En Estudiantes entendí lo que es jugar por amor a la camiseta

Manual para entender por qué cada vez que se va, la Gata Fernández vuelve. ¿Qué pensaba del Club antes y qué ahora? Una nota para recordar y para palpitar su cuarto ciclo.

08/08/2017 13:32 Noticias
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--Decí la verdad: nunca corriste tanto como en Estudiantes.

--No, obvio que no. Quizás en los equipos anteriores, en los otros clubes en que me tocó estar, no estaba esa faceta tan marcada. En mi primera etapa en el Club me tocó más mi adaptación por eso mismo. Con el tiempo fui conociendo lo que pretendía la gente, lo que era representar a Estudiantes. Era una parte mía que estaba oculta.

--Una faceta que no conocías.

--No, no la conocía.

--¿En River te echaban si corrías tanto?

--Se priorizaba otro estilo, más el de jugar. Pero convengamos en que el fútbol actual requiere de otras cosas más allá de jugar. Hay que estar los 90 minutos en movimiento.

--¿Qué es lo que entendiste en Estudiantes?
--Entendí lo que es jugar por el amor a la camiseta, lo que significa el esfuerzo para conseguir las cosas, que nadie te regala nada y todo lo que se consigue es a base de la humildad y el esfuerzo en el día a día.

--¿Y en los otros clubes qué advertías, que era más fácil conseguir las cosas?

--No es que no sucedía, porque el pensamiento puede ser el mismo. Pero acá es más marcado, más notorio. A mí me pone contento poder agregarle algo más a mi juego, porque eso significaría que mejoro.

--¿Quién te hizo entender la idiosincrasia?

--El click fue cuando llegó Alejandro (Sabella). El fue quien nos hizo entender la historia del Club a los que veníamos de afuera. Con sus charlas y sus consejos nos hizo poner la camiseta de Estudiantes.

--¿Tenías una imagen estereotipada de Estudiantes?

--Sinceramente, nunca creí que iba a llegar a esta institución. Hoy te digo que es una de las cosas más lindas que me pasó en mi carrera, pertenecer a un club con tanta historia, conociéndola ahora mucho más desde adentro. Encontrar mi lugar en el fútbol argentino me pone feliz y lo disfruto mucho.

--¿Era un club muy ajeno a vos?

--Sí, sí. Porque nací en otra institución con otro paladar, que es muy grande en el fútbol argentino. Y cuando uno empieza a dar sus primeros pasos, tiene en mente seguir mucho tiempo ahí. Pero yo nunca me estanqué, siempre fui por más objetivos.

--Sé honesto: ¿creías que las patadas y los pelotazos eran la norma en Estudiantes?

--No tanto las patadas sino el ser un equipo molesto. A nadie le gusta venir a jugar contra Estudiantes. Yo sabía que si venía a La Plata iba a ser un partido duro, de mucho roce y poco juego. Ahora que estoy acá, desde este lado, lo disfruto. Por ejemplo, más allá de que el partido contra Vélez no fue vistoso, yo lo disfruté mucho dentro de la cancha.

--¿Disfrutaste el rigor y correr como loco?

--Sí, el hecho de correr, de no dar ninguna pelota por perdida, buscar el resultado que nos permitiera estar a tres puntos de Vélez… A veces se disfruta conseguir un resultado ante un equipo muy difícil.

--El tema es el equilibrio: no correr más de lo que tu función esencial aguanta.

--Eso es la madurez que estoy alcanzando en este momento. Tengo 27 años, muchos partidos, y depende de mí administrarlo. Sin dudas, correr y mostrar ese sacrificio es lo que me permite a mí entrar en contacto con la pelota muchas veces. Y eso me suma mucho a mi juego.

