con Boca. Él, que da sus primeros pasos, busca continuidad y no puede creer su presente: “Jugar con La Bruja es un sueño”.

21/04/2017 08:36 Noticias
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Apenas 20 años y un par de partidos como titular le bastaron a Cascini para demostrar que está a la altura. Jugar como lo hizo en el partido de Copa en un mediocampo que integraban, además, Braña y Verón, no es para cualquiera. Su despliegue, su fineza, su lectura de juego y ese amor por defender los colores que mamó de chico sorprendieron a más de un plateísta que no conocía como juega el hijo de Raúl.

Raúl es Raúl Cascini, un gran volante central que jugó en Platense e Independiente y tuvo 2 etapas en Estudiantes: la primera no bien el equipo ascendió, a mediados de los 90, y otra cuando empezaba el nuevo milenio. En su primera estadía conoció a Bernabela y tuvieron a Bautista. Ella es fundamental para que el pibe sea hincha: toda su familia es bien futbolera y muy de Estudiantes. A pesar de los logros de Raúl con Boca (fue campeón del mundo pateando el penal decisivo ante Milan en 2004) su pasión por los colores nunca estuvo en duda.


Hace un tiempo, Animlas! juntó a Raúl y Bautista para conocer cómo viven la pasión por el fútbol. Raúl reconoció que Estudiantes le cambió la vida y nada de lo que sucedió estaba en sus planes:

“Para mí era todo impensado. En ese momento no había ni autopista. Cuando venía a jugar en las Inferiores, para todos era un viaje enorme. Fue un cambio grande. Los primeros dos meses no podía acostumbrarme, iba y venía. Después conocí a la que es mi señora, y me quedé pese a que luego volví a Independiente. Me quedaba más cómodo ir a entrenarme a Independiente estando acá, porque ya había al menos un tramo de la autopista. Después del 95 me radiqué y no me moví más”.

--¿Tu esposa es hincha de Estudiantes?

--Sí, toda la familia. Mi suegro es vitalicio del Club.

--¿A partir de eso hiciste una relación muy fuerte con Estudiantes?

--Sí, por eso y por la relación que hice con la gente. Con los dirigentes de aquel entonces hice una muy buena relación. Lamentablemente no lo tuve a Edgardo Valente como dirigente; hoy es amigo mío y él quiso siempre que yo me quedara. En el 95 intentó que me quedara, pero estaba afuera. Recién asumía como presidente al mes; habló conmigo para que me quedara, pero el presidente de entonces era De la Fuente, que hizo un mal negocio con Independiente...

--¿Tu hijo es parecido a vos?

--No creo que sea sana la comparación. Tiene una forma de juego muy definida, es claro, está agarrando ritmo. Lo que mejor tiene es panorama.


Ese panorama del que habla Raúl parece ser su carta de presentación. Quienes conocen de años atrás a Bauti lo presentan como un jugador “con el mapa de la cancha en la cabeza”. Siempre fue el cerebro de la famosa camada 97’ que tanto rédito le da al Club. Gómez y Ascacibar eran el motor y él y Tití el cerebro.

“Yo creo que está bueno jugar en el club donde lo hizo tu papá. Sé que no estuvo mucho tiempo ni salió campeón pero dejó su huella. Estoy acá desde infantiles y cuando llegué papá ya se había retirado”, contó Bautista que, además, recordó sus inicios y cómo llegó a encontrar su puesto: “Cuando llegué jugué de enganche o de doble cinco. Ahí están los genes de mi viejo. Empecé a jugar ahí y no se me hubiese ocurrido jugar de otra cosa”. Si bien las comparaciones son odiosas, también son inevitables y Bautista no le escapa al bulto: "Por lo que lo vi, él fue más recuperador, más cinco tapón. Yo si bien puedo jugar ahí, no soy tan de recuperación”.

En 2013, Animals! hizo una producción especial con los hijos de Calderón, Palermo y Cascini para mostrar el paso del tiempo y el amos por el club transmitido de generación en generación. “Nunca tuve una demostración especial por ser el hijo de. Mi apellido nunca fue un problema. Mi viejo me va a ver a todos los partidos y me marca más las cosas que hago mal que las que hago bien. Eso a mí me sirve para mejorar, porque si vos jugás bien tres partidos y tu viejo te dice que la rompiste, por ahí es contraproducente, te lleva a las nubes y tenés que estar siempre con los pies sobre la tierra”, sostuvo Bautista.


Con apenas 20 años, Bautista dejó de ser "el hijo de..." para empezar a escribir su propia historia. El apellido Cascini vuelve a meterse de lleno entre los hinchas por la aparición de un pibe que tiene un enorme futuro y una gran contención familiar. Casi a modo de agradecimiento abstracto, debutó como titular en Primera con un gol justo el día del cumpleaños número 46 de su papá Raúl.