El regreso del guerrero

Nelson Vivas volverá a verse con los hinchas tras su salida del Club por la eliminación de la Copa Argentina. Su regreso será como entrenador de Defensa y Justicia y la gran incógnita es como lo recibirá el público. Su paso dejó crecimiento futbolístico y económico y su punto flaco fueron las eliminaciones en la Copa Argentina, Sudamericana y Libertadores. A pesar de ello, su trabajo es muy valorado puertas adentro y los jugadores guardan un gran respeto por él.

07/09/2017 08:35 Noticias
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Parece que fue hace un siglo, pero no sucedió hace tanto. Aquella tarde fría en la cancha de Banfield que significó uno de los papelones deportivos más grandes de la historia del Club fue en este 2017. Es más, fue apenas hace unos tres meses. La eliminación del equipo a manos de Pacífico, un equipo mendocino que milita tres categorías por debajo de Estudiantes en el Torneo Federal B, fue mucho más que una simple frustración. Fue un golpe de nocaut para un ciclo que hasta ahí había tenido sus matices, pero perseguía un objetivo, contaba con una modalidad bien definida y no parecía depender de un resultado. De hecho, eliminaciones anteriores habían sido un dolor de cabeza del que el equipo pudo recuperarse sin mayores sobresaltos. Y todo ello bajo la conducción del mismo entrenador: Nelson Vivas.

Pero esa tarde de junio el presidente dijo “basta para él, basta para mí”. Verón sintió el golpe de la eliminación y hasta amagó con renunciar, como ya lo había hecho en otras oportunidades. Las reuniones se sucedieron y hasta tuvieron que intervenir Agustín Alayes y José Sosa para que no se fuera. El resultado confirmó que fue un amague: Verón sigue en el cargo (y renovará por tres años más) y Vivas, que parecía el capitán deportivo del proyecto institucional, echado. O, mejor dicho, impulsado a salir del Club debido a un cambio en las condiciones de trabajo.

Varias semanas antes de aquel partido, Vivas recibió por parte de los integrantes del Departamento de Fútbol la propuesta para renovar su vínculo como entrenador por un año más. El preacuerdo se consiguió antes del empate ante NOB en Rosario. “Estamos esperando encontrar un hueco para firmar el contrato”, anunció Nelson en una de sus tantas conferencias que sirvieron para conocer un hombre genuino que hasta desnudaba lo más profundo de su ser, aunque varias veces sus declaraciones terminasen jugando en su contra. Eso era Vivas: un técnico en crecimiento y formación, que logró darle al equipo una identidad determinada y falló en las definiciones mano a mano.

Cuando Milito dejó el Club, allá por diciembre de 2015, su nombre tuvo una rápida instalación y la aceptación del hincha no fue inmediata a pesar de haber formado parte del cuerpo técnico que fue campeón en 2006. Era el DT de la Reserva con resultados dispares y traía encima un antecedente violento en su paso como entrenador de Quilmes que hacían dudar a más de uno. Sin embargo, Agustín Alayes lo convocó para sumarse al proyecto y después de mucho meditar, aceptó. Al asumir la responsabilidad de conducir al plantel superior sabía que el proyecto era potenciar pibes. Por eso se apoyó en Ascacibar y no pidió otro volante central. Sumo refuerzos en posiciones neurálgicas, y fue un convencido que de no haber existido la pelea en el clásico de enero de 2016 podría haber aspirado a pelear el torneo hasta el final.

Los puntos débiles de su gestión fueron los mano a mano. Perdió la mayoría. Fue eliminado por Belgrano en la Sudamericana y ante Unión (2016) y Pacífico (2017) en la Copa Argentina. Para colmo de males no pudo pasar de fase en la Libertadores, en la que le tocó “el grupo de la muerte”. Lo curioso es que varios de los jugadores del plantel tenían la experiencia necesaria como para jugar esa clase de partidos. Varios fueron campeones y otros, casi. Sin embargo, todos fallaron sin distinción de edad, puesto o palmarés.

Se mantuvo invicto en los clásicos y ganó dos que sirvieron para engrosar el historial. Su equipo consiguió la segunda mejor racha invicta de la historia del Club, potencio pibes y hasta levanto un estadio entero con una reacción muy especial: tras un penal no cobrado en un partido ante Boca fue expulsado y se retiró del campo arrancándose la camisa con sus manos repletas de bronca, algo que se festejó casi como un gol. "Creo que me excedí en el reclamo ante una injusticia. les pido disculpas a todos", dijo en conferencia tras el exabrupto. 

Un poco dolido por su salida, Vivas reconoció que le quisieron cambiar las condiciones contractuales de un acuerdo ya alcanzado y lo impulsaron a irse. “Después de la eliminación me dijeron que no iban a renovarme y me pidieron que dirija los tres partidos que faltan”, anunció dejando City Bell el lunes posterior al papelón.

Ahora le toca volver y sentarse en el banco de enfrente. ¿Qué bienvenida le dará el público? A juzgar por la encuesta que Animals! hizo en su cuenta de Twitter, muy bien: el 77% de los votantes anunció que lo recibirá con un aplauso cerrado. Se la ha ganado. Y en muy buena ley. Porque a pesar de lo desdibujado que terminó su proceso, el análisis global sigue dando resultado positivo.