Em toda minha carreira sempre fui muito competitivo, sempre entrei em projetos para ajudar e ser vencedor. Entendo que um time vitorioso se faz com grandes jogadores e um grupo em que todo mundo pense no coletivo. E foi com esse objetivo que vim para Porto Alegre. Apesar do pouco tempo, foi com muito orgulho que vesti esta camisa. O Grêmio é um dos maiores clubes do mundo e quando recebi o convite aceitei com muita alegria. Hoje me despeço do tricolor, mas fico na torcida pelo clube, pelos torcedores e pelos meus colegas que me receberam com muito carinho. Sei que esta torcida merece e vai ter muitas alegrias neste ano. Sigo minha trajetória, sei da minha qualidade e o quanto posso ajudar onde estiver. Saio do Grêmio, mas com muito carinho por esta torcida. Obrigado nação tricolor, direção e comissão técnica y COMPAÑEROS . Boa sorte Grêmio! ⚪️⚫️🔵💪

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--¿Por qué seis meses buenos y seis no tanto?

--Esa es una de mis metas más inmediatas. Tengo en claro que me ha pasado eso en los clubes en los que estuve.

--¿Y hay un denominador común?

--No lo sé. Espero, a partir de este semestre, conseguir una regularidad por un tiempo prolongado. Estoy tras esos pasos para no estar seis meses bien y seis mal.

--¿De qué depende tu nivel?

--Depende de la cabeza, de la confianza. Se basa en eso, principalmente. Con confianza es como yo me suelto más.

--¿Qué te enseñó el papi-fútbol?

--Cuando se empieza a jugar al fútbol es muy lindo, por el contacto con la pelota, por la habilidad que requiere. Después, cuando se pasa a cancha de once es muy distinto.

--¿Te considerás un jugador que juega mejor en espacios reducidos?

--Me gusta jugar más en espacios reducidos. Ahí puedo tener un poco más de ventaja. Pero el fútbol de la actualidad marca que hay que saber jugar con mucho espacio.

--¿Qué se prioriza en las Inferiores de River?

--La técnica, disfrutar y hacer un camino para llegar a Primera. Eso, al menos en la época en que jugaba yo. Se lo tomaba con responsabilidad pero también se disfrutaba.

--¿Cuál fue el reto o el consejo más importante que te dieron en Estudiantes?
--No sé si un reto específicamente, pero sí que en un clásico que jugué en mi primer semestre, que jugué muy mal, pero muy mal, la gente me lo hizo notar. Eso fue otro click, una situación que me marcó en el Club.

--Recuerdo: en ese partido, de un error tuyo en mitad de cancha nació el gol de Gimnasia.

--Sí, pero no sólo el gol, también muchas pelotas perdidas. Ese partido lo tengo grabado porque estaba muy falto de confianza y me salía todo mal. Creo que fue mi peor partido en Estudiantes.

--¿Servías sólo para el fútbol?

--Si me hubiese dedicado a otra cosa, podría haber servido para otra cosa. Pero desde chico mi mente estaba en ser jugador de fútbol. Yo dejaba todas las cosas que un adolescente hacía por llegar a la Primera. No tuve tiempo para pensar si quería hacer otra cosa o no.

--¿El Secundario lo tenés completo?

--Lo dejé en los tres años de Secundaria, en el sistema de Polimodal. Pasó que yo vivía en Avellaneda, y el viaje a Núñez eran tres micros de ida y tres de vuelta, y llegaba muy tarde a casa. Hoy me arrepiento, si pudiera volver el tiempo atrás lo haría. Pero ya está.

--¿Cómo es tu familia de origen?
--Mi papá falleció cuando yo tenía 10 años y él, 38. Falleció de leucemia. Tengo a mi mamá, mi hermana, y mis abuelos y mis tíos, que fueron muy importantes luego de la muerte de mi viejo. Yo era chico y tuvimos la contención de ellos.

--¿Y la familia que formaste?

--Mi esposa, Paula, y mi hijo, Lautaro.

--¿Tu padre era el sostén de la familia?

