¿Qué hacer con Farías?

La dirigencia enfrenta otra vez a las redes sociales. Más allá que la llegada del Tecla está en movimiento y podría darse en los próximos días, la presión popular habría inclinado la aguja para que la negociación tenga vida. Los directivos lo toman como una opción no prioritaria y desarrollarán otras gestiones antes de abocarse a su llegada, que podría concretarse inmediatamente por las ganas del jugador.

01/07/2017 09:46 Noticias
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La posible llegada de Ernesto Farías se convirtió en el centro de un debate popular entre los hinchas. Una buena cantidad de hinchas se expresaron en redes sociales y pidieron por la vuelta del goleador que, con 37 años, abandonó como un ídolo América de Cali tras conseguir el ascenso. Los dirigentes tomaron nota de ellos y mantuvieron algunos contactos con él, aunque aclararon que su llegada no es prioritaria y que encararán varias negociaciones antes que la suya.

 

Los directivos debatieron mucho internamente sobre la llegada de Farías. Como debatieron, entre otras, la de Lugüercio. Si bien hubo opiniones a favor y en contra el Payaso ya es uno más y el Tecla sigue esperando. Sucede que la situación de Farías nunca fue prioridad. De hecho, el vicepresidente Osvaldo Lombardi se comunicó con él un par de veces para consultarle cuál era su situación personal pero no pasó de allí. Ante la falta de definiciones fue el mismísimo Farías quién activó las charlas nuevamente y les dejó en claro a los directivos sus intenciones de venir.

Mientras espera por una definición, Farías permanece en Colombia. Escuchó dos ofrecimientos de clubes argentinos pero mientras Estudiantes no resuelva, no las va a contestar.

El Tecla terminó su vínculo con América de Cali, uno de los equipos más grandes de Colombia. Después de varios años de jugar en la segunda categoría del fútbol colombiano, el club consiguió el ascenso con Farías como estandarte. Sus goles fueron fundamentales para obtener el ascenso y su ascendencia en el grupo, también.

Farías había llegado al América de Cali en el 2015, luego de superar una lesión en la rodilla. Allí, rápidamente, se convirtió en un referente. En su primera temporada, jugó 32 partidos y convirtió en la mitad (16), pero al equipo no le alcanzó para lograr el ansiado regreso a Primera. Fue entonces que el Tecla se ganó a los hinchas de los Diablos Rojos al prometer que no se iría del club hasta tanto no conseguir el objetivo. Así fue, además, que renovó por un año más. Y este año, cumplió su promesa. Marcó 13 goles en 28 partidos, pero el más importante fue el que metió ante Quindío (la bajó de pecho y definió de zurda), que finalmente consumó el ansiado ascenso. Además del capitán, fue el máximo goleador de un equipo (cuatro veces subcampeón de la Libertadores) que por fin pudo cortar su maleficio.

La presión en las redes tuvo su efecto. Lo que comenzó como un juego pidiendo la vuelta del histórico goleador se transformó en una presión popular para los dirigentes. Si bien es difícil aseverarlo no es menos cierto que semejante demostración de cariño público llegó a oído de los directivos, que ya tuvieron una experiencia (espantosa, por cierto) con el caso Nardi.

Los próximos días serán definitorios para su llegada. Mientras espera en Colombia el llamado para pegar la vuelta, Farías se entrena y sueña con repetir alguno de los 95 goles que lo llevaron a ser goleador de un campeonato, título que ostentan solamente ocho jugadores en la rica historia del club.