El maldito segundo semestre

Estudiantes pide a gritos el final del torneo. El equipo evidencia un bajón que no sólo se ve en el juego, sino también en los números: en la primera parte del torneo hizo 27 puntos en 14 partidos y ahora lleva 20 en 13. ¿Cuáles son los motivos del bajón que dejaron al equipo al margen de la Copa y de la pelea por el campeonato y la Libertadores 2018?

04/06/2017 21:10 Noticias
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Creer o reventar. Con números de por medio que avalen lo que el común del público ve es más fácil explicar el momento del equipo de Vivas. El bajón que empezó allá por octubre del año pasado pareció un golpe de gracia para un conjunto que supo jugar muy bien y ser un sólido y justificado puntero del torneo. En la primera mitad del torneo, Estudiantes cosechó 27 puntos en 14 partidos: ganó 8 partidos, empató 3 y perdió 3. Desde la reanudación del torneo, el 5 de marzo, hasta ahora sumó apenas 20 en 13 encuentros, producto de 5 victorias, 5 empates y 3 derrotas. La diferencia está centrada en los puntos que quedaron en el camino, pero también (o principalmente) en el rendimiento del equipo.

Pese ese inigualable inicio del torneo con punta e invicto incluido, el rendimiento fue decayendo hasta niveles impensados. El cuerpo técnico esperaba un bajón, aunque no tan pronunciado.

¿Qué cambió? Es la pregunta del millón. El equipo recibió la misma cantidad de goles -aunque en un partido menos- pero marcó unos cuantos menos. De los 23 que se concretaron en el primer semestre, ahora se gritaron 18. Esa merma es significativa teniendo en cuenta la cantidad de puntos que se perdieron por la falta de definición y la falta de seguridad defensiva. El invicto de las primeras fechas es un hermoso recuerdo y en la actualidad es casi un logro terminar un partido con la vaya invicta. Y eso que el nivel que mostró Andújar en los últimos partidos fue muy bueno, tal cual sucedió en la primera parte del primer semestre hasta que se lesionó en la previa de la seguidilla River-Central-San Lorenzo.


Las lesiones fueron otro detonante para que el equipo no rinda igual. Más allá de las musculares (variadas y en cantidad, por cierto), muchos jugadores sufrieron complicaciones y, por consiguiente, fue difícil armar un equipo que tenga variantes. Andújar se fracturó un dedo, Viatri se luxó el codo, Cavallaro y Talpone tuvieron problemas de rodilla y Desábato y Schunke tuvieron fracturas insólitas… todo ello atentó contra el armado de un equipo al que, de antemano sabíamos, no le sobraba nada.


Los rendimientos individuales también incidieron. Los grandes no jugaron como siempre. Bah, en realidad casi todos, porque Braña fue figura cada vez que entró. Los centrales lejos estuvieron de ser una muralla, Damonte estuvo más afuera que adentro y Andújar recién ahora está recuperando su nivel. Para colmo, Viatri se lesionó más de lo que jugó y el equipo lo extrañó horrores. De hecho, Aguirregaray y Toledo fueron los únicos cuyo rendimiento fue en marcado ascenso.


Los pibes demostraron que siguen siendo pibes. Y no es una crítica. Simplemente una descripción de la realidad. Ascacibar y Tití están lejos del nivel que mostraron cuando llegaron a Primera y el resto acompaña, pero no está para ponerse al hombro el equipo. Foyth y Cascni son dos excelentes apariciones, pero no sería serio o responsable pedir que ellos sean los líderes de la levantada. Están para seguir sumando minutos.


La actualidad del equipo pasa por un momento difícil y el entrenador es cada vez más cuestionado justo cuando la dirigencia le ofreció la renovación contractual, lo que demuestra un enorme convencimiento del trabajo realizado hasta aquí con los altibajos del caso. Más allá de que sea una buena campaña, el bajón del segundo semestre es evidente y termina por deslucir lo bueno que hizo Vivas durante 2016. Sin embargo, los directivos creen que el trabajo merece continuidad y por eso el ofrecimiento. ¿Será posible ilusionarse con pelear en el próximo torneo?


 

Fotos: Animals!, Prensa Estudiantes y Diario Hoy.