--Sí, lógicamente. Fue muy duro, pero mis abuelos y mis tíos nos dieron una contención afectiva y económica y desde cualquier lado que quieras mirarlo. Nos golpeó mucho la muerte de mi viejo; mi mamá era ama de casa y le costó conseguir trabajo. Era un momento muy complicado del país también.

--¿Cuándo sucedió?

--En el 93.

--¿Por qué los jugadores se casan tan jóvenes?

--Porque los 20 o 23 años de un jugador, que es el promedio en el que un jugador se casa, no son reales. A muchos nos toca irnos afuera, como en mi caso, y la contención que te da tu novia o tu esposa no es la misma que te puede dar un amigo. Cuando llega ese momento tenés dos opciones: o llevar a tu novia para que te acompañe o hacerlo pensando en formar una familia. Ese fue uno de mis grandes logros: estar con mi mujer desde hace siete años, haberme ido a México con ella a los 20, y haber tenido un hijo, que es lo más lindo que puede pasar.

--¿A qué edad te juntaste o te casaste?

--Me fui con ella a los 20 y me casé a los 23.

--Ramón Díaz es querido u odiado. ¿Cuál es tu caso?

--Querido, sin dudas. Quizás, siendo amigo de Agustín (Orión), no entiendo muchas cosas de las que habla Ramón sobre él, pero le estoy muy agradecido porque viví un momento muy importante en San Lorenzo, me dio confianza, me hizo renacer en el fútbol argentino. Aparte, es un técnico importante.

--¿Para mantener la amistad con Agustín, de Ramón no hablan?

--Agustín respeta mucho mi agradecimiento a Ramón, así que es un tema que no nos genera problemas.

--¿Qué tiene de especial Ramón?

--Tiene la manera de sacarle la presión al grupo, chispa para sacarle lo mejor al jugador, es inteligente para manejarse en el ambiente y otro tipo de situaciones. Cuando llegó la primera vez a San Lorenzo, consiguió que el mismo grupo que había hecho una mala campaña, saliera campeón.

--Te quieren en Estudiantes, en San Lorenzo, en Racing… ¿Y en River?

--También. De hecho, vivo a cinco cuadras de la cancha y no hay hincha de River que no me salude con cariño o me diga que tengo que volver. Quizás mi buen momento en River no se notó tanto pero fue importante para mí, porque pude tener la posibilidad de irme al extranjero gracias a esos momentos. Es un club difícil, sobre todo para los que nacen allí.

--Tienen que pasar de 0 a 100 en un instante.

--Claro, no hay proceso de adaptación. El jugador de Inferiores tiene que competir en todos los mercados de pases con grandes figuras que llegan. Depende mucho del entrenador del momento. Con Astrada o Pellegrini yo sabía que iba a tener chances, pero después llegó Merlo y yo nunca fui de estancarme, de estar en un lugar si no me siento cómodo. Por eso a los 19 me fui a Racing, volví a River y cuando llegó Merlo me fui a México, luego como Passarella no me tenía en cuenta me fui a San Lorenzo…

--¿Cómo era Alejandro al lado de Passarella?

--De muy poco diálogo. De hecho, cuando me enteré que venía a Estudiantes no me simpatizó mucho la idea. Yo había tenido poco diálogo con Passarella, y me fui muy enojado con él. Y con Alejandro no había tenido mucho diálogo, y por eso pensé que iba a ser lo mismo. Pero, bueno, los prejuicios me hicieron pensar eso, y me encontré con una excelente persona y con un técnico que consiguió sacarme muchas cosas buenas.

--En personalidad, con Passarella son el agua y el aceite.
--Totalmente. Pero yo a Alejandro no lo conocía. Y es un técnico que va a marcar mucho en mi carrera.

--¿De quién eras hincha de chico?

--De River, pero cuando era adolescente y vivía en Avellaneda todos mis amigos eran de Racing, así que simpaticé por Racing también. Aunque ahora, al ser profesional, es distinto porque es inevitable que le tomes cariño a cada equipo por el que pasás.

