El Pachorra de Berisso

Misma ropa en los tres partidos (como aquel suéter marrón), laterales en función de volante y el 4-4-2 que nunca te falla. El Chino hizo la gran Sabella y clasificó al equipo a la próxima Copa Libertadores. Pero a la vez, también dio señales de un DT en serio, con gran potencial a futuro. Cualquier similitud, ¿es pura coincidencia?

28/06/2017 08:42 Noticias
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"Sabella supo cómo explotar al máximo a cada uno de nosotros". Allá por 2015, Leandro Benítez explicaba que en el título del Apertura 2010, Pachorra había encontrado la fórmula para conducir a Estudiantes a un éxito inesperado. "Habíamos perdido jugadores importantes, pero él se reinventó. Sacó lo mejor de todos", insistió.

Cualquier coincidencia, en efecto, no es pura casualidad. Algo deben haber aprendido aquellos hombres de hoy del maestro de ayer. Pensar que el Chino puede ser un buen discípulo de Sabella hasta puede sonar apresurado. Incluso, hasta la medida es cuestionable: tres partidos, apenas tres. Sin embargo, en tres partidos (sí, en los mismos tres), también se pueden dar señales. Y Benítez las dio.

 

El Chino dirigió los 3 partidos con la misma ropa. Somos gente rara. "Son costumbres", diría el Doctor. ¡Qué lindo es ser Pincha!

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Primero, de algún modo, también se reinventó. El mismo, como entrenador de Primera, asumiendo una situación que nunca antes había vivido. Y en un marco de emergencia. No de urgencia, que se entienda bien. De emergencia sí, porque el equipo se había quedado sin entrenador tras un golpe durísimo por Copa Argentina, había perdido a su otro interino en un conflicto de conocimiento público (que también sacudió la tranquilidad del plantel, lógico) y Estudiantes necesitaba ganar los nueve puntos para clasificarse a la Copa 2018. La realidad, los números, la tabla, al final demostró que era así.

 En ese contexto, el Chino dio señales que lo posicionan a futuro. Es decir, la medida no fueron los tres partidos. Fue el contexto de esos tres partidos. Que encima fueron en diez días, sin tiempo para trabajar demasiado. Pero en ese marco, le devolvió tranquilidad al plantel, acomodó piezas y le dio rápidamente una identidad al equipo. No es que no tocó nada, que dejó todo como estaba: volvió al 4-4-2 que nunca falla en instancias decisivas, puso laterales a jugar de volantes (Dubarbier y Sánchez fueron claves en este sprint final) y le devolvió solidez a la defensa que no tenía. El resultado: cero goles en contra en tres partidos decisivos, de alto riesgo.

 

Pero además, metió cambios en las formaciones, administró minutos de los que venían jugado seguido con criterio (Desábato, Braña...), contagió espíritu ganador (para lograr ese triunfo vital en Mendoza, por caso), entendió que el equipo necesitaba jugar con un nueve de área... En definitiva, no actuó como técnico interino. Mientras todos festejan gol de Viatri ante Quilmes (video de arriba), a él se lo ve dándole indicaciones de posicionamiento a Schunke, intentando rearmar el equipo para no sufrir sobresaltos. Es decir, no es que eso asombre, sino que cualquier otro entrenador en su condición habría corrido al abrazo grupal. El Chino, está claro, es parte de otra escuela: mantuvo la serenidad, no se subió a la euforia y prefirió concentrarse en el objetivo principal. Incluso, con gestos de entrenador serio, responsable, capaz.

Claro, como si fuera poco, mantuvo esas costumbres que tanto identifican al Club. En los tres partidos, se vistió con la misma ropa. A lo Sabella con el suéter marrón, el Pachorra de Berisso hasta parece tener incorporado ese sello distintivo que para el hincha de Estudiantes no es menor.

Probablemente, Benítez ahora quede como técnico de la Reserva. Pero lo que está claro, es que quedó posicionado para ser el entrenador principal del equipo cuando le toque la hora. Algo que, hace diez días atrás, nadie imaginaba... El 100% de los puntos, el cero gol en contra, la clasificación a la Copa por la que lucharon los cinco grandes (y sólo entraron tres), todo eso en el Club que valora la efectividad como ningún otro, no es poca cosa. ¿O no, Chino?