Otro heredero asoma

Lucas Calderón la rompe en la Quinta: viene de meter tres goles en los últimos dos partidos y pinta para ser otra promesa con un apellido ilustre.

13/09/2016 07:33 Noticias

 

  "Para mí es una alegría jugar en el mismo club que lo hizo mi viejo. Y mi ilusión es poder llegar a Primera y defender esta camiseta como lo hizo él". Lucas Calderón la tiene clara. No le pesa el apellido. Al contrario: parece ser su fuente inspiradora, su estímulo. Y vaya si está motivado Lucas Calderón: el hijo de Caldera la viene rompiendo en la Quinta. En esta última fecha, contra San Lorenzo de visitante, marcó dos goles en la victoria por 3 a 2, para que el equipo que dirige Gustavo Salinas logre su séptimo triunfo consecutivo y se consolide en la cuarta colocación.

    Lucas no es nueve-nueve. Como lo hacía su padre, se puede mover por todo el frente de ataque. Le gusta jugar más retrasado, pivotear, ir por afuera. A José Luis lo marcaba el gol, pero pasó por varias posiciones: en Estudiantes también fue segunda punta, volante por izquierda y hasta llegó a jugar de tres con Luis Garisto. Pero su sello, claro, era la red. Y su hijo también la tiene entre ceja y ceja, más allá de no ser la referencia de área (en la 98 es Facundo Bruera, con quien comparte la delantera). De hecho, Caldera hijo también viene de festejar en la fecha anterior, ante Sarmiento, de local: marcó el 1-0 definitivo.

   Son en estas ocasiones, en las que aparecen las condiciones, las cualidades, el talento, cuando el peso del apellido deja de ser una mochila. "A veces eso pesa más para el afuera que para adentro. No falta quien te dice 'este juega porque el papá es Calderón'. Pero al mismo tiempo yo me siento muy orgulloso del apellido que tengo. Y sobre todo, porque sé todo lo que le costó a mi viejo llegar a Primera. La peleó desde muy abajo”, le contó Lucas a Animals! en una nota de la que también participaron Bautista Cascini, quien acaba de debutar en Primera, y Ryduan Palermo, quien se fue libre a Arsenal.

 

    

 

Lucas también la tuvo que empezar de abajo. Hasta hace poco tiempo, no tenía la continuidad que él pretendía. Incluso, de más chico, estuvo a punto de claudicar en su idea de seguir el camino de su viejo. “En infantiles dejé un año antes de pre-Novena y me costó volver. Luego tuve que pasar una prueba”, contó. El apellido no le dio ninguna facilidad: se lo tuvo que ganar solo.

 De todos modos, la presencia y la experiencia del padre siempre es un aporte fundamental. A José Luis se lo puede ver hoy en el Country cada vez que su hijo juega de local. Se ubica detrás de uno de los arcos, concentrado, siguiendo cada movimiento de Lucas, para ayudarlo a mejorar, a perfeccionarse. Incluso, en sus comienzos lo liberó de cierta carga: “Al principio yo jugaba bien de 9,pero no me sentía tan cómodo de espaldas al arco. Hasta que me viejo me habló y me acomodó. ¿Qué me dijo? ‘Vos no sos un nueve de área neto, te gusta salir, encarar’. Me vino bien. Porque ahí empecé a cambiar mi juego”, cuenta este pibe de 18 años, que va en busca del legado. O de su propio orgullo.