El Rusito no merecía esta eliminación

Ascacibar, el jugador de mayor proyección en la Selección Sub 20, quedó preso de la mala organización de las Juveniles en los Juegos Olímpicos primero y ahora en el Mundial también. Merece revancha en la Mayor.

28/05/2017 12:08 Noticias
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En este fútbol argentino, casi siempre muy cruel en este tipo de circunstancias, ser el capitán de un seleccionado que no cumple con las expectativas puede generar etiquetas que luego sean difíciles de borrar. Le pasó a Mascherano cuando Maradona hablaba de él y diez más. También a Messi, cuando perdió dos finales de Copa América 2015 y 2016 y, tras esta última, decidió renunciar. La carga es demasiado grande, despiadada. Y en ese sentido, si hay alguien que no merece entrar en ese casillero es Santiago Ascacibar. El Rusito llevó la cinta en este Mundial Sub 20 de Corea, como también lo hizo en el Sudamericano de Ecuador, pero es, acaso, el menos culpable de todos.

No es culpable, primero, por rendimiento: en el Sudamericano fue uno de los mejores en la agónica clasificación a Corea y en el Mundial fue uno de los pocos que se destacaron. Y después, por razones ajenas: en esos dos torneos, como también en los Juegos Olímpicos (donde fue parte del seleccionado que quedó eliminado en primera ronda en Río de Janeiro), fue preso de la desorganización general que traía el fútbol argentino. Las condiciones en las que compitió no fueron las mejores (tanto el Ruso como Foyth y Titì Rodríguez, en este caso) . Incluso, con dirigentes disputándose la cesión o no de jugadores a esas competencias. Otro papelón argento.

 

Esas desprolijidades hasta se devoraron técnicos: Martino renunció, entre otras cosas, cuando vio que los dirigentes no estaban dispuestos a ceder los jugadores que él pretendía para ir a los Juegos. El Vasco Olarticoechea, el DT de emergencia, también debió irse porque no estaba preparado ni capacitado para tomar las riendas de un Sub 23. Y ahora ocurrirá lo mismo con Ubeda: su clasificación milagrosa al Mundial lo dejó con vida, pero esta actuación en Corea lo expulsará del cargo. Un ciclo que no dejó nada, al fin de cuentas.

Ascacibar fue uno de los pocos pibes que levantó la voz para advertir lo que estaba pasando. Lo hizo en el Sudamericano, cuando las cosas se habían puesto difíciles para el seleccionado Sub 20. "La preparación no es la adecuada. El tiempo no nos alcanzó. Es lo mismo que los Juegos Olímpicos. Si todo hubiese estado organizado de otra forma, no estaríamos en esta situación", gritó. Nadie lo escuchó.

Y ahora mismo, con el caso Ezequiel Barco, también fue él quien alzó la voz: el Ruso fue el único que salió a defender al jugador de Independiente, que no fue cedido al Mundial por los dirigentes del Rojo. Que un jugador de 20 años haya tenido que meterse en estas cuestiones, cuando sólo tendría que estar mentalizado en jugar, habla a las claras de cómo fue el proceso.

 

Todo indica que, con Juan Sebastián Verón al mando de las Selecciones Nacionales, la situación será otra: se iniciará un proceso de reorganización a todo nivel que, al menos en Juveniles, Ascacibar no lo podrá disfrutar. Por eso, el Rusito merece una revancha en la Mayor. Merece demostrar ahí su categoría, su calidad, su proyección. Ya no es una promesa. Es una realidad. Pero tiene sólo 20 años. También a él, como a todos los chicos de su edad, hay que ayudarlo.