Se despidió la Bruja y eligió al mejor Verón de la historia

Juan Sebastián jugó el último partido de su carrera y, en su adiós, reconoció que Juan Ramón fue más que él. "Me superó. Hizo goles importantísimo y fue el abrió este camino". ¿Chau debate?

26/05/2017 01:57 Noticias
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En su última función, en el último partido de su vida, la Bruja eligió como ganador de la historia a la Bruja... padre. "Mi viejo me superó. Hizo goles importantísimo y fue quien abrió este camino, como muchos otros". Cuando habla de camino, se refiere a la gloria. A la gloria del apellido Verón. Y a la gloria de los títulos conseguidos por Estudiantes. Entre los dos, al fin de cuentas, ganaron nueve de las 11 estrellas que tiene la Institución.

El debate, aunque JSV haya querido dar un ganador, seguirá por siempre. Sabella encontró una buena manera de no elegir a uno como el mejor. Acaso su definición sea la que mejor se ajuste. "Sebastián es el jugador más preponderante de la historia". Y lo dijo, por su influencia, su liderazgo y su peso específico en el segundo ciclo más exitoso de Estudiantes, el que se inició en el 2006. Juan Ramón no era líder, no era un comandante: él era el distinto, el crack, el genio de la lámpara de un equipo que era manejado por otros cerebros, fundamentalmente por el de dos próceres: Zubeldía y Bilardo.

Por eso, los pergaminos de uno y otro harán que cualquier disputa sea amplísima y refutable. Juan Ramón, como dijo Sebastián, hizo goles trascendentes, desde el que marcó el momento de mayor gloria del Club, el de la gesta de Old Trafford, a otros que sirvieron para ganar tres Copas Libertadores. Su hijo llevó al equipo a ser rey de América en un contexto diferente, mucho más difícil, hizo una enorme carrera en Europa, cosechó títulos en la elite del fútbol, jugó tres Mundiales y así podrían enumerarse muchos méritos más.

Lo concreto es que no habrá un apellido en el planeta de la pelota que pueda igualar el de Verón para un club. Ninguno tuvo la trascendencia que padre e hijo lograron en Estudiantes. Ninguno. "Lo de jugador más preponderante de la historia es demasiado. Le agradezco el elogio a Alejandro, porque encima fue en un momento cumbre de nuestra etapa. Pero hubo mucha gente que hizo a la historia del Club como para yo ubicarme en ese lugar.  Obviamente que el reconocimiento me gusta, pero no me lo quiero adjudicar. Hubo muchos que dejaron su huella y la seguirán haciendo", contó en Fox Sports.

A la hora del balance, dijo que se quedó con las ganas de conseguir alguna estrella más: "Por ahí merecimos algún otro título. Pero este ciclo, del 2006 para acá, es uno de los mejores de la historia por la continuidad que viene teniendo. No es fácil mantenerse, seguir, ser protagonista y querer, y todo en un club como Estudiantes, que tuvo ciclo mucho más cortos. Esto hace que la vara esté alta, pero nos hemos mantenido arriba", se mostró conforme con la presencia que tuvo la Institución en esta última década y un poco más.

Y por último, dejó en claro que este partido ante Botafogo, fue su final feliz. "Ya no tengo más margen. Ya está. Estoy contento porque clasificamos a una Copa que en algún momento estuvimos cerca de ganarla, como la Sudamericana (en el 2008), y es lindo para este equipo poder seguir en un torneo internacional".