La renovación

Cómo hace poco más de 5 años, la dirigencia salió fuerte al mercado para renovar el plantel. Se contrataron una decena de refuerzos entre los que hay experiencia, juventud, sentido de pertenencia y apuestas a largo plazo. ¿Cuál es la idea de los directivos? ¿A qué apuntan? ¿Vendrán más para la Copa? Un armado estratégico buscando un resultado distinto al que tuvo Miguel Russo cuando fue entrenador

12/08/2017 10:17 Noticias
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En el mercado de pases de 2011, varios medios titularon en sus notas "El relanzamiento de Estudiantes". Tras los logros de un lustro, la salida de Sabella y el corto lapso de Berizzo al frente del plantel suponían una refundación. Para llevarla a cabo, los dirigentes buscaron en Miguel Russo la guía necesaria. E incorporaron 11 refuerzos. Algo impensado para el trabajo que el Club hacía en cada receso: sumar poco, bueno y, en lo posible, sin gastar mucho dinero.

En aquel junio/julio de 2011 llegaron Justo Villar, Christian Cellay, Mariano González, José Luis Fernández, Duvan Zapata, Facundo Coria, Mauro Boselli, Carlos Carbonero, Mauro Fernández, Juan Domínguez y Damián Albil. Cómo se decía en el campo: de cada pueblo un paisano…

La idea de los directivos era armar un equipo competitivo (cosa que jamás se consiguió) para darle a Verón una buena despedida (después jugó hasta los 42) y dejar atrás la obra del Estadio para invertir dinero en un plantel que permitiera el regreso a los primeros puestos. El plan salió pésimo. Russo duró apenas unas fechas, los jugadores más grandes nunca estuvieron a la altura y de las apuestas sólo funcionó Duvan Zapata, que después fue vendido en casi 10 millones de dólares. Carbonero, la otra apuesta, fue un fiasco: su rendimiento iba de menor a mayor, pero el acuerdo con el grupo que lo trajo era sumamente ventajoso ¡para el grupo! y tuvo que irse porque no lo pudieron pagar. Se buscaron jugadores de renombre como Villar, González o Fernández y ninguno rindió. De hecho, el paraguayo venía de ser figura en la Copa América disputada en nuestro país y perdió el puesto con Silva. Boselli y Cellay lejos estuvieron de mostrar lo que hicieron cuando fueron Campeones de América y el año se hizo cuesta arriba. La irrupción de chicos cómo Rulli, Jara, Silva, Carrillo y demás, hicieron presagiar un futuro mejor, aunque eso es historia conocida.

Después de aquel fracaso el Club nunca incorporó tanto hasta hoy. Salió al mercado comprador como hacía mucho no sucedía. A partir de las hipotéticas ventas de Foyht y Ascacibar y con dólares frescos, los directivos intentaron complacer a Matosas y pensar en el futuro. Por eso la llegada de Campi. El defensor es joven y lo ven con proyección para ocupar el puesto que dejarán vacante el mencionado Foyht y Desábato. Algo parecido quiso hacerse hace un tiempo con González Pírez, pero la economía jugó una mala pasada. La proyección se buscó con Borgnino y Estévez. Uno llegó de Rafaela y el otro de Comunicaciones. Son pibes que buscan su lugar. La idea es que puedan foguearse un poco antes de dar el salto. Sin ir más lejos, Alemán también se observa como una apuesta. Es cierto que tiene un recorrido más extenso con competición internacional, pero tiene apenas 21 años. Algo parecido pasa con Nicilás ramírez, el pibe que llegaría desde Nacional. A ellos hay que sumarle los regresos de Pavone y La Gata como figuras top y Lugüercio para ayudar en la formación de chicos y marcar un camino puertas adentro.

Las diferencias entre aquel 2011 y este 2017 parecen a la vista. Las apuestas son más que los nombres y la intención es pensar en un equipo que, con 6 meses de rodaje, haga una buena Copa Libertadores. Las incorporaciones fuertes se hacen en esta época para intentar ganarle tiempo al calendario y en enero buscar algún refuerzo puntual (el sueño sigue siendo Sosa) que le dé un salto de calidad al funcionamiento conseguido. Pero la intención es incorporar pensando en el futuro más allá de los regresos mencionados.

El mercado es todo un síntoma de la búsqueda dirigencial. En un fútbol cada vez más complejo, Estudiantes intenta mantener el equilibrio que consiguió y que le permitió ser protagonista torneo tras torneo más allá de algún bajón lógico.