Del Federal B al banco de Primera

La vida del Chino Benítez tuvo un cambio estrepitoso en los últimos meses. Después de cumplir el sueño familiar de jugar junto a sus hermanos, se retiró del fútbol y se sumó a trabajar en la coordinación de las Divisiones Juveniles. Hoy las circunstancias lo llevan a dirigir a varios de sus ex compañeros y debe meter a Estudiantes en la Copa 2018.

15/06/2017 07:42 Noticias
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“Nos fuimos quedando sin gente, así que El Chino se va a hacer cargo del equipo por los próximos tres partidos”. La frase de Verón quedó perdida entre tanto palabrerío durante la conferencia de prensa en la que el presidente se quebró al explicar la salida de Nardi. Dolido como casi nunca, La Bruja tuvo que sentarse a hablar de algo que jamás imaginó: que su DT del futuro debiera irse del Club sin antes debutar. Pero como en el fútbol todo es tan curioso y muy difícil de entender, Estudiantes pasó de darle continuidad a su idea de trabajar con técnicos formados especialmente para la ocasión a tener que darle la responsabilidad a un campeón de todo para que de una mano.


Benítez ni por asomo se esperaba esta oportunidad. De hecho, sabe que es algo transitorio que lo sorprendió y hasta lo puso, en cierto punto, en una situación un poco incómoda. Se sumó al Club hace algunos meses para ayudar en la coordinación y ahora tiene la responsabilidad de dirigir a varios de sus ex compañeros y amigos y de clasificar al equipo a la Copa Libertadores. Pavada de desafío para tratarse de un interinato…


El Chino se había transformado en el tercer hombre. Junto a Nardi y Desio conformaban la trilogía designada a la formación de nuevos valores. Sin ir más lejos hace unos meses acompañó a la delegación de juveniles que participó de un torneo de Dallas pero no como cabeza de delegación sino como complemento del staff. Él mismo sabe que está dando sus primeros pasos y su idea nunca fue quemar etapas, aunque la realidad lo exponga de forma grosera.

En lo que refiere a sus decisiones futbolísticas, Benítez utilizará un 4-4-2 bien clásico y no implementará, a priori, esquemas más modernos o actuales. Conocedor como pocos de la realidad del equipo, sabe que lo único importante en los próximos tres partidos será ganar y esperar llegar a la Copa 2018.

En 2016 tomó la decisión de jugar junto a sus hermanos en Everton el Torneo Federal B para cumplir el sueño que persiguieron sus padres de verlos jugar a los tres juntos en una cancha. Se entrenó, viajó y jugó como un futbolista amateur. Tras la culminación de la competencia dijo basta. Colgó los botines para siempre y volvió a su viejo amor. Hoy, al menos por un ratito, es el técnico de la Primera de Estudiantes. Que sea con suerte, Chino. 

Fotos: Diario El Día. Prensa Estudiantes.