Monaco, el Braña del tenis argentino

Pico vivió el tenis como jugador. Y se comparó siempre con el Chapu. Su amor rojo y blanco, sus charlas del Pincha con Nadal, Murray y Baghdatis ("Se sabe las canciones") y lo que hizo en una final tras ser campeón de América. Luego de anunciar su retiro del tenis, Animals! repasa la nota en la que contó su amor y sus locuras por Estudiantes.

16/05/2017 08:59 Noticias
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A los 10 años, mientras mixturaba la pasión por el fútbol en Grupo Universitario y las zapatillas anaranjadas por el polvo de ladrillo, su papá, Carlos, lo levantaba los domingos bien temprano. Tenía que recorrer los 340 kilómetros de su Tandil natal hasta La Plata. Viaje de ida y vuelta. ¿El motivo? Ver a Estudiantes. “Desde chiquito en casa se hablaba de Estudiantes. Eso siempre me llamó la atención. Mi familia es íntima amiga de la de Daniel Romeo, y por ahí venía la mano…” Quien cuenta, apasionado y suelto, es Juan Mónaco, 29 de marzo de 1984, tenista profesional desde 2002, que acaba de anunciar su retiro tras 15 años de carrera.

A Pico hay algo que lo conmueve tanto o más que el tenis: hablar de Estudiantes. Y de eso se trata la cuestión. “Me enamoré de Estudiantes. Fue raro, porque en el colegio eran todos de Boca y River. Y yo el único de Estudiantes.Cuando entré a la cancha, y lo vi por primera vez, dije: ‘Este es mi equipo’. Fue muy fuerte esa imagen. No me la olvido más”. Era purrete el hoy consagrado Mónaco. Aún los Futures configuraban un horizonte lejano, y hasta debía decidir entre la raqueta o la número 5. “No me conocía nadie. Me acuerdo una vez cuando fuimos a La Bombonera. Era toda una aventura. De Tandil a La Boca. ¿Te imaginás? No sabía ni qué ropa ponerme. De chico fui a todos lados, menos a la cancha de Gimnasia. Y no pienso ir. Lo juré

 

Con sus perros Duvan y Pincha. El nuevo: Pacha.


Tandil no sólo es sierras, buen salamín y la movediza iconográfica, sino también tenis. Y del mejor. De estas tierras surgieron Guillermo Pérez Roldán, Franco Davin, Mariano Zabaleta y Juan Martín del Potro, entre varios más. Todos son futboleros. De hecho, Mónaco habla del universo redondo con la misma profundidad y asiduidad que lo hace con el tenis, su metier.

--¿Por qué no podés jugar o salir a la cancha con una camiseta de Estudiantes?

--Por decisión de la ATP. Hay una reglamentación muy estricta, que se tiene que respetar sí o sí en cuanto a las publicidades. Las tres tiras de la remera Adidas, por ejemplo, no son las reglamentarias. Las mías son más cortitas. El logo también es más chico que el que se usa en el fútbol. Además, el tenis tiene su tendencia.

--Pero en alguna ocasión lo hiciste.

--Fue excepcional. En exhibiciones, por ejemplo, pero con un permiso especial. Me hubiera  encantado usar la de Estudiantes. Sería hermoso, jugaría con la remera que yo realmente quiero. La que me identifica, de la cual soy hincha. Vestir la camiseta que a uno lo hace feliz no tiene precio.

Daniel Romeo, otrora lujoso 10 que casi en puntas de pie desparramaba su fútbol por el rectángulo de 105 por 65 metros, le dio la primera camiseta. Era una Adidas, de esas de rojo menos intenso, por comienzos de los ’90, cuando era DT. Luego, su sobrino Bernardo le regaló otra. “Tengo muchísimas, desde la Olan del Ascenso, a las actuales de Adidas, que me viste a mí y me da todo”, aclara.

--Seguramente ya diste varias vueltas al mundo como tenista.

--Todos los años doy una entera. Y en todos los lugares siempre encuentro gente de Estudiantes. Es muy loco. Quizás porque justo van a ver mis partidos para que yo los reconozca. Siempre me pasa. Me gritan: ‘Vamos pincha, vamos León’. ‘Garra León’. Es muy motivante. Me gusta vivir el tenis como un futbolista. Vienen con sus remeras, banderas… Hay hinchas de Estudiantes por todo el mundo. Se expandió muchísimo el fenómeno del Club, sobre todo luego de este último presente. Con cualquiera que hablo de fútbol en el exterior sabe lo que es Estudiantes.

--¿Con tus colegas tenistas también?

--Obvio. Murray, Nadal… Ellos conocen de Boca, River y Estudiantes.

A Murray le regaló la camiseta firmada por Verón.


--¿Lo saben por vos?

--No, nada que ver. Saben porque saben de fútbol. Y ven que Estudiantes pelea los primeros puestos, que jugó una final contra el Barcelona. Eso fue muy importante, además fue el único equipo que le hizo frente de verdad en un partido de esa envergadura. Ellos saben, me preguntan por Estudiantes. Baghdatis, por ejemplo, se hizo de Estudiantes. ¡Conoce hasta las canciones! A él solito le gustó, no sé por qué. Me pidió camisetas de Verón.

