¿Se volverán a juntar?

Melano y La Gata compartieron equipo en EE.UU y podrían repetir en Estudiantes. El delantero llega después de haber tenido un flojo rendimiento en Belgrano de Córdoba, pero fue campeón con Lanús de la Copa Sudamericana en 2013 y tiene buenas condiciones. Fernández hace fuerza para salir de Gremio y se ilusiona con una nueva etapa en el Club. El fin de semana, fecha clave.

28/07/2017 09:23 Noticias
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El fútbol resulta impredecible. ¿Quién hubiera pensado que un par de delanteros que jugaron juntos en EE.UU podrían coincidir en Estudiantes? Muy pocos. Ni siquiera ellos. Pero en este fútbol lleno de sorpresas, el mercado podría volver a juntar a un par de jugadores de gran calidad para reforzar el ataque del equipo de Matosas. Gastón Fernández y Lucas Melano podrían reencontrase para defender la camiseta de Estudiantes, como lo hicieron en Portland Timbers. 

El 2011 será recordado por siempre por cada hincha de Belgrano (también por los de Boca, River y Talleres en especial y el mundo futbolero en general). Después de ganarle la Promoción a River y mandarlo a jugar en la segunda categoría del fútbol argentino, el equipo cordobés volvió a Primera División y eligió mantener la base para afrontar un campeonato tan competitivo. La idea de un emergente Armando Pérez fue mantener el cuerpo técnico, incorporar poco y de calidad y comenzar a disfrutar de los frutos que le dio su inversión en las divisiones juveniles años atrás. Entre esos tantos pibes que subieron al plantel de primera estaba un pibe que pintaba bien. Un delantero alto pero técnico, goleador, que anduvo por varios seleccionados juveniles y que, después de una prueba en Vélez, pegó la vuelta a Córdoba para jugar en Belgrano con edad de Séptima. El fulano en cuestión es Lucas Melano, el delantero que ya estuvo en estas horas en el Country para completar parte del ataque que Gustavo Matosas tiene en mente. Con grandes dotes técnicos, el DT no dudó cuando la dirigencia le comentó la posibilidad de sumarlo y el pase es una realidad.  

Melano jugó muy bien en su primera etapa en Belgrano. Debutó en un partido de Copa Argentina en 2011y se metió en el equipo en 2012. Jugó un ar de temporadas allí y marcó 7 goles en 46 partidos. El mérito fue grande: el equipo no era una máquina de atacar ni mucho menos, por lo que su influencia fue determinante. A tal punto que Lanús pagó 2 millones de dólares por el 80% de su ficha.

Justamente en Lanús también jugó un par de temporadas. Fueron casi 60 partidos y 11 goles, más el título conseguido en la Copa Sudamericana. Le hizo goles a Racing (Segunda Fase) y un par a la U de Chile (Octavos de Final). Además, fue titular en el partido de ida ante Ponte Preta, en la Final. Los hinchas guardan de él un buen recuerdo a pesar de que su rendimiento fue de mayor a menor. Sucede que convirtió un gol clave para que Lanús gane un clásico ante Banfield como visitante, con todo lo que ello significa.

 

En 2015 consideró que era el momento de emigrar y ofertas no le faltaron. Lo buscaron de México y España, pero terminó jugando en la liga estadounidense. La MSL, a través de Portland Timbers pagó 5 millones de dólares por su ficha y allí compartió plantel con Gastón Fernández, entre otros argentinos.

Luego de dos temporadas allí, decidió regresar al país para jugar en Belgrano dónde tuvo su etapa más floja. Ahora, con su llegada a Estudiantes buscará recuperar el nivel perdido y volver a ser el que fue: un jugador muy valorado por sus enormes condiciones. Y tal vez pueda recuperarse con un socio de lujo, ese que Matosas espera para darle un salto de calidad al equipo.  

La situación de Gastón Fernández no es sencilla. Gremio quiere recuperar parte del dinero que puso para llevarlo y pide 200.000 dólares para liberarlo. El jugador casi no juega y su actualidad se limita a los entrenamientos. Su intención es hablar con los dirigentes para gestionar una salida y poder volver al Club. Durante el fin de semana sus representantes viajarán a Brasil para acompañar el pedido de una propuesta que respalde la situación y así lograr destrabar un pase muy complicado.