De la derrota más triste a la victoria (ajena) más festejada

Lanús guarda relación directa con dos momentos históricos del Club: en 1994 un empate en territorio Granante mandó al equipo al descenso, marcando uno de los peores días de la historia. Apenas 12 años después, una victoria en suya en la Bombonera le permitió al equipo de Simeone disputar la final ante Boca y ser campeón tras 23 años.

02/06/2017 08:14 Noticias
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Para todos los equipos hay rivales más y menos simpáticas, canchas más y menos difíciles y rachas más o menos positivas. Son cuestiones meramente estadísticas que tiene un respaldo en algunos partidos de diferencia a favor de uno u otro o simplemente la incomodidad que genera jugar en determinado estadio. Para los últimos equipos de Estudiantes resultó muy incómodo enfrentar a Argentinos Juniors o jugar partidos en su cancha. Perdió un Título frente a Huracán en 2008 y le costó horrores vencer a un Chacarita a punto de descender en 2010. Algo así pasa con Lanús, el próximo rival.

En este caso no es por la incomodidad de la cancha -una de las mejores a tal punto que Vivas tiene predilección por ser local allí- sino por dos hechos históricos que serán recordados de generación en generación. Aquel agosto de 1994 será recordado como el mes del primer descenso por mérito deportivo sufrido por el Club. Una fecha antes de terminar el Clausura, Estudiantes empató 3 a 3 ante Lanús como visitante y se fue al descenso. Rubén Capria y El Malevo Ferreyra (2) convirtieron los goles de una (sino la más) tarde indescriptiblemente triste. El equipo fue víctima de desmanejos y malos manejos que lo llevaron a jugar en la segunda categoría del fútbol argentino por segunda vez en su historia. Las malas campañas se reiteraron no bien iniciada la década del 90’ y el descenso resultó inevitable.


Aquella tarde una multitud de hinchas acompañó al equipo a la cancha de Lanús y copó una tribuna lateral que luego fue modificada para darle paso a la platea que habitualmente está enfrente de los bancos. Sabían que la realidad sería dura, pero allí estuvieron. Estoicos, observaron con hidalguía y despidieron al equipo entre lágrimas y aplausos. Ese momento fue la antesala de la despedida que vivió el equipo cuando goleó a Racing en la última fecha del torneo…

 

 

Un poco más acá en el tiempo la historia es mucho más conocida. Estudiantes peleó en 2006 el campeonato con Boca y la presencia de Lanús, esta vez, resultó gratificante. El equipo de Cabrero visitaba la Bombonera (donde un año después sería campeón) y debía ganarle al conjunto de La Volpe para que Estudiantes llegue a un desempate. Palermo, de penal, puso en ventaja a Boca pero Graff y Archubi dieron vuelta la historia que tuvo un final conocido: Estudiantes le ganó a Arsenal, hubo final y el equipo de Simeone gritó campeón.

 

 

 

Hoy la historia es diferente y lo que hay en juego es mucho menos trascendente que las dos historias descriptas líneas arriba. Pero ¡oh curiosidad! Lanús otra vez se cruza en la vida de Estudiantes en una instancia sumamente destacada para la historia del Club…