El discípulo de Bilardo que le echó el ojo a Ascacibar

Monchi es el director deportivo de la Roma, uno de los equipos que mostró interés por el Rusito. El Doctor lo dirigió en Sevilla y él se considera un discípulo debido a todo lo que le enseñó. Ahora, con la meticulosidad made in Bilardo, se interesó en el volante. ¿Se hará?

16/08/2017 08:59 Noticias
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Ramón Rodríguez Verdejo nació en 1968, el mismo año en el que Carlos Bilardo levantaba su primera Copa del Mundo. En 1986 debutó en la primera división del club Deportivo San Fernando, que lo formó como jugador y persona en las afueras de Cádiz. Ese mismo año, el Doctor levantó su segunda Copa del Mundo. Rodréguez Verdejo hoy tiene casi la misma importancia que Bilardo en aquellas épocas. Monchi, como se lo conoce en el mundo del fútbol, es el fichaje más importante del mercado europeo. No juega. Es director deportivo. Tras 15 años en Sevilla, al que transformó en uno de los mejores clubes de España, se fue a la Roma. Y con él se llevó la responsabilidad de posicionar al conjunto de la capital italiana como lo hizo con el club de sus amores.

En su afán por conseguir buenos resultados Monchi miró a nuestro país. Experiencia al mirar para Sudamérica no le falta, ya que ha contratado barato y luego de sacarle el jugo a las aptitudes deportivas de los jugadores, le hizo ganar mucho dinero al Sevilla. Daniel Álvez fue su jugador ejemplo. Por eso se fijó en la figura de Santiago Ascacibar, otro punto de conexión con su ídolo Bilardo.  

Sí, con su ídolo Bilardo. Porque el Dr. Despertó en él admiración luego de aquel Mundial de México. Jamás imagino conocerlo y mucho menos que lo dirigiera. Pero el fútbol tiene sorpresas y Monchi tuvo la suya. Tras el debut en San Fernando, el Sevilla empezó a seguirlo. El traspaso se hizo a fines del año 90, debutó el 13 de enero del 91’ y permaneció en el club hasta que se retiró en el 2000. En la temporada 02-03 tuvo la fortuna de jugar con Maradona. Y ser dirigido por Bilardo. “¿Qué más puedo pedir?” les recuerda siempre a sus amigos.

En una entrevista otorgada hace algún tiempo al sitio web jotdown.es, Monchi recuerda la llegada del Doctor a Andalucía: “Aquel fue mi año favorito. Magnífico. Un sueño. Lo recuerdo todo como si me hubiera tocado la lotería, jugar un año con Maradona y encima entrenado por Bilardo. Es que si te decían «vas a jugar un año con Maradona entrenado por Bilardo» contestabas «Venga, ahora cuéntame la verdad». Tuvimos un grupo magnífico dentro del vestuario. Los más jóvenes, Unzué, Marcos, Del Campo, Conte, Carvajal, Martagón, vimos como llegaban Bango y Monchu, que éramos todos casi de la misma generación y encajamos muy bien. Luego llegó Diego y, la verdad, de él solo puedo hablar bien. Yo era el último mono del equipo y me trataba como a uno más. Guardo el recuerdo de este año como un sueño. Todo lo que pude aprender… y mira que no jugué nada, que no me ponía, pero al lado de Bilardo aprendí mucho”. Recuerda que la devoción por el técnico lo llevó a admirarlo. Las giras eran por la presencia de Maradona y por la organización de Bilardo, algo que ya conocemos.

Al ser consultado sobre el aprendizaje que Bilardo le dejó, Monchi expresó: “Él es la persona que más me ha influido en el fútbol y en la vida. Era un tío metódico, muy adelantado a su tiempo. No porque usara los vídeos, que también, sino porque lo tenía absolutamente todo bajo control. Yo no entro en la parcela táctica, que a mí su fútbol no me gustaba. Era de marcar al hombre, de conceptos que con Luis Aragonés se me cayeron. Pero profesional y personalmente, insisto, de quien más aprendí fue de Bilardo. Era cuidadoso, como digo no dejaba nada al azar. Todos los detalles estaban controlados y esa obsesión la llevaba al extremo. Incluso lo exageraba todo. Por ejemplo, los entrenamientos tenían que verlos todos los miembros del club, los utileros, los médicos…. Su teoría era que, si un día se ponía malo él, y el segundo entrenador y el tercero, los tres a la vez, pues tendría que hacer el equipo el fisio y era su obligación saber cómo se entrenaba. Mira, es que hasta recuerdo de Bilardo en los hoteles que cuando todos estábamos en chanclas cómodamente, él iba en botines. Le preguntabas y te decía: «¿Y si arde el hotel? ¿Y si tenemos que salir corriendo? Tú en chanclas…». Lo medía todo. De repente nos llamaba para que en media hora estuviéramos todos en el estadio para ver un vídeo. Nos ponía una jugada de dos minutos y eso es lo que te llevabas para casa. Pero yo en eso soy muy parecido, me gusta tenerlo todo controlado. Igual me preocupo por cosas que son banales, pero es mi forma de concebir este deporte. Todo esto lo aprendí de él, pues estuve a su lado en el banquillo toda la temporada”.

Ese enamoramiento (en sentido figurado) lo llevó a aplicar buena parte de la sabiduría obtenida en su función. Increíblemente en un sector de Europa vale más una figura denostada y minimizada en Argentina como la de Director Deportivo. Sevilla no se lamentó por perder a su técnico multicampeón, Unai Emeri, se lamentó de perder al cerebro deportivo y gestor de grandes logros. Aquí, en nuestro país, no sólo que casi la figura no existe, sino que varios clubes la minimizan. Estudiantes fue contra la corriente con Verón y Alayes primero y El Flaco, solo, después. Los resultados están a la vista: ventas por casi 50 millones de dólares y competitividad al máximo.

Monchi ahora arma lo que intenta ser su Roma. Ascacibar es uno de los nombres en agenda. ¿Se irá esta vez el Rusito?