A ver los jugadores si pueden oír...

Matosas es responsable, pero no el único culpable. Las últimas eliminaciones no estuvieron a la altura de la historia de Estudiantes. ¿Lo que más sorprende? todas se dieron con un plantel con un alto sentido de pertenencia y amor por el Club.

20/09/2017 16:31 Opinión
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¿Matosas se equivocó? Sí, bastante. ¿Matosas nunca le encontró la vuelta al equipo? Sí, es cierto. ¿Matosas no logró tener llegada en el grupo, principalmente con los referentes? También es verdad. ¿Matosas es responsable? Claro, lo es. Ahora bien, ¿Matosas es el único culpable? No, de ninguna manera.

Hay partidos en los que el entrenador puede fallar su estrategia, no hacer los cambios adecuados, no contagiar lo que el equipo necesita en ese momento, pero hay otros encuentros en los que son los jugadores los que deben revelarse ante la adversidad, entregar un plus, demostrar que sí, que efectivamente son ellos los que juegan (como suele decirse). Si esa es una verdad aceptada, pues contra Nacional no sucedió. Estudiantes volvió a quedar eliminado de una copa internacional de la manera que menos le gusta al hincha del Club: ofreciendo la imagen de un equipo entregado, sin respuestas, sin alma, corazón ni vida. Y acá, señores, acá es donde la culpa no es sólo de Matosas.

En mayo, el equipo, al menos esta base, fue eliminado de la fase de grupos de la Copa Libertadores en una zona difícil, pero no imposible para su propio peso específico. En junio, se fue de la Copa Argentina de la manera más humillante posible (derrota ante Pacífico, un club de Federal B, prácticamente amateur). Y ahí no faltaron ninguno de los históricos. En aquel momento se dijo que la salida de Vivas no debía tapar el bosque... La tapó. Porque tres meses después, volvió a pasar lo mismo. Otra extraña partida de un copa (por el flojo nivel individual y colectivo) y otro técnico que va pa' fuera. Si a los jugadores no les cabe una gran parte de estas culpas, pues las culpas dónde están...

Pero lo más curioso de todos son las formas. Estudiantes tiene un plantel lleno de campeones, de próceres, de ídolos, de hombre que quedarán en la historia para siempre. Nadie duda ni dudará del amor que tienen por el Club. Es, al fin de cuentas, un grupo con referentes de peso, con sentido de pertenencia, algo que la Bruja Verón, antes como capitán y ahora como presidente, siempre se preocupó por sostener (cree en el efecto contagio de los grandes hacia los jóvenes). Pero con Nacional, un rival de normalito para abajo, que transita sin pena ni gloria el torneo paraguayo, ni siquiera ese plus se notó. Salvo el empuje de Braña, que a los 38 sigue marcando el ejemplo, no hubo rebeldía, no hubo enjundía, no hubo partido, no hubo corazón de León.

Hay formas y formas de irse de una copa. Muchas de ellas, incluso, generan orgullo, esa sensación de que se dejó todo (la final con Inter en Brasil, la final con el Barsa y más...). Las últimas, sin dudas, no estuvieron a la altura de la historia de Estudiantes. Quien quiera oír, que oiga...