Matosas y cinco historias para el recuerdo

El flamante entrenador es todo un personaje. Sus videos en Youtube sobre la relación con los jugadores lo posicionan como un entrenador de mano firme puertas adentro. Algunos lo consideraron un prepotente y para otros es todo un ejemplo. Fue campeón varias veces y hasta le negó el saludo al ex delantero de Gimnasia Diego Alonso. Filosofía y el teléfono de Slim.

20/06/2017 00:32 Noticias
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La llegada de Gustavo Matosas a la dirección técnica de Estudiantes abrió la puerta para conocer a un personaje increíble que tiene el fútbol sudamericano. El uruguayo vive, respira y siente el fútbol de manera muy especial y sus anécdotas florecen a borbotones. Amante de Paulo Cohelo y la filosofía, se jactó durante años de que Carlos Slim, el hombre más rico del mundo le regaló su teléfono celular. ¿Cómo influirá su alto perfil dentro del Club?

Lo dejó pagando a Alonso

Fue en 2010 cuando dirigía a Danubio, equipo con el que consiguió su primer título como entrenador. Tras un partido ante Peñarol, Matosas se fue enojado y rápido al vestuario y de pasada el Tornado quiso estirar su mano para saludarlo. Matosas le dijo algo al pasar y se fue rápido al vestuario sin responder el convite. Tras cartón, Alonso, sorprendido, se refirió al hecho. 

Fastidio con la prensa, parte 1

En México mucho se dijo sobre el enfrentamiento con los periodistas cuando el león estuvo a punto de quedar eliminado en la Copa Libertadores hace tres años. En pleno aeropuerto, el DT dejó en claro su posición sobre las convocatorias de sus jugadores al seleccionado y toreó a varios periodistas…

 

 

Nery Castillo, un caso emblemático

En 2013 se cruzó feo con uno de sus jugadores en México. A Matosas no le gustan los casos de indisciplina y lo hace saber casi sin dudar. El técnico quiere grupos comprometidos y ordenados. “Soy el entrenador, mando dentro del vestuario y decido quién juega y quién no”, afirmó en más de una oportunidad. 

Gustavo, el pasional

En México llamó mucho la atención la forma de Matosas para vivir los partidos. Una muestra fue un partido de Liguilla dirigiendo al América. Sus formas lejos estuvieron de ser tibias. Hizo cambios curiosos y no le tembló el pulso. Y fue sumamente castigado por la prensa (como casi siempre) y poco pareció importarle. 



Fastidio con la prensa, parte 2

 

Esta vez la cosa fue en Paraguay, mientras dirigía a Cerro Porteño. Tras un breve cuestionario vinculado con el profesionalismo, Matosas dio una clase práctica de sus aptitudes como jugador.