Chapu corazón

Braña fue el abanderado de la victoria ante Gimnasia. Con 38 recién cumplidos, fue la brújula del equipo y marcó el norte de cómo jugar un partido tan importante. Como hace seis meses en El Bosque, el Chapu demostró que está intacto y fue figura indiscutida justo en el “patio de su casa”. Su deseo de no ganarle a un amigo y las cargadas de sus compañeros por la tribuna que lleva su nombre.

14/05/2017 21:43 Noticias
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“Creo que ganamos un partido muy importante. Friccionado como todo clásico, pero por suerte pudimos sacarlo adelante. Creo que estuvimos cerca de aumentar, pero terminamos un poco apretados. Lo importante es que ganamos, jejeje”.

Hace media hora que termino el clásico y Braña se siente pleno. Sabe que pudo haber jugado el último de su carrera y por eso lo disfruto. Aunque eso no significa que haya jugado relajado. Al contrario. Luchó, corrió, jugó y metió. Y metió. Y metió… Se ganó varias ovaciones cada vez que fue al piso o contagió un compañero. También cuando limpió el juego con su enorme visión o algún pelotazo “veronezco”. En la puerta del vestuario los periodistas lo acechan y él los atiende pacientemente, aunque su fuerte no es hablar. Su fuerte es jugar. Y meter. Y meter. Y meter…

 “Yo no quería que entre Chirola. Sé lo que significa para Gimnasia y la clase de jugador que es. Jugamos juntos y no quería que entre. Es un amigo y no me gustaba que esté en cancha”.

Así de noble es Braña. No se pone el casette ante la prensa y puede hablar de un ídolo de Gimnasia sin que ningún hincha lo mire de reojo. En un clásico en el que la experiencia abundó él fue el mejor. Después de haber ajustado la marca sobre Aleman, que lo complicó en los primeros 15 minutos, jugó otro clásico memorable. Fue el dueño de la mitad de la cancha. Les ganó la batalla a todos. A Rinaudo, a Licht, a su amigo Chirola, al mencionado Aleman y a Lobos cuando entró. El Chapu fue una muralla que le valió ser la figura del clásico. 

“Los chicos me cargaban en el partido. Cuando iba contra el costado donde está la tribuna que lleva mi nombre me boludeaban, jajajaja. Hablando en serio, es un honor lo de la tribuna y mucho más haber ganado acá porque Quilmes y estudiantes representan mucho para mi carrera”.

Es especial Braña. Imagínense que en pleno clásico -apretado como pocos- se dio el lujo de bromear con sus compañeros sobre una tribuna que lleva su nombre. Se da esos lujos. Como conversar con Verón y el juez en la final de la Copa 2009. Tiene un sentido del humor muy especial que lo hace muy querido por todos. Porque no sólo es ídolo por cómo juega, también por lo que hace fuera de la cancha. Por su historia de vida. Por volver a Quilmes para que su vieja vuelva a la cancha porque le queda cerca para que fuera a verla. O el que reconoce a Damonte por su gol y recalca que lo único importante de la tarde no fue su actuación personal, sino “haber ganado el clásico otra vez”

Foto: Diario Hoy.