La historia de Estudiantes está acá

Carlos Bilardo, Patricio Hernández y José Luis Brown fueron hasta Junín a rendir homenaje a Don Osvaldo Zubeldía. Invitados por la filial que el Club tiene en la ciudad, participaron de diferentes actos y el Narigón se llevó una caricia especial: el intendente lo distinguió con el título de “Huésped de Honor”. Una jornada única marcada a fuego por la historia del Club.

05/09/2017 08:47 Noticias
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Ni la lluvia, ni el viento ni el frío pudieron con ellos. A pesar de los años y finales que tienen en el lomo, la distancia y la falta de sueño no los asustó para cumplir con un compromiso asumido hace un tiempo largo. Claro, ante semejante invitación no es posible dudar. Si alguien pensó en un no, estaba muy equivocado. Cuando los organizadores del evento para renovar la placa de la tumba donde descansan los restos de Osvaldo Zubeldía en el cementerio de Junín pensaron en Bilardo, Hernández y Brown para formar parte del acto, sabían que representan a la perfección la historia de Estudiantes. Y por eso los buscaron.

El acto fue hace unos días y empezó muy temprano. La comitiva que partió desde La Plata se encargó de transportar al Doctor y al Tata. Una vez allí se encontraron con Patricio, el tercer hombre. La primera parada era en el cementerio local frente a la tumba donde descansan los restos de Don Osvaldo. En el lugar todos tuvieron discursos muy sentidos sobre el significado que tuvo la presencia de Zubeldía dentro de la historia del Club. Su llegada, su metodología y sus logros fueron destacados casi tanto como su grandeza para llevar a cabo su tarea dentro y fuera de la cancha. Del actor participaron, además, familiares de Zubeldía y los presidentes de las filiales de Ranchos y 25 de Mayo.

Una vez terminado el acto, la comitiva se dirigió a la intendencia donde el alcalde local, Pablo Petrecca, distinguió a Bilardo con el título de “Huésped de Honor”. El Doctor, entre sorprendido y emocionado, agradeció el gesto y se sacó fotos con quien se lo pidiera. Estaba de muy buen humor y lo sorprendió el reconocimiento que tuvo mientras caminaba por las calles de la ciudad de su mentor. La gente que desconocía de su presencia allí enseguida se acercaba para tomarse una foto o simplemente saludarlo y charlar un rato de fútbol.

Una vez cumplidos los requisitos protocolares, los representantes del Club (que fueron acompañados por el dirigentes Álvarez Gélvez) compartieron un almuerzo de camaradería con los integrantes de la Filial y algunos allegados que disfrutaron de un anecdotario selecto que incluyó historias vinculadas a Estudiantes y la Selección.

Ya con la inmejorable sensación de contar con el deber cumplido, la mudanza transitoria a Junín terminó. Atrás quedaron las risas, las lágrimas, el respeto hacia una figura tan emblemática y la admiración hacia un gesto tan noble y sentido como fue el cambio de la placa donde descansan los restos de Don Osvaldo. Acaso para muchos sea una pequeñez, pero la historia de Estudiantes se construyó en base a ello: marcar diferencias en los pequeños detalles que hacen a grandes gestos que se transforman en logros.