Patrón y sota

A los 38, Braña es la figura del equipo. Se comió la cancha en la victoria ante Temperley (debut de Bernardi y 17 minutos de furia), salió acalambrado y casi hace un golazo. Su vigencia es envidiable: juega, hace jugar y es un león para recuperar la pelota. La gente lo adora y a pesar de los vaivenes del equipo, él nunca bajó su nivel. Pese a sus inconvenientes físicos que no le periten entrenarse con normalidad, marca una gran diferencia que lo potencian como ídolo.

01/10/2017 10:39 Noticias
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Y ahí está él. Con sus 38 abriles a cuestas y con su equipo ganando 3 a 0 desde antes de los 20 del primer tiempo. Parece no importarle. O tener problemas de comprensión. Porque cualquier jugador en ese contexto de partido no termina acalambrado. Pero él sí, porque así entiende y vive el fútbol. No sólo que se acalambró por su despliegue, sino que, además, quiso entrar otra vez y seguir jugando. Tras un par de minutos fuera del campo volvió como si nada hubiera pasado. Como si el partido estuviera 0 a 0 y fueran 10 del primer tiempo. Siguió corriendo como un chico y hasta casi hace un golazo picando la pelota por arriba el arquero. Él es Rodrigo Braña, el corazón de Estudiantes y la gran figura del partido ante Temperley.

“Cuando lo vi pasar al Chapu pensé que iba a dar el pase… una lástima que no haya convertido porque hizo un gran partido. Es un jugador con muchas condiciones. Yo lo enfrenté y ahora yo estoy retirado y el sigue corriendo… es un gran ejemplo”, dijo Bernardi sobre Braña tras el partido.

Vaya si habrá sido figura El Chapu que en cuanta encuesta uno se encontró por Twitter ahí andaba su nombre arrasando en la preferencia popular por sobre los goleadores de la tarde y las sobrias atajadas de su amigo Andújar. Medios partidarios les preguntaron a los hinchas quién fue el mejor y los que votaron no dudaron…

La gran virtud del volante es jugar con sabiduría y conseguir una regularidad envidiable. Aun cuando el equipo juega mal, él lo hace bien. Fue uno de los pocos que se salvó de la crítica en la derrota ante San Lorenzo y hasta se puso el traje de conductor para empujar por el empate. Porque es más que un simple volante central. Muchas veces su entrega y dedicación por recuperar la pelota encandilan al público, pero su manejo de balón, su pase entre líneas y su sentido de la ubicación lo llevó al podio de los tres mejores volantes centrales de la historia del Club (junto con Pachamé y Russo).

Braña tiene 38 y su ligazón con Estudiantes va más allá de la edad. Entiende, siente y hasta goza con la idiosincrasia del Club. Siente que su juego está hecho a la medida de Estudiantes. Y viceversa. Será por eso por lo que los hinchas lo adoran y en las redes sociales su nombre es sinónimo de elogio partido tras partido. No hay hincha que, en Twitter, por ejemplo, no disfrute de sus cualidades. Las palabras sobran con semejante aceptación popular. 

A lo largo de los años nadie pudo siquiera hacerle sombra. La única excepción fue Santiago Ascacibar, otro superdotado. Ambos fueron la primera tapa digital de Revista Animals! y fue todo un desafío para Braña competir con un pibe 20 años menor. Compartió con él la mitad del campo y hasta generó una relación de amistad que al día de hoy perdura.

“Yo volví para sumar desde dónde me toque. Ojalá pueda sumar minutos, pero si tengo que ir al banco no tendré problemas”, anunció en su último regreso. A pesar de no poder entrenarse con normalidad en la semana por distintas molestias, hoy la vida de Braña es distinta a como pensó que sería: es titular, indiscutido y figura en un equipo que busca recuperar el rumbo perdido. 

Foto principal: Diario Olé