Bilardo y el inicio de las costumbres: cuando su mamá lo amamantaba

El Doctor, imperdible: cuándo se deben romper las cábalas, quién era Quiricocho, cómo hace el amor, cómo duerme, su comida preferida, a qué le tiene miedo, qué le provocó tomar del bidón de Branco y una declaración de principios: "¿Ganar jugando bien o ganar? Ganar".

03/06/2017 09:46 Noticias
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"Yo estoy preparado para cualquier cosa, menos para tirarme abajo de un tren". Así arrancó el Doctor el ping pong de Bilardo vs. Líbero, el programa de TyC Sports. Y a partir de ahí, claro, no paró. Una nota imperdible, con grandes revelaciones: suelto, divertido, el Narigón confirmó por qué razón, además de un prócer del Club, es un personaje tan querible.

Su oficio de chico: "Iba al Abasto con mi abuelo y vendía frutas y verduras", contó. Y en el detrás de cámara, soltó el cantito que ensayaba por esa época y que todavía se escucha en algunos barrios: "¡Hay verduras señoras, qué lindos los tomates, los tomates, colorados los tomates!".

Las flores que más vendía: "Lo que más salía eran los claves. Yo compraba blancos y rojos. Y vendía mixtos". ¿La primera señal vinculada a Estudiantes?

 Su comida favorita: "Ravioles".

Vacaciones: "No me gustan las vacaciones. Me aburro. Mi familia me tiene loco, vamos acá, vamos allá, paraaa".

Una película: "La de tiros. Me gustan las de Cowboys".

Un temor: "A la muerte. Le tengo miedo a la muerte".

Hasta que tocó el tema de las costumbres, y le dio pie a una de las partes más divertidas de la nota: Lejos de nombrarle la palabra cábala, que al Doc no le gusta, el periodista le entró por cómo las llama él: costumbres. Y le pidió que le dijera cuándo arrancó con las mismas: "Desde que tomaba la teta, je. La derecha o la izquierda, jajaja". 

Y siguió. Contó cuál era su costumbre cuando era estudiante: "Viajaba siempre en el mismo colectivo, línea 110, y en el mismo subte, el que iba de Lacroze hasta Agûero. Si no me pasaba ese, no me subía". Y también reveló cuáles eran sus cábalas de futbolista: "Viajar a la misma hora, comer lo mismo la noche anterior, en el desayuno y en el almuerzo... Luego me tiraba 15 minutos, me levantaba y me iba a la cancha". ¿Y como DT? "Uf, entrar con el pie derecho a la cancha, la media así, el zapato a tal hora...".

 

En ese sentido, aseguró cuándo es el momento de cambiar de ritual: "La costumbre finaliza cuando perdés. Yo iba a dar exámenes y me subía a un vagón del tren y si todo iba bien, me subía siempre al mismo. Ahora, cuando salía mal, listo, a otro vagón. Igual, una sola vez me fue mal: en historia".

En ese tono, no faltó su referencia a Quirococho. "¿Quién es?", dijo primero, a lo Bilardo, para salir del paso. Y luego se soltó: "Es el que no acertaba una. Me tenía loco, lo nombrás y tenés que agarrarte... agarrátelo fuerte", le pidió al periodista. "Yo lo mandaba a cualquier lado, menos al lado mío. En eso creo, hay gente que tiene suerte y gente que no".

También contó que su primer auto fue un Ford Taunus crema, que la mujer más linda del mundo para él es su "hija" y que duerme... "Boca abajo y con las manos cruzadas".

También reveló cómo hace el amor: "¿Mañanero o de noche? Cuando venga la oportunidad. ¿Cada cuánto? Cada hora, jajaja. Ahí te maté, eh. ¿En qué lugar? Cuando era pibe, en cualquier lado. Después querés un colchón, luego una frazada, la almohada...". Y aseguró que todavía no toma la pastillita azul: "Por ahora no, más adelante no sé...". 

Y para el final, toda una declaración de principios: "¿Ganar jugando bien o simplemente ganar? Ganar. Esto es como la tele, si para tener rating hay que matar 20 tipos, se mata 20 tipos. Si hay que chocar 14 trenes, se chocan 14 trenes. ¿Si al rival hay que pisarlo? Sí, entre comillas, je".