18M: el día que Sebastián se vistió de Juan Ramón

A los 42, Verón se retira demostrando que está intacto: metió un pique fenomenal sobre el final del partido como puntero derecho -como hacía su padre- y cedió el pase gol para que Facundo Sánchez marque el tercero de la goleada a Barcelona en Guayaquil. Deja la actividad en buen nivel y con una decepción: el equipo fue eliminado de la Libertadores y peleará por llegar a la Sudamericana.

19/05/2017 07:38 Noticias
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Un superdotado físico y futbolístico. No hay otra definición para adjetivar a Sebastián Verón. Porque no es habitual que alguien pueda dejar la actividad de alta competencia dos veces y volver (casi) como si nada hubiera pasado. Mucho más si esa actividad es la Copa Libertadores. Y más aún si es a los 42 años. Porque a su edad y con su maltrecho físico producto de tantos años de entrenamientos es muy difícil hacer lo que hizo en Guayaquil. En el epilogo del partido ante Barcelona, cortó una pelota en tres cuartos de cancha, la tiró larga ante su marcador, llegó al fondo y metió el centro atrás para ceder el gol a Sánchez, que estaba solo para definir.  

Los más veteranos recordaron en aquel momento las escapadas de La Bruja padre, un formidable wing que es un pedazo viviente de la historia del Club. Juan Ramón no era tan cerebral como Sebastián, pero su desnivel en el uno contra uno era formidable. Su gambeta, siempre extraña e indescifrable, lo llevó a ser uno de los jugadores más reconocidos a nivel sudamericano y mundial. Aquel famoso gol a Palmeiras sobre el arco de 57 todavía le llena los ojos de fútbol a quienes lo recuerdan. Por su gambeta, por su desfachatez y, sobre todo, por lo que significó. 

Sebastián es otra cosa. Es el juego. Es el cerebro. Es la organización. Es la calidad hecha jugador de fútbol. Su pase largo es distintivo. Y su capacidad para entender el juego, también. Desde sus pies se han visto cosas maravillosas pero pocas veces desbordes como el de ayer porque lo suyo no es la velocidad, justamente. Pero frente a Barcelona se lo vio pleno. Toque corto, movilidad, claridad y la perla en el tercer gol.

¿Habrá sido su despedida? Sólo él lo sabe. Tal vez juegue algunos minutos ante Botafogo para intentar asegurar la clasificación a la Sudamericana o tal vez ayer haga colgado los botines. Siempre fue muy reservado y esta vez no es la excepción. Su intención siempre fue potenciar a los pibes para que hagan experiencia internacional, lo que no significa que no le duela la eliminación. Estudiantes quedó fuera de los Octavos por primera vez en la historia desde que la Copa adoptó su nuevo formato y es una mancha negra en medio de su regreso. Los errores de las tres primeras presentaciones se pagaron con la eliminación en uno de los grupos más extraños y difíciles en los que participó.

La Libertadores 2017 es historia. Atrás quedó el entusiasmo por la vuelta de Verón, la venta de palcos y la ilusión de jugar algún partido en Uno. Ahora quedó el premio consuelo: clasificar a la Sudamericana para seguir con doble competencia a lo largo del año y buscar un lugar en la Copa 2018.