--¡¿Baghdatis?!

--Sí, sí. Yo nunca le había dicho nada.

--¿Vos les ponés las camisetas?

--Es mentira. No, no, no… Desafío a cualquiera que vaya y se los pregunte. Es al revés: ellos me piden las camisetas a mí. Yo no le impongo nada a nadie. Verón jugó mucho tiempo en Inglaterra, Murray es fanático del fútbol… Por ejemplo, lo volví loco con Boselli, cuando Mauro estaba en Inglaterra, ya que él hace el Fantasy, que es como el Gran DT de Inglaterra. Quería que lo ponga a Mauro. Andy, a mí me dice Mauro, no Pico, te imaginarás lo que lo vuelvo loco...

A Monfils le llevó la 11.


--¿Y con Nadal y los demás?

--Son casi todos futboleros. Les encanta. Isner y Monfils también me pidieron una camiseta de Estudiantes. Lucho Horna, que ahora ya largó, tiene una de Verón. A Rafa lo conozco desde los 15 años, cuando me fui a vivir a España. Empezamos los Futures, y nos insertamos al mismo tiempo. Obvio, él tuvo un despegue impresionante. Es un fenómeno mundial. Siempre le hablaba de Estudiantes, hasta que un día me pidió que le trajera una remera. Se la regalé en Roland Garros, y la usó todo el día. Era una Penalty.

Nadal paseó todo el día con la Penalty.


--¿Federer?

--No tenemos tanta relación, porque es más grande. Siempre viaja con su familia, sus hijos, no se queda en los mismos hoteles. Con los demás, en cambio, nos conocemos desde los Juniors, por eso tenemos tanta relación.

--¿Jugaste al fútbol?

--Sí, sí, en Grupo Universitario de Tandil. Hasta los 15 años. Me encantaba. Tuve que decidir, y en ese momento, en las categorías inferiores del tenis en Argentina era el número uno. Me motivaba mucho viajar. Y me incliné por este deporte. Gracias a Dios tomé una buena decisión.

A Fognini lo llevó a a ver el clásico en Mardel.


--Llevado al fútbol ¿como quién serías?

--Un Braña. En el tenis soy como él, un todo terreno. Trato de ganar los partidos con estrategia, poniendo huevo, luchando. No tengo el talento de Del Potro o Nalbandian. Lo mío es más trabajado, más esforzado… Ojo, no me quejo. Me encanta que sea así.

Con el Chapu, cuando cumplió 300 partidos en el club.


--¿Qué te gustaría que tuviera el tenis del fútbol?

--La pasión. El futbolista se identifica mucho con los colores de su club. Nosotros no tenemos. Representamos a la Argentina. Y dependo mucho de mí mismo. Lo nuestro es muy individual: le podés gustar a un hincha de Vélez o a uno de Gimnasia.

Entrenando, siempre con algo de Estudiantes.



Durante estos 15 años, Pico deambuló por el mundo, entre polvo de ladrillo, carpeta y césped. “Pero mi cabeza siempre está siempre puesta acá. Soy demasiado argentino. Quiero estar en Buenos Aires, en Tandil...

--¿Y cómo hacés o hacías para seguir a Estudiantes desde todos lados?

--Por Internet. Me pongo el despertador. En los últimos 6 o 7 años, no me perdí ningún partido. Apago el teléfono, porque la imagen llega con delay y si alguien te manda un mensaje te adelanta todo. Y me encierro en la pieza del hotel.

--¿Sufrís?

--Mucho. Soy un hincha fanático, como cualquiera que va a la cancha. Antes me pagaba la entrada, alentaba e iba a la popu como uno más. Cuando me retire, voy a tratar de estar en todos lados y de transmitir mi experiencia deportiva. Voy a estar a disposición del Club para lo que precise.

-¿Y el tatuaje que tenés en la pierna?

-Me lo hice después del título del 2006. Y a partir de ahí, tengo una estrella por cada título. Ojalá pueda dar toda la vuelta al escudo.

Con Ascacibar y Rulli, en los Juegos. Siempre cerca de los jugadores.


--¿Hablás con Verón habitualmente? ¿De qué temas?

--Para mí es un referente. Fue un gran campeón. Todo lo que me pueda nutrir de grandes deportistas, bienvenido sea. Y él lo fue. Es un tipo de consulta inmediata, porque me puede dar un consejo sano como deportista, más allá de que sepa más o menos de tenis.

--¿Dónde viviste la final de la Libertadores de 2009?

--En Bastad, Suecia. Eran las tres de la mañana allá, no me olvido más. Jugaba al otro día, bah, ese mismo día, a las 11. Llorando, no me pude dormir, hablaba con amigos, emocionado… Le pegué derecho, y jugué increíble. Después, llegué a la final. Pedí permiso a la ATP para salir con la camiseta de Estudiantes y me dejaron. Fue un día inolvidable.

Así salió a jugar tras ser campeón de la Copa.