--¿Es un vestuario complicado el de River?

--En mi época no. Teníamos referentes muy buenos que nos guiaban el camino. Gallardo, siendo de las Inferiores, Salas haciendo su historia en el club… Esos nos marcaban a los más chicos. Siempre les digo a mis amigos o a quienes me rodean: no creo que haya otra institución como Estudiantes que mantenga esa línea de años de que los chicos tengan el respeto por los grandes, que no piensen en cambiar el auto o en salir el fin de semana. Esa parte se respeta muchísimo en el Club, y es muy destacable por parte de los chicos, porque hoy a los 19 años están en otra, no le dan tanta importancia al fútbol. Acá son un ejemplo.

--¿En River hay sentido de pertenencia?

--Cuando estaba yo sí. Pero hoy no lo veo de esa manera. Quizás estoy equivocado, pero es lo que veo.

--En Boca o River los jugadores están más expuestos a los flashes y a las luces. ¿Pierden, a veces, el objetivo?

--Tiene que ver con lo que decía antes. Depende. Por ejemplo, yo le hice un gol a Boca y por eso me llamaban de todos lados. En ese momento, Gallardo era el capitán y yo un pibe, y él decidió adónde iba a hablar o a qué programa iba a ir. Recuerdo que me habían invitado a los programas de Tinelli y Susana Giménez, y él no me dejó ir. Hoy se lo agradezco; muchas cosas de lo que soy como jugador, o mi forma de manejarme, se lo debo a él, a cómo nos ubicó a los más chicos.

--¿Y extrañás algo de esas luces?

--Noooo, para nada. Cuando sos más grande, cuanto más normal puede ser tu vida, mucho mejor.

--¿A quién ves como reemplazante de Verón en liderazgo?

--El Chavo, y en menor medida, porque no tiene la personalidad de referente, el Chapu. Lo que pasa es que el Chapu habla por lo que hace dentro de la cancha, marca el camino.

--¿Alguna vez viste correr a alguien tanto como a Braña?
--No, y es increíble. Se merece todo lo que le está pasando porque es un gran jugador y una gran persona. Lo estamos disfrutando mucho, porque no sólo corre sino que juega.

--Si fuera jugador de River o Boca…

--Lo compraría, ya.

--Pero habría sido de Selección mucho antes.

--Sí, sí. Lo de la Selección es algo que nos tocó a todos, porque creíamos que tenía un lugar en el Mundial de Sudáfrica, pero esa lesión contra Chacarita lo dejó afuera.

--¿En Estudiantes hiciste más que buenos compañeros?

--Sí, porque ganar una Copa Libertadores no es poco, y es algo que no vamos a borrar por el resto de nuestras vidas. La amistad y ese cariño estarán siempre.

--¿Te lamentás todavía por haberte ido después de la Copa?

--Si te dijera que no, mentiría. En su momento la decisión la tenía tomada y estaba tranquilo. Pero cuando me tocó ver la final del mundo por tele me agarró una nostalgia enorme. Es al día de hoy que mi esposa me reprocha que no me haya quedado.

--¿Qué pasó en México?

--Fui con la idea de quedarme mucho tiempo porque se armaba un proyecto serio y nuevo en Tigres, pero no tuve el mejor respaldo del entrenador cuando lo necesitaba; siempre traté de tirarle para adelante y él no vio esa parte de mí. No terminamos de la mejor manera, y para no estar incómodo, preferí irme.

--¿Te reprochás algo? ¿Obraste siempre como debías hacerlo?

--Siempre intenté lo mejor, para ayudarlo a él y a Tigres. Pero son diferentes culturas, y es un poco lo que no entiendo.

--¿Dónde estabas cuando Estudiantes jugó contra el Barcelona?

--En el hotel, de pretemporada con Tigres.

--¿Viste el partido?

