Te hace reír

El Payaso Lugüercio pasa por su mejor momento desde su vuelta al Club. Fue titular en el primer partido de la era Bernardi y convirtió un gol. En el segundo entró a poco del final y marcó el empate para que el equipo no pierda un encuentro muy chivo, que hasta casi termina ganando. Mientras pelea por un puesto de arranque, avisa: “Yo estoy para sumar desde cualquier lugar. De eso se trata este club”.

17/10/2017 08:07 Noticias
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Fue uno de los primeros refuerzos del semestre. Mientras los flashes de las cámaras se iban con la estruendosa y conflictiva salida de Pavone de Vélez, él llego en silencio. Casi diríamos que fiel a su estilo. Porque nunca fue de hacer mucho alarde. Siempre fue cordial en el trato con la prensa y los hinchas, pero nunca tuvo un perfil demasiado alto. A pesar de convertir goles importantes como el de la victoria ante el Cristal de 2006, Pablo Lugüercio siempre mantuvo las formas. Trato de sumar y de ser respetado. Vivió el título a la sombra de Pavone y Calderón y nunca se quejó, más bien todo lo contrario: lo disfrutó como un hincha más por lo que le costó jugar en el club de sus amores después de habrá pasado una infancia complicada en su otro gran amor: el club Las Malvinas, ubicado en pleno corazón del barrio de La Granja de donde también surgió Marcos Rojo.

 

Lugüercio es hincha de verdad. Lo siente, lo vive y lo disfruta. Esperaba con ansiedad su vuelta. Quería cerrar su carrera en Estudiantes y un tiempo antes de terminar su vínculo con Aldosivi -dónde jugó mucho, bien y se acomodó al puesto de volante externo, algo impensado años atrás- avisó que si no volvía dejaba el fútbol: “Mi futuro está en Estudiantes o dejo. Ya no tengo más ganas de andar de acá para allá”. Extrañaba horrores la vida en la ciudad, el afecto de a gente y el disfrute de entrenar en City Bell. Cuando lo llamó Verón no dudó. Ni en seguir jugando ni en venir. Y por ahora no se equivocó. Marcó un par de goles y sumó más minutos de los que él mismo imaginaba. 

“La verdad es que no vi el gol. Yo llegué a posición de cabezazo y logré impactar la pelota y caí. Por eso no recuerdo por donde entró. La verdad es que es una alegría poder convertir para mantenerme vigente”, afirmó tras el empate ante Banfield. 


En la parte final de su carrera, Lüguercio sabe que cualquier minuto es importante para mantenerse expectante de ganarse un lugar, como cuando Bernardi sorprendió a propios y extraños incluyéndolo entre los titulares en el partido ante Temperley relegando al banco a Mariano Pavone. Sabe que el desafío es mayúsculo por la cantidad y calidad de competidores, pero por ahora al Payaso la vida le sonríe: entra, marca goles y los grita casi tanto como el sexto del 7 a 0 ante Gimnasia…

 

 

Foto: Diario Hoy.