El campeón sin corona

Estudiantes fue el mejor equipo del último año y medio. Aventajó por un punto a San Lorenzo y Lanús y le sacó 5 a Boca. Cosechó 88 puntos y ganó más de los partidos que jugó. Sin embargo, no pudo coronar la campaña con un título y cambió de entrenador a tres fechas del final. Ah, de yapa terminó en el podio por segundo torneo consecutivo y está tercero en la tabla de los promedios…

29/06/2017 00:12 Noticias
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Los números no mienten. Son un fiel reflejo de la realidad, aunque en el fútbol parezcan discutibles. Los números sirven para saber cómo funcionan los equipos en cuanto a resultado y, muy difícilmente, un equipo no consiga los puntos que mereció en torneos largos. A la larga, el rendimiento va de la mano con los resultados. Pero sería un error quedarse con los fríos números que forman estadísticas. Deben evaluarse e interpretarse para que los resultados pierdan frialdad.

Un poco de eso tiene la campaña de Estudiantes desde 2016 en adelante. En ese año y medio cosechó más puntos que los campeones (Lanús y Boca) y fue el mejor de una imaginara tabla general con 88 puntos. Atrás quedaron San Lorenzo y Lanús (los finalistas del torneo pasado) con 87 y Boca con 83. Y un poco más atrás Racing (79), Independiente (77), Godoy Cruz (76), Defensa y Justicia y River (74). El equipo (casi todo el tiempo) de Vivas y Benítez ganó 26 de los 47 partidos que disputó, es decir más de la mitad de los juegos. Además, empató 13 y perdió sólo 8: varias de esas derrotas fueron en fila y en racha. 

Pero las rachas no fueron sólo derrotas. Hubo seguidilla de victorias consecutivas en ambos torneos, la valla invicta de Andújar, la efectividad porcentual en puntos cosechados que terminó posicionándolo como el segundo mejor equipo de la historia del Club y así podríamos seguir destacando cualidades de un equipo que falló en partidos puntuales e importantes, motivo que terminó desdibujando la campaña.

Las eliminaciones de 2016 (Belgrano por Sudamericana y Unión por Copa Argentina) y las de 2017 (Libertadores y Copa Argentina ante Pacífico, equipo del Federal B) son los grandes fracasos del ciclo.

Pero hay más. Convirtió 72 goles y recibió 36, exactamente la mitad. Terminó, una vez más, encima de Gimnasia, como casi siempre desde 2006 a esta parte: solamente una vez El Lobo terminó arriba en la tabla valorativa. Además, estiró un poco más la paternidad en el clásico: si bien es cierto que empató en El Bosque ambos partidos, ganó los dos que jugó como local para seguir con la costumbre de estar arriba en el historial. 

¿Suficiente? Todavía hay más datos para inflar el pecho. 17 jugadores del plantel fueron formados en las divisiones juveniles y tienen menos de 23 años. Consiguieron, junto al resto del plantel, algo que a más de uno le generará envidia: no resentir el promedio de puntos acumulados para no descender. Estudiantes se mantiene entre los tres primeros de la tabla del promedio, apenas por detrás de San Lorenzo y Boca. Otro mérito que dejó de serlo por la performance del equipo en los últimos años.

La frutilla del postre es volver a ocupar un escalón del podio. Por segundo torneo consecutivo terminó tercero. En 2016 fue detrás de Lanús y San Lorenzo y esta vez, detrás de Boca y River (a quién igualó en puntos). Fue el décimo tercer puesto del Club y decimonoveno podio que incluye, además, cinco campeonatos y cuatro subcampeonatos.

La campaña del último año superó largamente las expectativas por lo anteriormente descripto. Si a eso le sumamos la vuelta de Verón, las ventas y los avances (lentos, pero avances al fin) de la obra de 57 y 1, encontraremos un Club en movimiento que comete errores como cualquier otro, pero que tiene en claro que busca y cuál es su norte.