Quilmes, el clásico y un inolvidable grito de Verón

Hace siete años el derby se mudó a Quilmes y Sebastián marcó, de penal, uno de los goles. Aquel partido se disputó en día miércoles, sirvió para que Estudiantes se suba a la cima del torneo y Gimnasia se quede si entrenador. Una multitud acompañó al equipo de Sabella en la excursión que, meses después, terminó con la vuelta olímpica.

08/05/2017 09:58 Noticias
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Siempre ganar los clásicos tiene un sabor especial. Pero más especial resulta si el gol lo hace tu jugador emblema.  Eso sucedió hace exactamente 7 años, cuando Estudiantes ganó un clásico que resultó decisivo para lograr un título. La historia se remonta al Torneo Apertura 2010. Específicamente al 29 de septiembre. Aquella tarde de primavera pareció más de otoño que otra cosa. Por orden del ya desaparecido Coprosede el partido se disputó sin hinchas visitantes por dos motivos: lo que pasó en 2009 tras la obtención de la Copa y la inoperancia policial para jugar el partido con las dos hinchadas fuera de La Plata. El partido se jugó en Quilmes porque el estadio Ciudad de La Plata estaba cerrado por remodelaciones para la Copa América. En ese contexto, el equipo de Sabella fue apoyado por más de 20.000 hinchas que se movilizaron un miércoles por la tarde.

Orión; Mercado, Fernández, Desábato y Ré; Pérez, Braña, Verón y Rojo; Peñalba y Leandro González fueron los once que saltaron al campo. Aquel equipo, recordado por a falta de delanteros, no tenía aún a La Gata Fernández debido a su bajo rendimiento. El partido fue sumamente favorable a Estudiantes, que creo una enorme cantidad de situaciones y recién pudo abrir el marcador con un certero cabezazo de Fede Fernández tras un milimétrico centro de Braña.  

Tras el gol, Estudiantes siguió buscando y desperdició, sistemáticamente, cada jugada creada con criterio y notable superioridad. De haber tenido delanteros como Calderón y Pavone tal vez hubiéramos tenido otra goleada histórica. A pocos minutos del final del primer tiempo, Pitaa compró un agarroncito de Rinaudo a verón y el mismísimo capitán canjeó por gol.

 

La segunda parte estuvo demás. Las situaciones se siguieron creando y los goles brillaron por su ausencia. El público festejó un triunfo aplanador que sirvió para saltar a la punta del torneo y dejar sin entrenador a Gimnasia, ya que Cocca dejó su cargo debido a los malos resultados.

En ese mismo escenario donde hace 7 años Estudiantes dio una enorme muestra de superioridad se jugará el clásico el próximo sábado. Apenas dos jugadores se mantienen en el plantel: Braña y Desábato. El resto buscara honrar la historia con la mística como bandera.