--Sí, con un compañero. En la última jugada, la del Chavo, me paré para gritarlo. Fue una sensación de bronca pero a la vez de felicidad, porque se vio que tuvo al mejor equipo del mundo a dos minutos de ganarle.



--¿Cuántas veces viste tu gol en el Mineirao?

--Muchísimas. Y no sólo el gol sino los festejos, la llegada a La Plata desde Ezeiza. Hoy me digo cómo algo tan lindo duró tan poco. Es difícil conseguirlo.

--Mirá que no dura tan poco el logro.

--Ya sé, pero el festejo sí. Cuando veníamos para La Plata en micro, y llevábamos diez horas ahí arriba, no veía el momento de llegar a casa porque estaba muerto, y hoy quisiera que esa caravana no se terminara. Pero bueno, ahí está el desafío de ir a buscarlo nuevamente. Eso es lo que aprendimos quienes no somos originarios del Club: ponernos desafíos importantes.

--¿Ese gol fue lo más importante de tu carrera?

--Ese gol, ese título, ese equipo. Fue una sensación que difícilmente pueda encontrar en otro equipo, de ir a jugar una final de la Libertadores con tanta adversidad y en ningún momento se le cruzó por la cabeza a nadie perder esa final.

--¿Qué ambicionás en tu carrera?

--A seguir creciendo. En lo inmediato, no tener esos altibajos. Y después, dejar una buena imagen, que me recuerden como un buen jugador y una buena persona.

--Cuando estás bien, sos fuera de clase. ¿De qué depende? ¿De vos o del contexto?

--Un poco de todo. En este último tiempo, cuando no podía encontrar regularidad, busqué desde el lado psicológico haciendo terapia, también me entrené en un centro de alto rendimiento, y traté de limpiar las asperezas o los malos diálogos con gente que a mí en otro momento me ayudaba. Esos son los momentos en los que uno se despista y empieza a ver cosas que antes las tenía y ahora no. Son situaciones en las que hay que empezar a recoger y a alinearse, a mirar lo que estaba haciendo bien y mal, y si faltaba dar un poco más. Eso me ayudó a aprender que se puede recuperar la esencia o el buen nivel. La última situación que viví, antes del partido con San Lorenzo, fue un aprendizaje que me sirvió para tomarlo cada vez que me toque un altibajo, porque es difícil no tener altibajos.

--Lo importante es que los altibajos te los atribuís a vos y no ves culpables en otro lado.

--Tal cual, esa es la mejor forma de salir adelante en situaciones que uno no quiere.

--¿Cuál fue tu peor momento futbolístico?

--Esos dos meses el año que yo vine, alrededor del clásico que mencioné. No encontraba el rumbo, no encontraba la motivación.

--“¡¿A qué vine?!”, te preguntabas.
--Sí, sí. Me costó encontrar motivación. Después se dio vuelta todo y cambió rotundamente. Me di cuenta de que este era mi lugar. Hace falta sufrir para darse cuenta de lo lindo que es.

--¿Y cuál era el problema?

--Era una cuestión mía. Estaba encerrado en lo que pensaba y no miraba lo que podía hacer bien o mal.

--¿Tenés carácter para director técnico?

--Me gustaría. Me siento joven todavía como para empezar a estudiar, pero lo voy a hacer porque me gusta la dirección técnica.

--¿Qué le aconsejarías a un pibe habilidoso?

--Que le sume a su juego sacrificio.

--¿Y qué a uno rústico?

--Que siga siéndolo pero que tenga las ganas de aprender a que se le puede dar un pase al compañero y no necesita tirarlas todas a la tribuna.

--¿A tu hijo le vas a dar libertad para que elija ser hincha de un equipo?

--Ya eligió. Es de River. Lo que pasa es que vivo a cinco cuadras de la cancha y cada vez que pasamos me dice que ahí va a jugar él. Yo le sigo el juego. Pero lo visto de pies a cabeza de Estudiantes, me encanta que salga conmigo y vestido así.